ERC y Bildu reclaman a Sánchez la construcción de “más nación” ante la “ola reaccionaria”
La política española entra en un nuevo capítulo de tensión con la legislatura de Pedro Sánchez en un punto crítico. A la presión económica por la inminente negociación de los Presupuestos Generales del Estado de 2026 se suma el desafío político planteado por dos de sus principales socios: Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y EH Bildu. Ambas formaciones han escenificado este lunes en San Sebastián una posición conjunta en la que reclaman “más nación” y “más construcción nacional” para Cataluña y Euskadi como condición para sostener al Ejecutivo en los próximos meses.
La reunión, encabezada por Oriol Junqueras y Arnaldo Otegi, sirvió para subrayar la unidad estratégica de las dos fuerzas soberanistas. El mensaje central, difundido en un comunicado conjunto, versaba que “ante la ola reaccionaria que se levanta en el Estado, coincidimos en que la solución es más nación y más construcción nacional”. Aunque no mencionaron explícitamente a PP y Vox, la advertencia estaba dirigida contra el avance de las derechas en el tablero político.
La cita llega en un momento en el que Sánchez encara un otoño especialmente complejo. A la sombra de los casos judiciales que afectan a miembros de su partido, principalmente el caso Koldo, y de su entorno más próximo, el presidente necesita con urgencia amarrar los apoyos de sus aliados parlamentarios para evitar un bloqueo presupuestario que podría debilitar su Gobierno antes de tiempo.
Los votos de ERC y EH Bildu son imprescindibles para que el Ejecutivo pueda aprobar unas cuentas que le den oxígeno hasta 2027. En ese marco, los soberanistas han aprovechado la ocasión para dejar claro que su apoyo no será gratuito: demandan más competencias, más reconocimiento político y un paso decidido hacia la ampliación de los espacios de soberanía en Cataluña y Euskadi.
La estrategia soberanista: institucional y callejera
El comunicado conjunto subraya que la acción política de ambas formaciones no se limitará al Parlamento. “Éste ha sido el camino cuando se han vivido situaciones parecidas. Y así lo haremos, como lo hemos hecho siempre, en la calle y desde las instituciones”, remarcaron.
El mensaje encierra una doble lectura: por un lado, garantizan que mantendrán la presión social a través de movilizaciones; por otro, reafirman su papel como actores decisivos en la gobernabilidad de España.
EH Bildu y @Esquerra_ERC nos hemos reunido en Donostia.
— EH Bildu (@ehbildu) August 25, 2025
Frente a la ola reaccionaria que se levanta en el Estado español, coincidimos en que la solución es más nación y más construcción nacional. Este fue y será siempre el camino para hacer frente a situaciones como la actual. pic.twitter.com/COTvQliYwy
Junqueras y Otegi coincidieron en describir el momento actual como “crucial”, un punto de inflexión en el que, según ellos, la única salida viable frente a la “ola reaccionaria” es más autogobierno y más nación. La idea, insisten, no es coyuntural, sino parte de una estrategia de largo recorrido en la que ambos partidos se definen como “partidos hermanos, independentistas y de izquierdas, de pueblos hermanos”.
“Y siempre colaboraremos para que nuestros proyectos sean más fuertes y nuestras naciones más justas y más libres. Esto es lo que nos guía”, añaden en el comunicado las fuerzas soberanistas.
La antesala de los Presupuestos de 2026
El telón de fondo de este movimiento político es la inminente negociación de los Presupuestos Generales de 2026. El Gobierno de Sánchez necesita presentar un plan creíble que combine estabilidad económica con disciplina fiscal, en un contexto marcado por las exigencias de Bruselas y el déficit estructural. Sin embargo, cualquier intento de ajuste presupuestario deberá superar el filtro de socios como ERC y EH Bildu, que exigen avances políticos a cambio de su apoyo.
Este pulso convierte los Presupuestos en algo más que un ejercicio contable: se transforman en un campo de batalla en el que se cruzan la gobernabilidad de Sánchez, la presión de la oposición y la agenda soberanista de catalanes y vascos.
La reunión de San Sebastián evidencia que, más allá de las tensiones coyunturales, ERC y EH Bildu mantienen una alianza estratégica para reforzar su peso político en Madrid.
Sánchez, atrapado entre la necesidad de aprobar las cuentas y el desgaste de la crisis política y judicial, deberá gestionar un equilibrio delicado. La legislatura entra así en una fase donde cada movimiento parlamentario cuenta, y donde el respaldo de los socios soberanistas se convierte en el eje de la supervivencia gubernamental. @mundiario





