Un directivo de Plus Ultra ficha al exfiscal que defendió a Ábalos

El movimiento legal sacude una investigación bajo secreto y anticipa una batalla judicial de alto voltaje político y mediático.
El Presidente y cofundador de Plus Ultra, Julio Miguel Martínez Sola. / Plus Ultra.
El Presidente y cofundador de Plus Ultra, Julio Miguel Martínez Sola. / Plus Ultra.

El caso Plus Ultra entra en una nueva fase marcada por movimientos estratégicos que anticipan una batalla judicial de largo recorrido. El secretario del Consejo de Administración de la aerolínea, Santiago Fernández Lena, ha decidido reforzar su defensa con un nombre que no pasa desapercibido en los círculos judiciales: el exfiscal Carlos Bautista, conocido por haber asumido la defensa del exministro José Luis Ábalos en uno de los momentos más delicados de su trayectoria judicial. El fichaje no es solo una decisión técnica: es una declaración de intenciones en una causa que amenaza con escalar en relevancia política.

El movimiento llega en un contexto de máxima opacidad. La investigación que dirige el magistrado José Luis Calama permanece bajo secreto desde finales de noviembre de 2025, una circunstancia que ha provocado ya las primeras tensiones entre defensa e instrucción. De acuerdo con EL PAÍS, Bautista, recién incorporado al equipo legal de Fernández Lena, ha solicitado el levantamiento de ese secreto, argumentando que su prolongación vulnera derechos fundamentales y limita la capacidad de articular una defensa efectiva.

La figura de Bautista añade un elemento simbólico al caso. Durante décadas formó parte de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, donde participó en investigaciones de alto impacto como el caso Faisán o el juicio del 11-M. Su salto al ejercicio privado en 2024, tras colgar la toga, le ha situado en una posición singular: conoce desde dentro el funcionamiento del órgano que ahora debe enfrentarse como abogado defensor. Esa doble condición, fiscal reconvertido en letrado, imprime a su entrada en el caso un carácter casi estratégico.

Pero hay más. Su paso previo por la defensa de Ábalos en el conocido caso Koldo, del que salió abruptamente por discrepancias, añade una capa de lectura política que trasciende lo puramente jurídico. En un escenario donde las conexiones personales, empresariales y políticas están bajo lupa, cada nombre cuenta una historia.

Un pulso por el control del relato judicial

La petición de levantar el secreto de sumario no es un mero trámite procesal. Es, en realidad, el primer gran pulso en una causa que se mueve entre lo penal y lo político. Según la defensa, cinco meses de secreto no son una suma de prórrogas, sino una restricción cualitativa que condiciona el derecho de defensa. El argumento apunta directamente a uno de los principios más delicados del proceso penal: el equilibrio entre la eficacia de la investigación y las garantías de los investigados.

La decisión del juez Calama de prorrogar el secreto hasta finales de abril mantiene, por ahora, ese equilibrio en favor de la instrucción. Sin embargo, la presión de las defensas podría forzar un cambio de escenario en las próximas semanas. Cuando se levante el velo, el caso podría adquirir una dimensión mediática aún mayor.

El rescate bajo sospecha

En el centro de la investigación se encuentra el rescate de 53 millones de euros concedido a Plus Ultra en 2021 tras la pandemia. Lo que en su momento fue presentado como una medida de apoyo estratégico a una aerolínea en dificultades, hoy está bajo sospecha. La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) investiga si esos fondos pudieron ser utilizados para blanquear capitales de origen venezolano.

Las detenciones del presidente de la compañía, Julio Martínez Sola; del consejero delegado, Roberto Roselli; y del empresario Julio Martínez Martínez —vinculado personalmente al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero— dibujan un mapa complejo de relaciones donde confluyen intereses empresariales y conexiones políticas. A ello se suma la dimensión internacional de la causa, con ramificaciones que alcanzan a empresarios venezolanos y peruanos, e incluso solicitudes de extradición como la cursada contra Luis Felipe Baca Arabulu.

Lo que hoy es un sumario bajo secreto podría convertirse en uno de los grandes casos judiciales de los próximos meses. No solo por el volumen económico en juego, sino por las posibles derivadas políticas que podrían emerger a medida que avance la investigación. En ese contexto, el fichaje de Carlos Bautista no es un movimiento aislado: es una pieza más en un tablero donde cada decisión anticipa un conflicto mayor. @mundiario

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