Conversación sobre el Gobierno de Pedro Sánchez

El Gobierno posa en la escalinata del Palacio de la Moncloa antes de una reunión del Consejo de Ministros. / @desdelamoncloa
El Gobierno posa en la escalinata del Palacio de la Moncloa antes de una reunión del Consejo de Ministros. / @desdelamoncloa
—Para que a los socialistas se os vuelva a tomar en serio en Europa debéis de encontrar un nuevo un relato actualizado de esperanzas y soluciones, pero, sobre todo, debéis saberlo explicar.
Conversación sobre el Gobierno de Pedro Sánchez

Conversar es el mejor entrenamiento que puede tener un ser humano para navegar por la incertidumbre (Jorge Wagensberg).

Mi amigo Berto da Silva es un conversador serio y apasionado que rechaza tajantemente la cháchara y el palique por frívolos y poco importantes.

Está convencido de que la conversación ayuda siempre al conocimiento, y es, suele decirme, un gran entrenamiento para reducir la ignorancia, “porque no todos ignoramos las mismas cosas”.

Entre café y birras, ayer, charlamos en un bar sobre asuntos de actualidad.

Él creo que por darse el gusto de conversar y yo, por aprender a reflexionar.

—Para que a los socialistas se os vuelva a tomar en serio en Europa debéis de encontrar un nuevo un relato actualizado de esperanzas y soluciones, pero, sobre todo, debéis saberlo explicar.

Te lo comento, porque trasmitís mal los logros conseguidos en la UE, o los avances sociales conquistados en España. 

(Esto, me lo reprocha siempre, como si yo fuera portavoz de alguien).

—Tenemos los ciudadanos, mucho de que indignarnos –me sigue diciendo–: las desigualdades crecientes; la corrupción que no cesa; los privilegios de unos pocos; la inmoralidad de tantos “comisionistas”, el costo de la energía; la contaminación; los impuestos sin equidad; la pandemia, o el grave deterioro de algunos servicios públicos… 

Eso, y la forma de gestionar todo ello, está afectando más al Gobierno que a la oposición.

Más al Gobierno que a las comunidades autónomas, de las que no se exige, por los electores, que respondan de sus competencias y actuación.

Vais camino de una derrota injusta, pero derrota.

(Otra vez se empeña en atribuirme responsabilidades y culpabilizarme).  

Llegados a este punto de la conversación, intenté tomar la iniciativa y cambiar de tercio comentándole:

—Lo que no dices amigo Berto, es que las soluciones que propone  el Gobierno de Sánchez, y propone muchas, no supongan cabrear a muchos sectores de la sociedad; a unos, porque no desean moderar sus impulsos depredadores o políticos, en consecuencia, no obtiene su apoyo en votos; a otros, por no comprender la complejidad de cualquier solución, y quedarse únicamente con las simplezas que ofrecen los populismos y los autoritarismos, e incluso hay otros muchos que, por estúpidos se hacen daño a si mismos y a los demás, votando contra sus intereses, por necedad o por darse el gusto, eso lo complica todo.

Súmale a todo ello, que muchos medios y periodistas, juegan descaradamente a confundir su papel de representantes de los ciudadanos ante el poder, por el de representantes del poder ante los ciudadanos, que diría Inaki Gabilondo.

—Déjate de darme explicaciones y disculpas sobre lugares comunes y frases hechas, me contesta molestísimo elevando la voz.

—O profundizáis en políticas sociales a nivel europeo y nacional, o avanzarán los populismos que amenazan a la propia Unión como acabamos de ver en las elecciones francesas. O antes en Hungría o Polonia.  

Las grandes desigualdades son la carcoma de la sociedad y lo sabéis.

Portada de El arte de conversar, de Oscar Wilde.
Portada de El arte de conversar, de Oscar Wilde.

(Empiezo a creer que Norberto me considera ministro del Gobierno, o quizás pretende solo provocarme para que pague los cafés como corresponde a un alto cargo).

—Por ejemplo – sigue imparable–, si se abandonan paulatinamente servicios públicos fundamentales, que suponen junto a las pensiones más del 60% del Presupuesto Generales del Estado, el Gobierno, los gobiernos, no se verían obligado a subir impuestos, porque serían remplazados por cargas sociales a los ciudadanos con tarifas que impondría el mercado.  ¿Lo entiendes?

(Varios clientes empiezan a prestarle atención a Berto y guardan un silencio expectante que no presagia, en mi opinión, nada bueno para mí, que paso por ser el rival de su discurso).

—Y esto, si no se explica muy bien, (sigue elevando la voz), resulta atractivo para empresarios, autónomos, parados y muchos asalariados, por ello el PP y su excrecencia patológica, Vox, insisten tanto desde hace meses en la vía económica, y porque, su obsesivo proyecto ideológico y económico es poner en marcha un Estado compasivo, pero no protector.

Y tú, sigues sin entender nada de esto, me dice señalándome con el dedo.

(Otros clientes me señalan también, me juzgan y seguramente me sentencian).

—Una vez desaparecido el centro, queda una izquierda dividida y una derecha aglutinada, siempre dispuesta a sacar tajada apoyándose en nacionalismos a la madrileña, receta Ayuso, además de servir a los intereses del mercado, que es ese señor del que todos hablan y nadie conoce.

(Algunos clientes entregados asienten ahora gestualmente con entusiasmo)

—El ascenso de estos populismos y neo fascismos que rechazan los ideales de la Ilustración, son consecuencia del fracaso de esta izquierda, que actúa a veces como la derecha radical, cotorreando todo el día sobre el “diálogo”, la “participación” o las “consultas a la gente”, para luego funcionar, la más de las veces, como una camarilla despótica buscando disculpas, pretextos, y hasta extorsiones, para no apoyar los asuntos de Estado en la Cortes Generales, se vio en la reforma laboral o el decreto anticrisis de hace días. 

— Conozco esas prácticas Berto, pero según tu opinión, ¿dónde esta la clave de todo ello? - le comento en voz baja -.

—¿La clave? ¡Tú pretendes también simplificar las cosas!

 —No hay una clave, hay actitudes, decisiones y soluciones que aplicar que no estáis impulsando con más firmeza, y sin explicarlo claramente, ni en Europa, ni, sobre todo, aquí, en nuestra Patria.

—Para corregir las desigualdades y las inmoralidades actuales sabemos todos de sobra que los socialistas no podéis garantizar la igualdad total, pero si las oportunidades sociales; los socialdemócratas tenéis la obligación y el deber de convertir en más iguales a los más desiguales.

—Vuestro problema no es tanto el qué hacer, lo sabéis de sobra, sino cómo exponer y justificar lo que intentáis, y eso te repito, se lo contáis a la sociedad mal o de forma no continua.

Hablar claro, supone llamarle al pan, pan, al vino, vino, y a lo que se caga ¡mierda!, refrán de sobra conocido y que se entendería mejor que vuestra transparencia eufemística.

(Una voz del fondo grita: ¡Así se habla carallo!).

—Esto os sucede, porque habéis perdido vuestra originalidad y frescura, olvidado el mensaje casi místico que encierra la idea de igualdad, base de vuestra razón de ser. 

Menos notables, menos barones socialistas, más y mejores portavoces, más militancia sin complejos y con formación, es lo que os hace falta.

(La cafetería en pleno está ya pendiente del mitin de Berto)

¡Dejaros de interpretar el mundo, de explicarlo, eso es cosa de los filósofos, y decidiros de una puñetera vez a cambiarlo, hacer cosas útiles y bien relatadas, ahora que está roto el contrato social, y que estamos todos, hasta el capital, en crisis!  

(Suenan aplausos desde varias mesas, y alguna agresiva voz me llega: ¡fuera…fuera ese socialista!, dirigido claramente hacia mi persona).

Marché medio corrido, pagué los cafés sin rechistar agobiado por las muchas responsabilidades de mi Gobierno virtual, que desconocía como mías, y convencido de que soy culpable de una pequeña parte de los males de España y de mi partido… por no saber ni explicarme, ni conversar.

Al pasar por delante de la Facultad de Historia, recordé a Shakespeare cuando aconsejaba que “pensarais lo que pensarais no está de más usar buenas palabras” … y solo se me ocurre deciros “con mi nueva transparencia” que Berto es un Pepito Grillo muy cabrón, que, utiliza muy buenas palabras, y hasta no le faltan razones que ya quisieran para sí muchos políticos en activo… @mundiario

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