Anova concilia objetivos identitarios con causas universales de izquierdas

El líder Xosé Manuel Beiras, en la asamblea de Anova.
El líder Xosé Manuel Beiras, en la asamblea de Anova.

El discurso de Martiño Noriega, de Anova, coincide con la línea planteada por autores como Hobsbawm respecto a la izquierda y a las políticas identitarias.

Anova concilia objetivos identitarios con causas universales de izquierdas

La concepción que expresa Martiño Noriega, coordinador de Anova, coincide con la línea planteada por autores como Eric Hobsbawm, respecto a la izquierda y a las políticas identitarias.

Anova aglutina una parte del nacionalismo gallego. Curiosamente, el reproche que le hace a Anova un sector crítico, más o menos numeroso de su militancia, es la concurrencia electoral con una formación política estatal, como es Izquierda Unida (Esquerda Unida en Galicia). Sinceramente, no lo entiendo. No concibo anteponer la patria al posicionamiento ideológico en el espectro político de izquierda o derecha. Para algunos, como alguien al que hago referencia implícita en este post, la patria o nación sería el concepto supraordinado al que se supedita o antepone toda cuestión ideológica política o social. 

Traducido al lenguaje cotidiano: hay quien pactaría antes con un partido cuya ideología no comparte, si se unen frente a un objetivo común que es la nación (tal y como ocurre en Cataluña con CiU y Esquerra Republicana). En cierto sentido, esto a mí me resulta chirriante, quizás porque pienso que un partido nacionalista que se define de izquierdas, en ocasiones -por no decir siempre- debería conciliar sus políticas de identidad con los objetivos universalistas de la izquierda. En este sentido, me sorprendió gratamente comprobar como hay sectores del nacionalismo capaces de conciliar ambas posturas, no exentos de críticas, por otro lado. Así, en una entrevista publicada en El País, Martiño Noriega, coordinador de Anova, abordó tanto la crisis de esta formación política, como la ajustada decisión de su militancia de permanecer en Alternativa Galega de Esquerda (AGE), junto a Esquerda Unida.

Un planteamiento acertado

La entrevista me gustó mucho, ya que sus palabras coinciden con la línea planteada por autores a los que admiro, como Eric Hobsbawm, respecto a la izquierda y a las políticas identitarias. En primer lugar, voy a introducir teóricamente y a grandes rasgos la línea teórica de Hobsbawm sobre las políticas de identidad y la izquierda. ¿Qué tiene que ver la política de identidad con la izquierda? El ya finado y longevo historiador marxista británico Eric Hobsbawm, considerado además un pensador clave de la historia del siglo XX, consideraba que el proyecto político de la izquierda es (o debería ser) universalista, es decir, dirigido a todos los seres humanos. En otras palabras, el proyecto de la izquierda no debería centrarse en perseguir la libertad para un grupo de identidad determinado, sino para todos. Por contra, la política de identidad exclusivista, estaría dirigida a los miembros de un grupo específico, lo cual se hace totalmente evidente en el caso de muchos movimientos nacionalistas.

Prácticamente todos los nacionalismos defienden los intereses de un determinado grupo de identidad y se oponen a otros exogrupos. Por este motivo, Hobsbawn consideraba algo falso el reclamo nacionalista a favor del derecho de todos a la autodeterminación. Desde su punto de vista, la izquierda no podría basarse en la política de la identidad, sino que debería tener un programa más amplio.

En determinadas condiciones históricas, para las que cita el ejemplo de Irlanda, el nacionalismo busca en la izquierda un aliado. Textualmente, decía al respecto: "Irlanda era históricamente uno de los múltiples conjuntos explotados, oprimidos y victimizados. Para el tipo de nacionalismo del IRA, la izquierda fue un posible aliado en la lucha por sus objetivos en ciertas ocasiones. En otras, estaba dispuesto a esforzarse por conseguir el apoyo de Hitler como algunos de sus dirigentes hicieron durante la Segunda Guerra mundial".

Así que, en realidad, lo que Hobsbawm estaba dejando entrever es que el nacionalismo suele buscar una política de identidad que está por encima de cualquier proyecto universal y que él consideraba necesario hacer hincapié en la idea de que el núcleo ideológico de la izquierda no está vertebrado por grupos de identidad.

Las palabras de Martiño Noriega

Nuevamente, parafraseando palabras suyas, los movimientos políticos y sociales de la izquierda, inspirados en las revoluciones y en el socialismo, aunque fuesen originalmente alianzas de grupos, no basaban su cohesión o su unión en metas grupales específicas, sino que actuaban movidos por causas grandes y universales : la democracia, la república, el socialismo, y era a través de estas grandes causas donde cada grupo creía que podía alcanzar sus metas  específicas. 

En este sentido, de las palabras de Martiño Noriega en la mencionada entrevista se desprende que Anova promulga un tipo de nacionalismo de izquierdas capaz de ampliar sus miras más allá de un proyecto identitario, al que no se renuncia, para priorizar objetivos sociales y metas universalistas de la izquierda.

En definitiva, los partidos políticos de izquierda, si bien en un momento dado, pudieran integrar en sus metas, los objetivos de un grupo de identidad determinado, por ejemplo, de un grupo de identidad nacionalista x, y o z, no debe agotarse en ellas. El objetivo básico de un partido de izquierdas debería ser la búsqueda de la igualdad y la justicia social y no tanto salvaguardar acérrimamente políticas de identidad. No obstante, en ciertos casos, como sucede en AGE, podría funcionar, si los objetivos identitarios permaneciesen supeditados a las grandes metas universales de la izquierda en un frente común.

Fragmento de la entrevista a Martiño Noriega en El País
P. ¿Está en estado crítico? (Anova)
R. Está más expuesta que otras fuerzas. A ella se le trasladan debates del nacionalismo gallego, entre los que priorizan lo identitario y otros que, sin renunciar a lo identitario, entendemos que lo social es hoy la prioridad y que estamos dispuestos a ser transfronterizos y mestizos.
P. ¿Dudó en algún momento de este año y medio de vida sobre la conveniencia de la coalición con Esquerda Unida?
R. El camino que se inició generó una ilusión de que podía ser posible otra manera de hacer las cosas. Por eso hay que consolidarlo. AGE no es inmutable, debe abrirse a movimientos sociales y en el futuro, bajo esa denominación u otra, a otros partidos. Y ahí el BNG tiene un lugar.
P. ¿Ayudó a que AGE despertara ilusión el hecho de que IU en Galicia no tenga pasado?
R. Lo que valoró la gente fue el esfuerzo de dos concepciones políticas por ponerse de acuerdo y un espacio donde hay independentistas, federalistas o galeguistas con un discurso nítido de izquierdas. Valoró el riesgo y la valentía.
P. Tras los esfuerzos fallidos, ¿qué margen tiene para crecer?
R. Aquí tienen espacio movimientos sociales, plataformas cívicas y partidos. Si queremos una alternativa potente al Gobierno de Feijóo, también debería estar el BNG, pero por el momento eso parece que está verde.

 

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