El CIS pasa de Extremadura y mantiene al PSOE nueve puntos por delante del PP

El primer barómetro de 2026 vuelve a situar a los socialistas muy por delante de los populares pese a la debacle electoral en las últimas autonómicas, cuando el Gobierno de Sánchez acusa un desgaste acelerado por los casos de corrupción y denuncias de acoso sexual.
Pedro Sánchez y Miguel Ángel Gallardo, exlíder del PSOE en Extremadura. / PSOE
Pedro Sánchez y Miguel Ángel Gallardo, exlíder del PSOE en Extremadura. / PSOE

El primer barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de 2026 vuelve a situar al PSOE muy por delante del PP, con una ventaja de casi nueve puntos, pese al reciente vuelco electoral en Extremadura y a un contexto político marcado por el desgaste acelerado del Gobierno de Pedro Sánchez, a raíz de los casos de corrupción y denuncias de acoso sexual. El sondeo refuerza la sensación de que el instituto que dirige José Félix Tezanos sigue ofreciendo una fotografía propia del clima político, poco permeable a los últimos sobresaltos electorales.

El dato clave

  • PSOE: 31,7 %
  • PP: 23 %
  • Diferencia: 8,7 puntos

La distancia apenas se reduce tres décimas respecto al último CIS de 2025, a pesar de que en diciembre el PP ganó las elecciones en Extremadura y Vox se convirtió en socio imprescindible para gobernar.

Por qué llama la atención

El barómetro se publica después de varios hitos relevantes:

  • Victoria del PP en Extremadura.
  • Ascenso de Vox en c clave.
  • El acuerdo para reformar el sistema de financiación autonómica entre Sánchez y el líder de ERC, el independentista Oriol Junqueras.
  • Debate interno en la izquierda sobre la viabilidad de Sumar.

Nada de ello altera de forma sustancial el equilibrio que dibuja el CIS.

La lectura política

El sondeo consolida una tendencia habitual en la etapa Tezanos:

  • Estabilidad del PSOE incluso en contextos extremos en la opinión pública y el resto de sondeos democóspicos.
  • Crecimientos moderados del PP que no se traducen en recortes significativos de la brecha.
  • Desacople entre resultados autonómicos recientes y proyección nacional.

El CIS parece medir más la fidelidad del electorado socialista que el impacto inmediato de derrotas territoriales.

La derecha: avance sin sorpasso

  • PP: sube 0,6 puntos, pero sigue lejos del PSOE.
  • Vox: 17,7 %, consolidado como tercera fuerza.

La suma PP-Vox vuelve a superar a la izquierda alternativa, pero sin romper el relato de ventaja socialista que mantiene el CIS desde hace meses.

La izquierda a la izquierda del PSOE, en retroceso

  • Sumar: 7,2 % (-0,6).
  • Podemos: 3,5 % (-0,6).

El barómetro coincide con el debate interno en Izquierda Unida (IU), que cuestiona abiertamente el proyecto de la vicepresidenta primera Yolanda Díaz y plantea una “nueva cáscara” para reagrupar a la izquierda alternativa. El CIS refleja una fragmentación persistente y una pérdida de tracción electoral.

Un clima social más inquieto

El estudio sí detecta un cambio relevante fuera del eje partidista:

  • La vivienda, principal problema para el 42,6 % de los ciudadanos (máximo histórico).
  • Suben con fuerza las alusiones al Gobierno y los partidos políticos, que escalan hasta el tercer puesto.

La percepción de bloqueo político crece incluso entre votantes sin adscripción clara.

Confianza en los líderes: suspenso general

Ningún líder político aprueba:

  • Pedro Sánchez: 4,13
  • Yolanda Díaz: 3,94
  • Alberto Núñez Feijóo: 3,54
  • Santiago Abascal: 3,01

El dato más revelador: el 26 % de los encuestados no quiere a ninguno como presidente.

El Gobierno, con un solo aprobado

  • Carlos Cuerpo (Economía): 5,27, único ministro que supera el aprobado.
  • El resto del Ejecutivo se mueve entre el notable desgaste y el desconocimiento público.

El CIS dibuja un Gobierno electoralmente fuerte, pero con una valoración personal limitada.

La paradoja del barómetro

El CIS vuelve a mostrar una España con:

  • Un PSOE cómodo en las encuestas.
  • Una oposición incapaz de capitalizar victorias territoriales.
  • Una ciudadanía cada vez más preocupada por problemas estructurales y menos ilusionada con sus líderes.

Conclusión. El CIS de enero refuerza la idea de continuidad: ni el batacazo socialista en Extremadura ni la presión política de los últimos meses alteran el liderazgo del PSOE en la estimación de voto. Para sus críticos, el barómetro ignora señales evidentes de desgaste. Para sus defensores, confirma que las elecciones autonómicas no siempre anticipan el pulso nacional. En cualquier caso, el CIS vuelve a marcar agenda, aunque no despeje las dudas sobre su capacidad para reflejar el momento político real. @mundiario

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