¿Algunas ambiciones personales están empujando España hacia la involución?

Mariano Rajoy y Felipe González durante el Foro La Toja. / Twitter
Mariano Rajoy y Felipe González durante el Foro La Toja. / Twitter
Cada vez son más las cosas que nos separan del mundo desarrollado cuando deberíamos ser por antigüedad e importancia histórica líderes de la civilización y de la cultura.
¿Algunas ambiciones personales están empujando España hacia la involución?

Quizás convenga recordar que fue el PSOE de Felipe González el que inició la privatización del sector publico que habría de continuar Aznar. No fue la derecha sino el ministro socialista Miguel Boyer quien liberalizó los alquileres que además dejaron de ser vitalicios y también puso interés en el equilibrio presupuestario además de liberalizar el horario comercial. Este superministro, el más liberal de la historia del PSOE, tanto que acabaría en la FAES, había estudiado Físicas y Económicas siendo el primero de su promoción en ambas carreras con premio extraordinario. Además trabajó en la Junta de Energía Nuclear y también estuvo encarcelado, es decir, que algo sabría. Lo malo es que ahora ya no está Felipe González sino un Pedro Sánchez que ya no tiene un Boyer en que apoyarse y por mantener el poder ha decidido hacerlo en Pablo Iglesias que es antibiberal justo en una época donde el socialismo marxista está prácticamente extinguido y el liberalismo acapara todo el mundo globalizado mientras en España no solo es liberal la derecha sino que también ha surgido un centro que además de liberal es progresista.

Pablo Iglesias preside una reminiscencia del pasado en que que medio mundo era comunista, y lucha por lograr que el control de una empresa pública de electricidad, que haya también muchas empresas de otros sectores que se nacionalicen, y por supuesto su odiada banca. Digamos que su sueño es controlar las empresas del IBEX, un antiguo sueño de la lucha contra la propiedad y la iniciativa privada que curiosamente era también el sueño de la Falange, y ya porqué no, que la sanidad y la enseñanza sean también publicas. Esto es el ejemplo más claro de involución que se puede encontrar hoy en día porque en el franquismo había una empresa nacional eléctrica (Endesa), múltiples empresas de todos los sectores agrupadas en el INI (Instituto Nacional de Industria), además de las tristemente famosas Cajas de Ahorro. El Estado controlaba el petroleo, el gas, la electricidad , el dinero y muchas cosas más por eso debemos preguntarnos si de verdad queremos retornar a la autarquía que implantó Franco como la solución a los problemas actuales. Funcionó en la economía de posguerra pero es difícil que funcionase hoy. Cuesta creer que un partido como el PSOE pueda asociarse con estas ideas solo por tener su apoyo en el Congreso.

Los signos del camino hacia el tercer mundo viene también de otras medidas, o falta de medidas, así nos empeñamos en seguir eligiendo los jueces de los Tribunales por el Congreso cuando las listas son cerradas y no hay libertad de voto. Quizás algún día sabremos porqué todos se oponen a la idea de Ciudadanos para que sean los jueces los electores o porque tenemos una televisión pública con un director nombrado a dedo. Más inexplicable aún es mantener una Ley Electoral que crea desigualdades y no es proporcional teniendo dos Cámaras, una donde la circunscripción electoral debería ser la nación o bien poner un mínimo para obtener representación y otra Cámara territorial con sistema mayoritario de elección. Tremendo es también aplicar la fórmula simple de aumentar los impuestos cuando sabemos que España lidera el ranking de fraude fiscal y economía sumergida que los políticos en el poder no son capaces de controlar, o que tenemos una Deuda Pública que exige un pago anual de 40.000 millones de euros en impuestos cuando no vale ni para general empleo.

No acaba ahí el lamentable retroceso. Está la inseguridad, las peleas a muerte entre bandas juveniles o entre narcos o que se financie ONGs que traen emigrantes sin papeles a un país con más de un millón de hogares con todos sus miembros en paro. Y la tolerancia permitiendo que grupos de unas decenas de encapuchados impidan el acceso a la universidad, corten carreteras, estaciones y aeropuertos, algo  que no han sabido controlar los partidos que nos han gobernado estos años.

Estamos mal de liderazgo, de estadistas, les supendemos pero les votamos.Las encuestas nos dicen que votaremos a los de siempre, a los que han creado el desastre y que por aquello de más vale malo conocido que bueno por conocer, no votaremos a partidos nuevos pese a que ya estén en las Instituciones locales o autonómicas. Es muy probable que si impera el sentido común, volveremos a que la única opción es descartar el gobierno de media España sobre la otra media y busquen la solución en gobiernos de amplia mayoría que quieran defender la Constitución por encima de todo, incluso para enmendarla. @mundiario

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