El PP, un pollo sin cabeza

Soraya Sáenz de Santamaría.
Soraya Sáenz de Santamaría.

Hay más cargos en el PP que militancia. ¿Para qué la quieren? ¿Para tocar a menos? Repartir lo justo, oiga. De eso sabe un huevo la derecha. Además, para dedicarse a lo que se dedican, mejor que no haya testigos.

El PP, un pollo sin cabeza

La gente tiene muy mala leche. Será por la inquina que el partido de Mariano despierta en unos ciudadanos ahítos de contemplar cómo cientos de delincuentes saqueaban España entre Santa Misa y Procesión, entre medalla a la Virgen o al torturador de turno. Será por la indefensión que sintieron ante el espectáculo de latrocinio. Será por la pasividad ante el delito, cuando no el apoyo descarado al delincuente en ese juego de "si es de los nuestros es inocente". Será por el hartazgo ante la pasividad enfermiza del Presidente, por duplicar la deuda pública, por hundir a las familias de clase media, por permitir que el gran capital viole nuestros derechos laborales, por aniquilar la Sanidad Pública, por vender la Universidad, por dejar sin presupuesto a los dependientes, por no hacer nada ante la ignominiosa reaparición del hambre en España, incluso entre los menores...

Con tanta mala leche embalsada en nuestras almas la gente se ha sentado a la puerta de su casa a ver cómo el PP se las gasta en la desgracia. Esto promete. El amago de Primarias que se han montado para renovar el Partido amaga con romperlo. Ya vimos los sufrimientos que aportó al PSOE aquel largo y tortuoso Proceso de Primarias que terminó con la renovación casi total de las élites socialistas. Pero nadie sabe lo que ocurrirá en un partido que ignora lo que es la democracia interna. Por no tener no tienen ni militantes. Si restamos los cargos públicos y orgánicos, creo que la militancia de base del Partido Popular se queda en un número negativo. Sin bromas: hay más cargos que militancia. ¿Para qué la quieren? ¿Para tocar a menos? Repartir lo justo, oiga. De eso sabe un huevo la derecha. Además, para dedicarse a lo que se dedican, mejor que no haya testigos. Testigo en el PP. Miedo me da hasta pronunciarlo. No querría yo ser testigo del PP.

Y ahí están en la carrera por el poder, como si Satanás hubiera abierto las puertas del Infierno. Por ahí salen como demonios arrojando pestes y jurando en sánscrito y arameo, atacándose unos a otros con puñales de sílex, compitiendo en el fango mediático por un segundo de visibilidad. Una banda. No vamos a cambiar a última hora. Es ponerlos en contacto con un proceso democrático y transformarse como los gremlins con el agua. Lo llevan fatal.

Pero pongamos atención en algo importante: salen disparados y con tridente, sí, pero escenificando su verdadera esencia. ¿Qué quiero decir? En este proceso no intentan convencer a los ciudadanos que son de centro, ni engañarlos jurando que ayudarán a los más necesitados, o que sostendrán el sistema de pensiones en lugar de saquearlo totalmente. No, aquí el pienso es para autoconsumo, de todos esos cargos y carguitos que componen sus cuadros. ¡Qué curioso que estas Primarias sean una competición a ver quién es más facha, más carca, más reaccionario, más cavernícola! Dan a los suyos lo que quieren escuchar. No fingen. No simulan. No encubren. No difieren. Son tal cual son. La verdad, da miedo verlos desatados. Si estas son sus esencias, tomemos nota. Cuando se vuelvan a travestir saquemos el papelito.

Así andaba España estos días, entretenida, contemplando cómo se destrozan sin piedad. Me imagino una sonrisa sardónica en el rostro de tantos y tantos españoles, pensando que a veces, solo a veces, en el pecado va la penitencia, mientras la mala leche, con el sacrificio do porco, se va apaciguando... Hoy sabremos lo que han votado. Cualquier resultado será bienvenido. Creo que lo celebrará todo el mundo menos el elegido. El PP está en grave peligro de extinción.

El PP, un pollo sin cabeza
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