El ecuador de la legislatura en las ciudades de Galicia

Xulio Ferreiro. / Xurxo Lobato
Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña. / Xurxo Lobato

Los balances que elaboran las formaciones políticas están muy condicionados por el lugar que ocupan (gobierno u oposición) y por los objetivos que tienen trazados para los dos próximos años.

El ecuador de la legislatura en las ciudades de Galicia

Estamos atravesando el ecuador de la legislatura municipal. El tiempo transcurrido desde aquella primavera de 2015 resulta suficiente para fundamentar algunos diagnósticos pero no permite elaborar previsiones concretas respecto al mapa que nos encontraremos en los ayuntamientos mas poblados de Galicia cuando lleguemos al mes de mayo del año 2019.

Los balances que elaboran las formaciones políticas están muy condicionados por el lugar que ocupan en el escenario (gobierno u oposición) y por los objetivos que tienen trazados para los dos próximos años. No cabe esperar, pues, relevantes reflexiones autocríticas sobre la labor realizada ni reconocimientos de las fortalezas exhibidas por las fuerzas adversarias. Tampoco podemos encontrar un contrastado rigor analítico en muchos medios, atrapados en una dinámica partidista tan evidente como impresentable.

¿Cómo saber, entonces, el estado de opinión de las personas que eligieron, con sus votos o con su abstención, los gobiernos municipales surgidos hace ahora veinticuatro meses? En el caso gallego sólo tenemos una aproximación referida a las siete ciudades más pobladas: se trata de la encuesta realizada por la empresa Sondaxe. Aceptando las deficiencias cometidas en los trabajos semejantes publicados en los últimos años y los efectos perversos derivados de la pertenencia de esta entidad al principal grupo mediático residenciado en Galicia, es necesario reconocer que no existen, por el momento, fuentes alternativas en la prospección demoscópica ceñida específicamente al ámbito municipal gallego.

El referido trabajo de Sondaxe mantiene, sin cambios significativos, el actual mapa político de las siete ciudades. Más concretamente: certifica que el lógico -y casi inevitable- desgaste asociado al ejercico de gobernar no provoca incrementos sustantivos en las expectativas de las fuerzas que practican la labor de oposición. Semejante conclusión resulta especialmente llamativa en los casos de Compostela, A Coruña y Ferrol por la concurrencia de tres circunstancias relevantes: la presencia de tres alcaldes que encabezan opciones políticas sin experiencia previa de gobierno y carentes de una mayoría estable asegurada; la existencia de una oposición diversificada (PP, PSdG y BNG) que combina actuaciones coincidentes con una explícita incapacidad para conformar una mayoría alternativa y, por último, la constatación de una beligerancia mediática que supera, en varias ocasiones, la que se practica desde los escaños institucionales. En este sentido, los resultados de la encuesta constituyen, por el momento, un indiscutible fracaso para el partido de Feijóo y una notable desautorización de ciertas líneas editoriales y de algunos creadores de opinión. La pretensión de recuperar las alcaldías perdidas -formulada reiteradamente por el presidente de la Xunta- parece, hoy, una tarea muy complicada. Buscar desesperadamente la presentación de mociones de censura -he ahí el ejemplo reciente de Sanxenxo- da cuenta del estado de ansiedad que se vive en el núcleo dirigente de los populares gallegos.

La principal fortaleza de las tres alcaldías citadas radica en la inexistencia de sombras sobre la limpieza de su gestión y en la instauración de un nuevo clima de transparencia frente a un pasado reciente protagonizado por los numerosos episodios de corrupción. Las debilidades mas notorias se sitúan en los déficits de gestión vinculados a la inexperiencia y en las dificultades para superar los desencuentros con PSdG y BNG. Para estas dos últimas organizaciones, la encuesta de Sondaxe -excepto en los casos de Vigo y Pontevedra- plantea un gran interrogante sobre las ventajas de compartir oposición con una fuerza -el PP- que puede ser la principal beneficiaria de un eventual hundimiento de las Mareas.

Como ya sucedió en el pasado, las experiencias de gobierno en los ayuntamientos tienen trascendencia en el conjunto del ámbito político gallego. No es verosímil la construcción de una alternativa creíble para dirigir la Xunta si no hay una masa crítica de capital acumulado en la vida municipal. Sin esa condición necesaria no serán suficientes otras circunstancias ambientales (la corrupción, por ejemplo) para hacer realidad el relevo en el ejecutivo que hoy preside Núñez Feijóo.

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