Carsten Moser advierte de que una Europa unida exige un liderazgo político

Carsten Moser, entrevistado en los Cantones de A Coruña por la TVG. / M. C.
Carsten Moser, entrevistado en los Cantones de A Coruña por la TVG. / M. C.
El vicepresidente de la Fundación Euroamérica constata en la UIMP en A Coruña que a los problemas geopolíticos se le añaden los cambios "muy profundos" motivados por la Revolución Industrial.
Carsten Moser advierte de que una Europa unida exige un liderazgo político

"Una Europa unida exige un liderazgo político que esté a la altura de los tiempos turbulentos en los que nos toca vivir", según dijo el economista y periodista alemán Carsten Moser, vicepresidente de la Fundación Euroamérica, en el I Foro de Economía Prospectiva de Galicia, que se celebra, en el marco de la UIMP, en la sede de la Delegación Territorial de la ONCE en Galicia, en el Cantón de A Coruña, bajo la dirección del catedrático de economía de la UDC Fernando González Laxe, con el apoyo de la también profesora de economía de la USC María Cadaval.

Los retos son múltiples. Cuando Angela Merkel asumió la presidencia semestral del Consejo Europeo, su agenda incluía avanzar a nivel continental en la política de migración, así como mejorar las relaciones con China a nivel político y económico, no echar más leña al fuego a las relaciones de Bruselas tanto con Washington como con Moscú, desatascar las negociaciones con Mercosur, impulsar la gobernanza de la eurozona, poner en marcha la idea de Emmanuel Macron de una Convención Europea para marcar pautas futuras de la Unión, llegar a un buen acuerdo con el Reino Unido en cuanto al Brexit… Un programa, que para la Frankfurter Allgemeine Zeitung había levantado demasiadas expectativas en Europa y que parecía sobrepasar la capacidad del Gobierno alemán. Cuatro meses y medio después, podría parecer que el diario alemán de Fráncfort acertó con sus previsiones: en el tema migratorio – hoy más actual que nunca – no se vislumbran compromisos, la cumbre virtual con Pekín tampoco trajo grandes avances, el tratado con Mercosur sigue en el aire, la Convención Europea y las mejoras en la gobernanza del euro también, las relaciones con los Estados Unidos y Rusia se mantienen a nivel frigorífico, las negociaciones con el Reino Unido estancadas, con el riesgo de un No Deal a la vuelta de la esquina.

A los problemas geopolíticos –explicó también Moser– se le añaden los cambios muy profundos que la Revolución Industrial está causando en las vidas de la gente. con la automatización y robotización de gran parte del trabajo que hoy desempeña la humanidad, como pronostica Jeremy Rifkin, profesor de la universidad norteamericana de Wharton.

El papel de Bruselas

"Después de los primeros meses en el cargo, pienso que von der Leyen –presidenta de la Comisión Europea– estaba dando muestras de que su elección había sido un acierto. Con suficiente independencia para defender sus valores, suficiente experiencia para manejarse con éxito en los pasillos del poder europeo, así como con suficientes dotes diplomáticos para desactivar conflictos, crear alianzas y poner en marcha soluciones. ¡Hasta que llegó la Covid-19!", comentó Carsten Moser. En su opinión, la pandemia pilló a todas las instituciones en las capitales europeas y Bruselas sin un manual de uso para responder.

Ya en marzo se podían escuchar las primeras críticas de los gobiernos europeos a la Comisión, por no haber actuado con acciones concretas como el cierre de fronteras, la coordinación de actuaciones sanitarias y medidas económicas y financieras de urgencia. "Visto desde hoy, sin razón: porque la Comisión ni tiene competencias fronterizas ni sanitarias, ni dispone de todos los instrumentos exigidos por expertos europeístas para una mejor gobernanza económica de la eurozona – entre ellos la unión bancaria, la armonización fiscal y los eurobonos, aparte de un Mecanismo Europeo de Estabilidad con dinero suficiente o un presupuesto comunitario ambicioso", aclaró el vicepresidente de la Fundación Euroamérica.

La situación le recordaba a este experto alemán lo que había sucedido después de la crisis financiera del 2008: en los años anteriores, los gobiernos europeos se habían negado a ceder competencias para una gobernanza europea más efectiva. Pero cuando llegó el derrumbe, lo primero que hicieron fue quejarse de que Bruselas no hacía lo suficiente. Esta vez, la Comisión pronto dio carta blanca a las 27 capitales europeas para que parasen el impacto económico y social de la pandemia con tanto dinero como considerasen necesario, además de adelantar la intención de redactar un plan para canalizar más fondos contra la crisis, que se presentó en mayo bajo el nombre Next Generation EU y que incluyó muchas de las propuestas formuladas por Macron en su Carta a los Ciudadanos Europeos. También el Banco Central Europeo aseguró, después de un primer momento de dudas, que facilitaría toda la liquidez necesaria para mantener la máquina económica en marcha. "Pero está claro, fueron sin duda los 27 países miembros de la Unión Europea los que estuvieron en primera línea de la lucha contra la Covid-19 en los primeros meses de 2020", zanjó Moser.

Macron, Merkel y von der Leyen

En la recta final de su ponencia –La estrategia europea Next Generation y la urgencia de liderazgo político–, Carsten Moser dijo que "hemos tenido suerte con el liderazgo que han ejercido Macron, Merkel y von der Leyen en estos tiempos difíciles de la Unión Europea, en los últimos meses además condicionados por el coronavirus", ya que "sin ellos, ni el proyecto de la Comisión de mayo con el título Next Generation EU, ni el Plan de Recuperación y Resiliencia con 750.000 millones de euros para vencer la crisis hubiesen salido adelante."

Ahora solo falta que el Consejo Europeo se ponga de acuerdo con el Parlamento Europeo sobre el Marco Financiero Plurianual 2021-2027, para que los dineros comiencen a llegar a los proyectos que presenten a Bruselas los 27 estados miembros de la Unión Europea.

Fernando González Laxe y Carsten Moser en la UIMP, en A Coruña. / M. C.

Fernando González Laxe y Carsten Moser en la UIMP, en A Coruña. / M. C. 

Ejemplos de una comunicación sin gestión eficaz ni diálogo

Carsten Moser

1. UNO DEL MUNDO DE LA POLÍTICA: Gobernantes que, durante la pandemia, dan una rueda de prensa tras otra, pero cuya comunicación se esfuma en la nada, teniendo tan poco que aportar, estando tan mal coordinados entre si y cometiendo tantos errores en la información. Otros que, como Donald Trump, creen que en Twitter se pueden permitir toda clase de mentiras y manipulaciones, meteduras de pata, agresiones e insultos. Como escribía el periodista Enric González en El País hace poco, y le cito: “La descalificación del adversario político y su transformación en enemigo, que históricamente ha concluido en conflictos violentos, tiene como efecto casi instantáneo la desaparición de las formas democráticas. Es decir, lo esencial de una democracia. Ni siquiera un sistema tan abundante en mecanismos de control como el estadounidense resulta eficaz cuando se enfrenta a un caudillo carismático y legitimado por votos. No hay Constitución que valga cuando una mayoría maneja los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y puede permitirse laminar los derechos de las minorías, como se comprueba en Polonia o Hungría”. Los acontecimientos en los Estados Unidos de América después de las elecciones generales del 3 de noviembre están demostrando lo difícil que es volver al funcionamiento normal de una democracia, cuando esta se ha visto afectada por un período de confrontación tan brutal como el vivido en los últimos cuatro años.

2. UNO DEL MUNDO EMPRESARIAL: VOLKSWAGEN, con sus mentiras en relación con los gases contaminantes que emitían sus coches. Todos los intentos de parar el desastre con campañas de comunicación y publicidad muy agresivas fracasaron.

3. UNO DE LOS MEDIOS ESCRITOS: STERN, publicando los Diarios de Hitler, que resultaron ser falsos. A pesar de que la revista semanal pidiera a sus lectores muchas veces perdón, sus ventas se desplomaron de 2 millones a 1 millón de ejemplares. Yo en 1983 era redactor jefe del Stern y viví la tragedia de primera mano. Como la inmensa mayoría de la redacción, no tenía ni idea de la operación llevada a cabo con un secretismo absoluto por un pequeñísimo equipo que, intoxicado por poder publicar una presunta primicia mundial, incumplió con uno de los principios básicos del periodismo como yo lo mamé: nunca publiques nada que no haya sido contrastado con fuentes fidedignas. Resultado: a las pocas semanas se descubrió que los “Diarios” era una burda falsificación. Y hoy la revista vende menos de 400.000 ejemplares.

Ejemplos de una gestión eficaz y diálogo sin gran comunicación

Carsten Moser

1. UNO DE LA POLÍTICA: Angela Merkel en la crisis actual del coronavirus. Con comparecencias en el Parlamento y ante los medios escasas, ha sabido transmitir a la ciudadanía confianza y seguridad.  Y con dos posiciones contrapuestas sobre la gestión de la pandemia, representadas por los presidentes de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, partidario de una regulación “light”, y de Bavaria, Markus Söder, defensor de una política más restrictiva, ha sabido comprometer a ambas corrientes en una línea de actuación común. El grado de madurez de la democracia alemana hace posible que los partidos políticos dialoguen, deliberen y pacten, con buenas formas y desde la confianza de que todos quieren lo mejor para el país. La excepción de la regla: el partido de extrema derecha AfD, del que nadie se fía. También otros líderes mundiales han gestionado la crisis de la covid-19 con éxito y sin grandes alardes comunicativos. Sirvan como ejemplo en Nueva Zelanda Jacinda Ardern, en Corea del Sur Moon Jae-in, en Finlandia Sanna Marin, etcétera. Añadiría a esta lista, sin tantos conocimientos de primera mano como ustedes, a Alberto Núñez Feijóo.

2. UNO DEL MUNDO EMPRESARIAL: INDITEX, una gran empresa que no hace comunicación a través de la publicidad clásica. Apuesta por las primeras direcciones de sus tiendas y por el éxito de su gestión, que ya tiene, dado que genera tantas noticias positivas, de por sí suficiente eco en los medios de comunicación. Le ha salido hasta ahora estupendamente bien.

3. UNO DE LOS MEDIOS ESCRITOS: DIE ZEIT, un semanario del que fui corresponsal en la Península Ibérica de 1973 a 1978. En papel periódico formato sábana, con artículos largos y de gran profundidad, así como una plantilla de buenos profesionales – en definitiva, con un contenido excelente. Que casi no hace campañas de publicidad ni invierte grandes sumas en su edición digital. Que cobra en el kiosco 5 euros con 50 céntimos. Y que mientras en 2000 vendía 445.000 ejemplares, hoy son 500.000. @mundiario

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