La cascada de escándalos en el PSOE consolida a las derechas: ¿se avecina un cambio de ciclo?
La fotografía demoscópica posterior al ingreso en prisión del exministro de Transportes José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García ofrece algo más que un castigo coyuntural al PSOE. Lo que empieza a dibujarse es un cambio de fase política en el que el bloque de la derecha amplía su ventaja no solo por crecimiento propio, sino por la debilidad estructural del campo progresista. El último sondeo de 40dB. para El País y la Cadena SER sitúa al PP y a Vox muy cerca —o incluso por encima— del umbral del 50 % de los votos, una cifra que adquiere especial relevancia a las puertas de un ciclo electoral con comicios autonómicos anticipados y una legislatura nacional cada vez más tensionada.
El caso Ábalos-Koldo actúa como acelerador, no como causa única. La corrupción vuelve a convertirse en un vector central de desgaste para el PSOE, no tanto por la novedad del escándalo como por su alcance simbólico: afecta a un exministro clave, exsecretario de Organización y figura central de la primera etapa del sanchismo. La imagen de ruptura interna y pérdida de control llega en un momento de fragilidad parlamentaria, con socios que muestran fatiga y un clima de sospecha que trasciende a la opinión pública.
En ese escenario, el PP logra mantener una posición de primera fuerza sin un crecimiento espectacular, (31 % según 40dB. y 33,6% de acuerdo a Sigma Dos) pero suficiente para ampliar distancias. Su avance es moderado, pero constante, y se apoya en una idea de alternativa estable frente a un Gobierno que aparece cercado por escándalos, tensiones internas y una mayoría cada vez más difícil de recomponer. La estrategia de Alberto Núñez Feijóo, más centrada en la erosión institucional que en grandes propuestas de ruptura, parece orientada a consolidar esa imagen de relevo inevitable.
Quien sí capitaliza con mayor intensidad el momento político es Vox. Su subida sostenida en intención de voto (17,4 % para 40.dB y 16,2 % en Sigma Dos) responde a varios factores: una elevada fidelidad de su electorado, una fuerte capacidad para movilizar abstencionistas y una creciente captación de votantes descontentos tanto del PP como, de forma más significativa, del PSOE. El trasvase desde la izquierda hacia la derecha radical, aún minoritario en términos absolutos (2,5 % según Sigma Dos para El Mundo), resulta políticamente relevante porque refleja un desanclaje ideológico más profundo, alimentado por el rechazo a la corrupción, el descrédito institucional y la polarización cultural.
#España 🇪🇸 - encuesta 40dB (8Dic): "PP 💧 y Vox 🥦 afianzan su ventaja"
— EM-electomania.es (@electo_mania) December 8, 2025
💧 PP: 31,0%
🌹 PSOE: 27,8%
🥦 Vox: 17,4%
🌷 Sumar: 5,7%
🪻 Podemos: 3,7%
🥜 SALF: 2,3%
🎯PollCheck: 8/10
👇https://t.co/Y7uniBmljJ
Competencia en la derecha, fragmentación en la izquierda
Mientras tanto, el bloque progresista muestra signos claros de fragmentación. El PSOE retrocede lentamente, pero sin freno (26,5 % para 40.dB y 27,4 % en Sigma Dos), penalizado por los escándalos y por la percepción de agotamiento del proyecto. Sumar pierde apoyos con rapidez, evidenciando dificultades para consolidar un liderazgo reconocible y un espacio político cohesionado, mientras Podemos recupera parte del terreno perdido, aunque sin capacidad suficiente para compensar la fuga global de votos. El resultado es una izquierda fragmentada, con menor fidelidad electoral y una bolsa de indecisos que sigue siendo elevada, especialmente entre las mujeres y los votantes de mediana edad.
El contexto amplifica este efecto. A la corrupción se suman otros episodios que erosionan la credibilidad del Ejecutivo, como los reproches cruzados con algunos gobiernos autonómicos, las tensiones por la gestión de emergencias o las dificultades para mantener la cohesión de la mayoría parlamentaria. Aunque no todos estos factores benefician directamente al PP, contribuyen a generar un clima favorable a la alternancia y a la consolidación del discurso de bloque que articula la derecha.
Desde una perspectiva más amplia, el escenario que se perfila es el de una competencia interna cada vez más intensa entre PP y Vox, condenados a entenderse, pero disputándose el liderazgo del espacio conservador. Las encuestas muestran que juntos superarían con holgura la mayoría absoluta, pero también reflejan que Vox sigue creciendo a costa de su socio potencial, lo que introduce incertidumbre sobre futuros pactos y equilibrios de poder.
El encarcelamiento de Ábalos y Koldo García no explica por sí solo el vuelco demoscópico, pero sí actúa como catalizador de una tendencia previa: el fortalecimiento del bloque de la derecha frente a una izquierda debilitada, fragmentada y a la defensiva. A medida que se acerquen nuevas citas con las urnas, la clave no será solo cuánto crecen PP y Vox, sino si la izquierda es capaz de recomponer un relato creíble antes de que la ventaja conservadora deje de ser coyuntural para convertirse en estructural. @mundiario


