Begoña Gómez pide archivar la causa y denuncia “ardor acusatorio”: claves de un proceso en escrutinio
La investigación que afecta a Begoña Gómez ha alcanzado un punto crítico. Tras casi dos años de diligencias, la defensa de la esposa del presidente del Gobierno ha solicitado el archivo definitivo de la causa al considerar que no existen indicios sólidos que justifiquen la imputación por delitos como malversación, tráfico de influencias o corrupción en los negocios.
El abogado defensor, el exministro Antonio Camacho, ha articulado una estrategia basada en desmontar uno a uno los pilares de la acusación. Su tesis central es que el procedimiento ha derivado hacia lo que califica como un “derecho penal de autor”, es decir, una investigación condicionada por la situación personal de la investigada como esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
En paralelo, la Fiscalía ha reiterado su postura favorable al archivo, subrayando la necesidad de valorar tanto los elementos incriminatorios como los exculpatorios, en línea con los principios básicos del proceso penal.
Uno de los ejes argumentales más relevantes de la defensa ha sido la denuncia de un supuesto “ardor acusatorio” por parte de las acusaciones populares, encabezadas por la agrupación ultracatólica Hazte Oír y el pseudosindicato Manos Limpias. Según Camacho, estas organizaciones habrían impulsado la causa con una intensidad que desborda el interés jurídico para situarse en el terreno político y mediático.
Sin embargo, estas acusaciones sostienen la posición contraria, consideran que existen indicios suficientes para profundizar en la investigación y reclaman nuevas diligencias, como la revisión de la vida laboral de Gómez o la ampliación de pruebas sobre su actividad en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Hacia un posible juicio con jurado: implicaciones jurídicas
El origen de la investigación se sitúa en la actividad profesional de Gómez, especialmente su vinculación con proyectos académicos y empresariales. El juez Juan Carlos Peinado sostiene que podría haberse beneficiado de su posición institucional para tejer una red de relaciones que facilitara financiación y colaboraciones.
Frente a ello, la defensa argumenta que la relación de Gómez con la universidad es anterior a la llegada de Sánchez al poder, no existe evidencia de perjuicio económico acreditado y que las funciones desempeñadas se ajustaban a la normativa vigente.
Además, se prevé la presentación de informes periciales para reforzar esta línea, incluyendo análisis sobre el funcionamiento de las cátedras extraordinarias y el papel institucional de las parejas de presidentes.
Uno de los elementos más controvertidos del proceso es la intención del juez de que, en caso de juicio, este se celebre con jurado popular. Esta decisión ha sido objeto de correcciones por parte de la Audiencia Provincial de Madrid, que ha exigido una mayor fundamentación sobre la existencia de indicios delictivos. @mundiario


