La crisis de abril 2018 y el sandinismo (III)

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Crisis de Abril-2018 y el Sandinismo (III)

El Ing. Hulasko Meza Soza, realiza un análisis e influjo de las corrientes ideológicas  en el fundador del fsln.

La crisis de abril 2018 y el sandinismo (III)

En esta tercera entrega, el Vicerrector General de la UPONIC nos plantea una importante pregunta dentro del actual contexto socio-político e ideológico que sufre el partido Sandinista: ¿Es el fsln una Organización Político Militar de tendencia marxista-leninista, con una clara militancia multi ideológica? Diciéndonos:

1) Si bien es cierto que Carlos Fonseca hace una primera definición sobre la naturaleza del FSLN en su escrito desde la cárcel, yo acuso a la dictadura, es hasta la publicación del programa histórico del fsln en 1969 que aparece su definición como “...una organización político-militar cuyo objetivo estratégico es la toma del poder político mediante la destrucción del aparato militar y burocrático de la dictadura y el establecimiento de un gobierno revolucionario basado en la alianza obrero-campesina...”

2) Esta definición y su públicamente declarada filiación marxista no impiden que en su proceso de crecimiento organizativo el FSLN fuese también incorporando miembros de variados sectores económicos y políticos de la sociedad, cuyo más importante punto en común, como proyectaba Carlos Fonseca, era su posición anti somocista y su deseo de luchar contra la dictadura.

3) Casi paralelamente a lo anterior, esa declaración oficial del FSLN proclamándose marxista conjugada con el repunte mundial de esas concepciones en el marco y como consecuencia de la guerra fría, llevan a su seno los postulados y paradigmas de dicho pensamiento político.

4) Las ideas en torno a la necesidad de las vanguardias redentoras y de  liberación, llamadas a ser las abanderadas y líderes de las luchas de los pobres y explotados en sus esfuerzos por mejorar su condiciones de trabajo, de vida, de democracia, de justicia, de libertad, eran  -y siguen siendo-  un componente fundamental del pensamiento marxista que predominaba en las organizaciones revolucionarias del mundo, pero sobre todo de américa latina.

5) Las características más relevantes -al menos para efectos de estas reflexiones- de esas ideas son:

> El paradigma de las vanguardias liberadoras, al propiciar su auto identificación como las vanguardias sociales en cuyo seno se encuentra el sector de la sociedad llamado a estar a cargo de las transformaciones revolucionarias que necesita una nación, conduce a dichas “vanguardias” a la descalificación, exclusión y rechazo de cualquier otra idea o propuesta que no se ajuste a la estrategia y táctica que proponen.

> Por tanto, toda divergencia, oposición o crítica a su propuesta es considerada como una acción enemiga. Los que divergen, se oponen o critican, son enemigos o, por lo menos, se prestan consciente o inconscientemente al juego de los enemigos de la vanguardia y del sector social representado por ésta.


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> El calificativo de ataque del enemigo para cualquier discrepancia o crítica tiene como consecuencia lógica la identificación y calificación de enemigo sobre el que discrepa o critica. Y la fidelidad y apego a esos principios vanguardistas y liberadores, la intransigencia en su defensa y en la defensa de ese “sector social” que está llamado a dirigir a toda la nación en la construcción de una nueva sociedad, exigen y mandatan el combate a muerte contra ese enemigo, si es posible hasta su desaparición física ya que su sola existencia amenaza y se opone a lo que interesa y conviene a los “intereses supremos de la nación”. Los cuales son, por supuesto, definidos y representados, además, por dicha vanguardia.

> El auto identificarse como vanguardia conlleva, además del auto reconocimiento como el sector más avanzado de la sociedad, el surgimiento y aceptación de un deber histórico ineludible: la obligación de triunfar a cualquier precio sobre el enemigo para poder garantizar un mejor futuro para todos en la sociedad.

6) El definirse como “una organización político militar” unido a las condiciones de secretividad y compartimentación a las que obligaba la represión dictatorial somocista, propician en la militancia del FSLN el surgimiento y arraigo de un comportamiento heterónomo, de obediencia a la estructura superior. Esto contribuye a que, en determinadas circunstancias y coyunturas, la variopinta filiación ideológica de la militancia no tenga mayor incidencia en la definición de las tareas políticas y militares que se desarrollan. Adicionalmente, propiciaban en las estructuras dirigentes el surgimiento de comportamientos y actitudes autoritarias y centralistas que no eran percibidas como tales por la militancia.

7) Como resultado del conocimiento y aceptación de la crítica marxista a los vicios que produce e introduce el sistema capitalista en el comportamiento humano, se produce en el FSLN -como en todas las organizaciones marxistas- un rechazo a las posiciones y planteamientos individuales, que son tenidos como propiciatorios de conductas nocivas y que atentan contra la organización y su lucha, pasando a ser calificados como “vicios individualistas burgueses o pequeños burgueses” que deben ser combatidos y erradicados.

8) De esa manera, también se produce una "des-individualización" del militante, en beneficio de un imaginariamente sabio e infalible “colectivo supremo” que en realidad no eran más que los individuos o grupos que estaban organizativamente por encima de algún nivel particular de militante o grupo de militantes. El “yo” como expresión primaria y básica del ser humano se convierte en el “nosotros” que por ese simple hecho logra que cualquier argumento o idea adquiera la fuerza e infalibilidad que la supuesta dirección colectiva le puede dar. Para todos los que vivieron la década de gobierno del FSLN no les resulta ni ajena ni extraña aquella frase que ponía en manos de una cúpula dirigente tanto los destinos colectivos como los individuales en la nación nicaragüense. Me refiero a la famosa: "Dirección Nacional… ¡Ordene!".

9) Por supuesto, estos factores terminan estrangulando la democracia interna en la organización político-militar y clandestina, propiciando la formación de mitos y leyendas en torno a los líderes militares que se juegan la vida a diario, cultivando la admiración y reverencia ilimitadas, estableciendo una obediencia ciega a las órdenes que no admiten ni explicación, ni alternativas ni cuestionamiento. De esta forma, el valor supremo por el que se termina juzgando a un militante es su disciplina, convirtiéndose ésta en un elemento inapreciable en la vida interna del FSLN. Lo que se llamó la disciplina sandinista, no es más que el nombre que en el frente sandinista se le dio a esa obediencia.

10) Hacia lo externo, en la relación del sandinismo con el resto de organizaciones, movimientos y sectores de la sociedad se terminará introduciendo una interface que permite el reforzamiento del alcance de la figura de Sandino (Ya en ese punto la imagen-figura de Sandino como el general Sandino ha sido superada y sustituida por la imagen y símbolo que representa la tríada Sandino-sandinismo-sandinista…..la del FSLN), como icono paradigmático del verdadero sentido de la nacionalidad.

11) La idea que ya representa la tríada conceptual de Sandino-Sandinismo-Sandinista es magnificada y llevada a convertirse en el símbolo de lo nicaragüense: es el modelo que se debe seguir, el arquetipo de los que de verdad se reconocen y pueden ser reconocidos como nicaragüenses. Contribuye a la pretensión, por parte del sandinismo, de reunir a los nicaragüenses bajo una sola visión de lo que es y de lo que debe ser la nación y el ser nicaragüense. @mundiario

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