Dilma Rousseff arremete contra la Justicia brasileña por el caso Petrobras

Dilma Rousseff.
Dilma Rousseff.

La presidenta se encuentra en España para participar en un seminario político y ha defendido a la Constructora Odebrecht, al Partido de los Trabajadores y a su extinto gobierno.

Dilma Rousseff arremete contra la Justicia brasileña por el caso Petrobras

Ante varios medios sevillistas, la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff compareció sobre varios temas de actualidad en su malogrado país. Rouseff dedicó palabras para todos los gustos, desde sus incesantes quejas de golpe de Estado hasta el trato que ha recibido la constructora Odebrecht, acusada de corrupción en varios países de Latinoamérica.

La exjefa de Estado se encuentra en Sevilla, Andalucía, donde entre miércoles y jueves participará del seminario internacional Capitalismo neoliberal, democracia sobrante, escoltada por José Eduardo Cardozo, exjefe del Ministerio de Economía de Brasil, y Baltasar Garzón, juez brasileño. La expresidenta reconoció primeramente que espera que Lula da Silva, su padrino político y gran patriarca del Partido de los Trabajadores (PT) vuelva a presentarse como candidato a la presidencia para las elecciones de 2018, en las que figura como el gran favorito pese a la imagen "distorsionada" que han creado de él desde que saliera a la luz el escándalo de Petrobras. "Será importante para Brasil que Lula sea candidato. El segundo golpe tras mi impeachment es impedir que Lula sea candidato porque las encuestas demuestran que él sería el primer candidato y ganaría las elecciones", dijo.

Como se esperaba, no perdió la oportunidad para reiterar que el de Michel Temer es un Gobierno ilegítimo y "golpista". "Hemos perdido la batalla, pero no podemos perder la democracia", alzó Rousseff.

Uno de los temas que más ha sacudido a Brasil en estos últimos días, es el de la muerte del juez Teori Zavascki. El jurista viajaba en un areoplano para regresar de sus vacaciones rutinarias cuando la nave sufrió un percance, el cual le costó la vida. Zavascki era uno de los jueces más importantes del Tribunal Supremo y quien llevaba las investigaciones por el caso de corrupción más grande que se recuerda en el país sudamericano. Varios rumores han apuntado a que ese desperfecto en la nave fue algo premeditado. Al respecto, Rousseff tan sólo se limitó a decir que la causa del accidente debe ser investigada rigurosamente. Para desmarcarse de insensibilidades, la expresidenta aseguró que el fallecido magistrado era alguien "íntegro y de carácter", y que sobre todo "no se dejaba influenciar".

Finalmente, llegó a tratar el tema por antonomasia en la política brasileña actual: el caso Petrobras y las repercusiones que el PT ha sufrido a partir de las investigaciones del mismo. "No se puede usar una investigación sobre corrupción como arma de combate político e ideológico", dijo, ya que eso tendría efectos "sobre la democracia". "No se puede construir la justicia del enemigo, que es aquella que no precisa de pruebas y bastan las convicciones para condenar o acusar", añadió.

El escándalo de pago de sobornos entre empresarios y funcionarios de Gobierno se ha llevado por delante al partido que la llevo a ella a la jefatura de Estado. Sin embargo, la exguerrillera prefiere quitarle peso al descalabro que la agrupación ha tenido en las recientes elecciones municipales nacionales y asegura que se trata de un mal momento, algo de lo que no se salva ningún partido. "Todos los partidos pasan por momentos críticos. El PT tiene que hacer un proceso de autoevaluación porque no es solo las personas que fueron acusadas de corrupción. Como las empresas, los partidos no pueden acabar cuando se detecte que una persona u otra fue corrupta. El problema mayor del partido es que tenemos que entender la nueva situación que existe", señala.

Por último, dedicó unas palabras para defender a la constructora Odebrecht, la empresa más grande de Brasil y probablemente de América Latina. La firma es la principal patrocinadora de jugosos sobornos a varios políticos brasileños y otros tantos en todo el continente. Rousseff cree que se les ha tratado mal. "Lamento que se destruya una empresa solo por ser una gran empresa brasileña. Cuando el nuevo Gobierno llamó a una licitación internacional, todas las empresas que aparecieron tienen acusaciones por corrupción. Por ello no hay cómo criminalizar solo las brasileñas porque estaríamos entregando empresas con gran capacidad de ejecución. Y no son los ejecutivos, son los millares de trabajadores brasileños. No estoy de acuerdo con esta forma de tratar a Odebrecht", justificó. @hmorales_gt

Dilma Rousseff arremete contra la Justicia brasileña por el caso Petrobras
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