La dependencia de EE UU con México le obliga a repensar sus decisiones comerciales y migratorias

Migrantes cruzando el río Suchiate, en la frontera entre Guatemala y México. / CICR/Magaly Palacios
Migrantes cruzando el río Suchiate, en la frontera entre Guatemala y México. / CICR/Magaly Palacios

Donald Trump parece querer que los estadounidenses paguen más cada vez que compren en los supermercados y que la inmigración ilegal se incremente, a tenor de sus decisiones como presidente.

La dependencia de EE UU con México le obliga a repensar sus decisiones comerciales y migratorias

Desde que Donald Trump llegó al Despacho Oval convirtiéndose en el Presidente número 45 de los Estados Unidos de América, México se ha convertido en uno de sus objetivos prioritarios. Pero esta pelea con el país vecino tendrá pésimas consecuencias para EE UU. Primero, si finalmente Trump decide gravar con un 20% las importaciones de productos mexicanos, los consumidores estadounidenses pagarán más por los productos mexicanos que sigan entrando en el país. Los estadounidenses sabrán ya que México es el mayor socio comercial de frutas y verduras de Estados Unidos por lo que productos como el aguacate, los tomates, las sandías… por poner algunos ejemplos, acabarán pagándolos más caros en los supermercados. También subiría el precio del tequila o la cerveza Corona. En definitiva, el ciudadano estadounidense pagaría también el famoso muro que Trump quiere ampliar y reforzar entre México y el país que lidera cada vez que fuese al supermercado y comprase, sabiéndolo o no, productos mexicanos.

Migrantes mexicanos subiéndose a un tren. / CICR/Brenda Islas

Migrantes mexicanos subiéndose a un tren. / CICR/Brenda Islas

Segundo: esta guerra de vecinos puede acabar con una menor cooperación mexicana para contener la inmigración ilegal. Y es que la ruta migratoria de miles de centroamericanos pasa por México. De hecho en 2016, el país latino deportó a 23.000 migrantes más de los que deportó EE UU. Y esto es así gracias al Plan Frontera Sur y en cierta medida por el Plan Mérida. El objetivo del Plan Frontera Sur siempre ha sido frenar la migración de centroamericanos a través de México, antes de que puedan llegar a la frontera del norte. Para ello, el gobierno estadounidense, encabezado por Barack Obama, dio a México más de 2.300 millones de dólares para el Plan Mérida, del que muchos han acusado de desviar dinero al Plan Frontera Sur. Con ese dinero, el gobierno mexicano además ha comprado armamento, tecnología de vigilancia, inteligencia y hasta helicópteros y vehículos de mar y tierra para cuidar sus fronteras, según publica Univision.

México se enfrenta a la deportación de sus compatriotas irregulares en EE UU, del mismo modo que su Gobierno ha deportado a cientos de miles de centroamericanos cuando no los han retenido en centros migratorios a la espera de su deportación. Unos centros que también han sido criticados públicamente en diversas ocasiones por sus malas condiciones para el ser humano.

Los últimos datos de migración apuntan a que mientras el número de migrantes mexicanos hacia Estados Unidos disminuye cada año, en los últimos tres años el flujo de migrantes indocumentados que atraviesan México rumbo a Estados Unidos, creció en más de 100 por ciento. Razón, esta también, por la que a EE UU le interesa una buena cooperación con México, y por lo que ha subvencionado en cierto modo esta “lucha” contra la inmigración irregular (aquellas personas que se encuentran en una situación irregular en un país de tránsito o destino debido a su  entrada ilegal, o a que expiró la vigencia de su visa. Los gobiernos pueden devolver o deportar a los extranjeros en situación irregular).

El secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Luis Videgaray, ya se encargó en su momento de recordar públicamente que en 2016 cruzaron por México más de 500 mil migrantes hacia territorio estadounidense, mientras que el número de mexicanos que migraron hacia el vecino país del norte disminuyó en un 80% entre 2009 y 2014, al pasar de 380 mil a 80 mil. Por tanto, si Trump quiere frenar la inmigración irregular hacia EE UU, depende, lo quiera o no, de México. Un país que se enfrenta a la deportación de sus compatriotas irregulares en EE UU, del mismo modo que su Gobierno ha deportado a cientos de miles de centroamericanos cuando no los han retenido en centros migratorios a la espera de su deportación. Unos centros que también han sido criticados públicamente en diversas ocasiones por sus malas condiciones para el ser humano.

La dependencia de EE UU con México le obliga a repensar sus decisiones comerciales y migratorias
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