La Hungría del Puente de las Cadenas está lejos de Europa

La ¿periodista? que puso la zancadilla a los refugiados. / Facebook
Petra László, la ¿periodista? que puso la zancadilla a los refugiados. / Facebook

Sobre el Danubio azul no cabe un Puente de las Cadenas bajo las estrellas de la Unión Europea. Una ¿periodista? poniendo la zancadilla a los refugiados sirios…

La Hungría del Puente de las Cadenas está lejos de Europa

Sobre el Danubio azul no cabe un Puente de las Cadenas bajo las estrellas de la Unión Europea. Una ¿periodista? poniendo la zancadilla a los refugiados sirios…

La xenofobia, todavía no genocidio, de Hungría se remonta mucho más atrás de Orban, el primer ministro. Para no retroceder más allá del XIX, principios del XX. El Imperio Austro-Húngaro, con cuya alusión solía firmar películas el gran Berlanga, fue un imperio austríaco con un vasallo húngaro. A continuación se sucedieron las dictaduras del almirante Horthy, una especie de Franco menos afortunado, regente de un Reino sin rey; luego otro cabeza de títere hitleriano, el jefe de los Flecha y Cruz.

Tras la liberación a la soviética, coaliciones bajo la hoz y el martillo empuñado por la Nomenklatura; el verdadero dictador, Rakosi, secretario general de los supuestos comunistas. El breve paréntesis de Imre Nagy, la condena a cadena perpetua del cardenal Mindszenty, víctima de la nueva Inquisición; el levantamiento antisoviético de 1956; las componendas de Jamos Kadar, aquel sosias de George Sanders; la semidictadura de una democracia que apenas llegó a existir nunca; la entrada en la Unión Europea... “Los repetidos desplantes de Orban, unas elecciones más o menos “a la húngara”, como se decía ya hace un siglo.

Hoy, los gases pimienta, los cañones por ahora de agua, una ¿periodista? -Petra László- poniendo la zancadilla a los refugiados sirios…

Sobre el Danubio azul no cabe un Puente de las Cadenas bajo las estrellas de la Unión Europea.

La Hungría del Puente de las Cadenas está lejos de Europa
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