Angela Merkel, la imparable

Angela Merkel. / UCV
Angela Merkel. / UCV

La canciller alemana, a la que hace pocos meses el socialdemócrata Martin Schulz le estaba pisando los talones, tiene de momento todo a su favor para vencer en las elecciones generales de Alemania del próximo 24 de septiembre.

Angela Merkel, la imparable

Cuando el expresidente del Parlamento Europeo Martin Schulz anunció, a comienzos del año, su candidatura a la jefatura de Gobierno de la República Federal de Alemania, por primera vez desde hace 12 años parecía que los socialdemócratas de la SPD podrían arrebatarles el triunfo a los cristianodemócratas de la CDU/CSU en las próximas elecciones al Parlamento alemán.

De una desventaja de 15 puntos en las encuestas, Schulz logró posicionarse a la misma altura en intención de votos de Angela Merkel. Comentaristas lo achacaron no solo a la controvertida decisión de Merkel de abrir las fronteras en el verano de 2015, que llevó a la entrada de un millón de refugiados en Alemania, con grandes consecuencias para la seguridad, educación, vivienda y empleo, así como a una fobia creciente contra los extranjeros y un aumento significativo en el número de simpatizantes del partido neonazi AfD, sino también a las muestras de un cierto cansancio que percibieron cuando la canciller anunció que se postulaba por cuarta vez a repetir victoria electoral, aparte del viento fresco que aportaba la personalidad arrolladora de Martin Schulz, un europeísta convencido que prometía combatir, como su homólogo británico Jeremy Corbyn, las crecientes desigualdades sociales y apostaba, como el presidente francés Emmanuel Macron, por una política de reformas e innovación.

Las encuestas le dan nuevamente a la canciller Angela Merkel una ventaja de 15 puntos sobre Martin Schulz

Hoy, las encuestas le dan nuevamente a Merkel una ventaja de 15 puntos sobre Schulz. ¿Qué ha pasado en los últimos 6 meses para que los socialdemócratas se desinflaran tanto?

Primero, que en las pasadas elecciones de 5 estados federales la SPD solo consiguiera hacerse con la presidencia de una de ellas, Renania-Palatinado. La mayor desilusión se la llevaron en Renania del Norte-Westfalia y Schleswig-Holstein, donde dejaron de gobernar después de sufrir derrotas apabullantes.

Segundo, que Martin Schulz, con una carrera política desarrollada mayormente en Bruselas, comenzó a mostrar claros déficits en asuntos internos de Alemania. Recién este fin de semana ha presentado un programa político con acentos propios, que posiciona a la SPD como más proeuropeo y antiamericano que la CDU/CSU y que promueve la redistribución de la riqueza para que el país sea socialmente más justo, aparte de prometer la legalización de los matrimonios gay, pero cuyo impacto en el electorado está por ver.

Y tercero, que tiene enfrente a Angela Merkel, una experta en ganar elecciones que se encuentra en la cima de su popularidad, con su imagen de líder mundial más acentuada que nunca, dadas las cumbres mediáticas como la de los jefes de Gobierno de la Unión Europea en Berlín este fin de semana y la del G-20 en Hamburgo el fin de semana próximo, así como con ese aura de garante de estabilidad y eficacia probada en tiempos en los cuales en Alemania, como en todo el mundo, las inseguridades y los miedos de las clases medias y bajas están cada vez más extendidos, como explica el sociólogo alemán Heinz Bude en su libro La sociedad del miedo.

Dando por descontado que Merkel volverá a ganar en septiembre, parece también claro que no será por mayoría absoluta

Dando por descontado que Merkel volverá a ganar en septiembre, parece también claro que no será por mayoría absoluta y que de las elecciones generales saldrá un Parlamento todavía más fraccionado que el actual: entrarán seguramente, aparte de la CDU/CSU, la SPD, Los Verdes y Die Linke (La Izquierda), también los liberales de la FDP y la ultraderechista AfD. Lo que hará necesario un gobierno de coalición de dos o tres partidos, que podría ser de CDU/CSU con la FDP, si los escaños suman, de CDU/CSU con Los Verdes y la FDP, un proyecto que se está ensayando en Schleswig-Holstein, o nuevamente una Gran Coalición.

La ventaja de este último modelo, que ha gobernado Alemania durante los últimos 4 años, es que las diferencias entre democristianos y socialdemócratas no son tan enormes como se podría deducir de la campaña electoral actual, ni a nivel europeo ni a nivel nacional. Es verdad que la CDU/CSU no está dispuesta a aflojar demasiado en el tema de la disciplina fiscal, pero ha dejado claro, que, dadas las buenas vibraciones de Angela Merkel con Emmanuel Macron, quiere fortalecer nuevamente el eje franco-alemán para que dote a la Eurozona de un gobierno económico que solucione problemas de funcionamiento, así como posibles crisis venideras y que fomente las inversiones en infraestructuras, energía y el desafío digital.

Al final del camino, Merkel hasta parece dispuesta a aceptar un cierto grado de mutualización de la deuda pública

Al final del camino, la canciller hasta parece dispuesta a aceptar un cierto grado de mutualización de la deuda pública. Unas posiciones que defiende Schulz con más convicción que Merkel, si cabe. Y en los temas de justicia social, la canciller se ha caracterizado en el pasado por estar dispuesta a converger con políticas socialdemócratas, a pesar de la oposición de las corrientes más conservadoras de su partido, lideradas por el jefe de Gobierno de Baviera, Horst Seehofer.

No sería pues de extrañar que, una vez conocidos los resultados electorales, Merkel y Schulz formen el tándem que dirija la política en Alemania hasta 2021. Los dos quieren un Brexit que no aleje demasiado a Gran Bretaña de Europa, una Unión Europea que apueste por una mayor coordinación tanto en seguridad como en defensa y por más independencia de Washington, Pekín y Moscú, una Eurozona más cohesionada, así como una Alemania que mire al futuro sin tantos miedos ni tanta inseguridad. El sociólogo Bude cita en este contexto al ex presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosvelt, “el hombre que comprendió que abordar el miedo es la clave de la dicha política”, hoy el reto más acuciante para cualquier gobierno que apuesta por una visión realista del futuro, en el contexto de un mundo siempre más globalizado que anhela a vivir en paz y solidaridad, en vez de caer en la tentación en visiones nacionalistas, populistas y demagogas del pasado, no solo en Alemania.

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