Carlos Mazón esquiva las críticas por su gestión de la dana y responsabiliza al Gobierno central
La esperada comparecencia de Carlos Mazón ante la comisión de investigación de Les Corts Valencianas se convirtió en un ejercicio de defensa política más que en un acto de rendición de cuentas. Ocho días después de presentar su dimisión, el presidente en funciones de la Generalitat Valenciana evitó dar respuestas precisas sobre su actuación el día de la dana—la catástrofe que se cobró 229 vidas en la provincia de Valencia— y volvió a señalar al Gobierno central como principal responsable de la falta de coordinación y respuesta ante la emergencia.
Durante los primeros 23 minutos de su intervención, Mazón se limitó a leer un discurso preparado, en el que repitió los argumentos que ha sostenido durante el último año. Según su versión, la Generalitat actuó “con la información disponible” y asumió sus responsabilidades, mientras que el Ejecutivo de Pedro Sánchez y sus agencias —Aemet y la Confederación Hidrográfica del Júcar— “no aportaron los datos necesarios para anticipar la magnitud del desastre”.
“Quizá no me llamaron porque operativamente poco tenía que aportar yo a la emergencia”, llegó a decir Mazón, tratando de justificar su ausencia durante las horas más críticas de la riada. Una explicación que no convenció ni a la oposición ni a los familiares de las víctimas, que seguían la sesión desde la calle, entre gritos de “mentiroso” y “no son muertos, son asesinados”.
El tono de la comparecencia fue tenso. Mazón, vestido con traje oscuro y semblante serio, negó con la cabeza ante las preguntas del socialista José Muñoz y del portavoz de Compromís, Joan Baldoví, mientras asentía cuando intervenía el representante de Vox, José María Llanos. Ninguna de las cuestiones más polémicas obtuvo respuesta: ni qué ocurrió durante la llamada “hora oscura” en la que no hay constancia de sus comunicaciones, ni por qué continuó en una comida de cuatro horas mientras ya se conocían los primeros efectos devastadores de la tormenta en Utiel.
El presidente en funciones insistió en que su dimisión no debe interpretarse como una admisión de culpa, sino como un gesto de “responsabilidad institucional”. “Mis errores han servido para transmitir una imagen de lejanía, pero mi futuro político es irrelevante. Se ha usado mi figura como excusa para tapar la inacción del Gobierno central”, afirmó, reiterando su argumento de que el Ejecutivo estatal no activó a tiempo los mecanismos de emergencia.
Carlos Mazón: "Aquel día la directora de Protección Civil viajó a Brasil y el presidente del Gobierno estaba cenando en India con su mujer ¿Solo yo debí cambiar la agenda?" pic.twitter.com/fLUver6mNY
— El HuffPost (@ElHuffPost) November 11, 2025
Sin embargo, el relato de Mazón contrastó con los datos que manejan los servicios de emergencia, según los cuales la alerta del sistema EsAlert —el mensaje que llega a todos los móviles— no se activó hasta las 20:11, cuando la mayoría de las víctimas ya había perdido la vida. Tampoco mencionó los informes de instituciones como la Universitat de València, que alertaron del riesgo de inundaciones antes del temporal.
A lo largo de su intervención, Mazón insistió en la necesidad de mejorar la red de sensores hidrológicos y de ejecutar obras de prevención pendientes. “Solo hay un sensor en el barranco del Poyo un año después. Los valencianos merecen estar preparados”, subrayó, sin reconocer que algunos de esos proyectos fueron paralizados durante gobiernos del Partido Popular.
Mientras tanto, en la calle, un centenar de familiares y afectados se concentraban frente a la sede de Les Corts, coreando consignas como “PP culpable, Vox responsable” o “Más bomberos y menos toreros”.
🎥 Carlos Mazón: "Siempre he considerado que las víctimas debían ser lo prioritario para mí y para mi Gobierno"https://t.co/wuvolNGKou pic.twitter.com/SUDlN2kKoU
— Cadena SER (@La_SER) November 11, 2025
La sesión concluyó con un ambiente de profunda tensión. Mazón terminó su declaración apelando a la unidad institucional y a la mejora de los sistemas de alerta, pero sin ofrecer respuestas concretas sobre su papel durante las horas críticas de la tragedia. Desde fuera, los manifestantes replicaban con un estribillo que resumía el sentir general: “Vamos a contar mentiras…”.
En definitiva, la comparecencia del presidente en funciones dejó más sombras que certezas. Mazón reiteró su versión, evitó asumir responsabilidades directas y desplazó el foco hacia el Gobierno central, en una intervención que, lejos de cerrar heridas, volvió a evidenciar la fractura política y emocional que sigue abierta un año después de la tragedia. @mundiario


