La economía del Estado Islámico no está boyante pero le permite mantenerse en pie

El ISIS controla Hawija desde 2014. / RR SS
El ISIS controla Hawija desde 2014. / RR SS

El ISIS no solo tuvo apoyos económicos de Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico, sino que levantó su propio sistema de ingresos, diversificados y generadores de intereses y complicidades. Su armamento procede en buena medida del antiguo ejército iraquí desarticulado por Bush.

La economía del Estado Islámico no está boyante pero le permite mantenerse en pie

La economía de guerra del llamado Estado Islámico –ISIS, EI o Daesh son algunas de sus definiciones– se ha debilitado con respecto a 2015, sin llegar a hundirse. A pesar de sus brutales formas, empleadas dentro y fuera de su feudo, como se vio estos días en Barcelona y Cambrils, también tiene apoyos. 

Al igual que otros grupos yihadistas, el ISIS recibió fondos de Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico, supuestamente para apoyar a los sunitas frente a los chiitas en la guerra de Siria. Y su armamento procede en buena medida del antiguo ejército iraquí –el desarticulado por Bush– y de grupos armados sirios a los que fue derrotando.

En Irak, el segundo mayor productor de petróleo del mundo después de Arabia Saudita, el ISIS llegó a controlar zonas clave de la industria petrolera como Mosul y la importante planta de gas de Shaar y Baiji. Para colocar sus producciones en el mercado negro recurrió a intermediarios en Turquía y Siria. Una de sus estrategias fue vender a una tercera parte del precio de mercado.

El ISIS no está en su mejor momento tras perder dos terceras partes del territorio que tenía en 2015, el año de su máxima expansión

Es verdad que el ISIS no está en sus mejores momentos, tras perder cerca de las dos terceras partes del territorio que llegó a controlar a comienzos de 2015, su etapa de máxima expansión. Pero sigue en pie, ya que el petróleo no es su única fuente de ingresos. También obtiene dinero de los secuestros, el robo de reservas en bancos provinciales, el contrabando de coches, armas y materias primas, y el tráfico de refugiados que propicia la guerra en Siria y el éxodo de inmigrantes. Además, el ISIS implanta impuestos en las zonas que conquista –muchos cristianos salvan sus vidas pagando– y cobra peajes en los controles de carreteras de las zonas que controla.

Todo ello, unido a la debilidad del Estado en Irak y Siria, y el sectarismo practicado por el régimen del dictador sirio Bashar al Assad contribuyen a que el debate de los expertos sobre el futuro del ISIS no esté definitivamente zanjado. Pero no es menos cierto que el Estado Islámico pierde posiciones en sus tres grandes frentes: 1) en Raqa, su principal feudo tras la pérdida de Mosul, contra Estados Unidos y sus aliados kurdos, 2) en la provincia petrolera de Deir Ezzor, frente al Ejército de Siria, apoyado por Rusia, y 3) en Tal Afar (frontera de Irak con Siria), ante las tropas de Irak.

En su mejor etapa, el califato del ISIS se afianzó en un territorio equivalente a tres veces la superficie de Galicia, una sexta parte del territorio de España, a caballo entre Siria e Irak

En su mejor momento, el califato del ISIS se afianzó en un territorio equivalente a tres veces la superficie de Galicia, una sexta parte del territorio de España, a caballo entre Siria e Irak, donde se impuso la sharía a unos 10 millones de habitantes. Sus atrocidades son de todos conocidas.

La pérdida de posesiones como Mosul y los tres frentes de guerra ya mencionados dejan ahora a las milicias del Estado Islámico en muchas dificultades, por lo que se abre un triple debate: 1) ¿desaparecerá totalmente una vez derrotado por las fuerzas de Siria, Rusia, Irak, EE UU y otros países occidentales?, 2) ¿derivará el ISIS en un grupo terrorista sin gestión de ningún territorio?, o 3) ¿se mantendrá durante un tiempo en algún reducto como Hawija, la ciudad que se hizo tristemente famosa por las imágenes de ejecuciones en sus plazas.

Todo parece indicar que no habrá una solución inmediata y que los coletazos finales del Estado Islámico constituyen toda una amenaza, dentro y fuera de las zonas que controla, máxime cuando ha logrado tener seguidores en países occidentales, caso de España. @J_L_Gomez

Miembros del llamado Estado Islámico. / geic.com.ar

Miembros del Estado Islámico. / geic.com.ar

Entre las detenciones y la financiación

Las detenciones de yihadistas en España se acentuaron a raíz del 11-M. Según datos del Ministerio del Interior, desde 2004 hasta hoy las fuerzas policiales han practicado 723 detenciones en 220 operaciones en las que han colaborado los cuerpos y fuerzas de seguridad pero también los servicios de inteligencia. Un 62% de los detenidos estaba integrado en células, grupos o redes que llevaban a cabo tareas proactivas de consecución de fondos para sufragar su actividad terrorista.

El terrorismo vinculado al Estado Islámico en España se financia con el tráfico de drogas, las colectas llevadas a cabo en barrios marginales o las transferencias de fondos que reciben desde otros países. Según revela el informe Estado Islámico en España, realizado por Fernando Reinares y Carola García–Calvo para el Real Instituto Elcano, terroristas ya detenidos planearon en algún momento llevar a cabo secuestros o crear asociaciones que pudieran beneficiarse de subvenciones públicas.

Miembros del ISIS.

Miembros del ISIS.

¿Qué opinan los mandatarios sobre la financiación del terrorismo?

> Christine Lagarde, directora del FMI.- La financiación del terrorismo internacional es junto con la corrupción, la evasión fiscal y la exclusión financiera uno de los grandes desafíos de la economía global, según reconoce la directora gerente del Fondo Monetario Internacional.

> Mariano Rajoy, presidente del Gobierno.- La contribución de España a la Coalición Internacional contra el Daesh ya fue reforzada en 2016 pero admite progresos, más allá de la participación en la lucha contra la financiación de las redes terroristas y en la comunicación estratégica de la coalición.

> Luis de Guindos, ministro de Economía.- La lucha contra la financiación del terrorismo y el blanqueo debe ser vista como “un objetivo común para la industria y los reguladores”, para lo cual es clave el Grupo de Trabajo de Acción Financiera, así como organismos como el G-20 y la UE.

> Rafael Catalá, ministro de Justicia.- La financiación del terrorismo global es uno de los delitos de nuevo cuño que están asociados con la seguridad en el ámbito internacional, donde, en su opinión, “hay que trabajar unidos” porque “no hay fronteras” para cometerlos.

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