ZONA FRANCA

Zapatero dice que Puigdemont merece confianza y reconocer a Cataluña como nación

Negocia con el fugado el futuro de Cataluña, afirma que el dirigente de Junts es de fiar y respetar y que habrá nuevas cesiones esta legislatura.
Zapatero y Sánchez con Puigdemont al fondo
Zapatero y Sánchez con Puigdemont al fondo. / RR de F.R.

No solo es el cónsul de Maduro, cuya dictadura ampara y llega a decir que ganó muchas elecciones, ahora Zapatero actúa también como comisionado de Pedro Sánchez para negociar y aceptar las imposiciones del fugado Puigdemont a cambio de que siga respaldando al ocupante de la Moncloa, a precio tasado in crescendo, y ahora los presupuestos generales del Estado. Zapatero acaba de reaparecer en una entrevista en el periódico del conde de Godó, La Vanguardia, donde en curso con su línea habitual proclama que es tiempo de reconocer a todos los efectos; es decir, jurídicamente, a Cataluña como nación. Es aquel que dijera en el Senado que el concepto de nación es “discutible y discutido”, que aceptaba la conformación de una España “asimétrica”, que le exigía Maragall o que anunciara que aceptaría, sin más, ni conocerlo, el Estatut que le mandaran de Cataluña (y que el Constitucional de entonces tuvo que corregir). Por cierto, que uno de los redactores del proyecto de Constitución catalana, el juez Santiago Vidal, dijera que Pedro Sánchez ya le ofreciera reponer lo quitado mediante leyes orgánicas y que él nunca aplicaría en su caso el artículo 155 si ERC lo apoyaba para presidente (Véase El País 27 de enero de 2007).

Zapatero es el comisionado por Sánchez para resolver de una vez el asunto de Cataluña, lo que pasa por reconocer su identidad nacional e irle cediendo competencias y elementos propios de un Estado. En una entrevista con Enric Juliana reconoce que está actuando como intermediario desde hace años con el fugado a Bruselas. Y precisa: “Hay un diálogo de fondo con Junts per Catalunya,  Puigdemont, que no se refiere al día a día de la legislatura, que no se ciñe a esta o aquella votación en el Congreso de los Diputados, que va más allá de lo coyuntural, y que busca una solución de fondo a la cuestión de Catalunya. Es un diálogo que recorre esta legislatura y que creo que deberá proseguir en la próxima. A esta alturas, creo que no tiene sentido negar o disimular mi implicación en ese diálogo”.

Portada de "La Vanguardia" el 6 de abril de 2025
Primera página de La Vanguardia el 6 de abril de 2025

Esa franca camaradería con el dirigente de Junts ha cuajado, dice Zapatero, una relación de confianza. Y precisa “Sí puedo decirle que hay un hilo conductor que es el reconocimiento de la identidad nacional de Catalunya. Es uno de los puntos de los pactos de Bruselas [acuerdos entre PSOE y Junts para la investidura de Pedro Sánchez en noviembre del 2023]. Ese compromiso se debe traducir en políticas, en hitos, en realizaciones visibles. Estamos en ese proceso. Creo que, a lo largo de este año, especialmente en la segunda parte del 2025, se verán concreciones. Pero es una tarea que va más allá, deberemos afrontarla también en el 2026, en el 2027..., es una tarea que puede llegar a la próxima legislatura”.

Ceder competencias del Estado, camino emprendido

Y cuando le piden que concrete, Zapatero precisa que la cesión de competencias propias del Estado es el camino emprendido, como es evidente. Y apunta que “la reciente delegación de competencias en política de emigración sería un ejemplo de ello. Por cierto, una delegación de competencias cuya exposición de motivos se ha leído con mucho prejuicio. La delegación de competencias formaría parte de un enfoque federal”. ¿Qué quiere decir, federal, confederal….? Porque eso supone la reforma de la Constitución y de la estructura del Estado. ¿O acaso el País Vasco y, en su caso, Galicia, y hasta Valencia, Aragón o Andalucía no iban a exigir lo mismo? De momento, Zapatero se centra en Cataluña y dice: “Hay que explorar el máximo desarrollo de la autonomía catalana como vía de superación de lo ocurrido, venciendo los prejuicios que ahora pueda haber, después de los hechos del procès. Hemos de seguir hablando de la lengua catalana y de su promoción en las instituciones europeas. Estamos deshaciendo un camino e intentando construir un nuevo camino”.

Adelanta Zapatero que habrá más cesiones, porque este es un buen momento para ello. Y dice: “Es un momento de tranquilidad política en Catalunya, aunque la palabra tranquilidad seguramente sea una exageración bajo las actuales circunstancias internacionales. La presidencia de Salvador Illa parece que se está consolidando, al menos eso dicen los sondeos. Quizás alguien crea que es mejor no tocar más cosas. La presidencia de Salvador Illa es muy positiva. Estamos en un periodo de calma, es cierto. Pero hemos de ir más allá, ahora es el momento de abordar los temas de fondo”. Y cuando le preguntan si ha mantenido muchas conversaciones con Puigdemont desde que se empezó a negociar la investidura de Sánchez en otoño del 2023, responde: “Puedo decirle que hemos hablado mucho estos últimos meses. Y le diré más. Creo que entre ambos ha cuajado una relación de confianza, quizá algo más que una relación de confianza. No se debe menospreciar a Puigdemont, ni políticamente, ni intelectualmente”. Claro que no, ni presentarlo ante el juez, como prometiera Sánchez.

Lo malo es que lo de la amnistía se complica. ¿Cómo se va a cumplir el calendario de las negociaciones con el gran protagonista ausente? Está huido a Bélgica desde el 30 de octubre del 2017, tres días después de que el Parlament votara la declaración de independencia. Solo ha vuelto en una ocasión, en agosto del 2024, para cumplir su promesa electoral de regresar a Catalunya para la investidura de Salvador Illa. Tras un sorprendente breve discurso cerca del Parlament desapareció y volvió a Bélgica sin ser detenido. Y frente a la resistencia del Supremo a aplicarle la amnistía, todo depende ya del Constitucional, donde Sánchez tiene a gente de su confianza. Pero el asunto puede ir para largo puesto que la Sala de lo Penal del Tribunal ya dejó por escrito en octubre que se reservaba la opción, de presentar una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) si el Constitucional reinterpreta su doctrina sobre la ley del olvido penal en particular sobre la negativa a amnistiar la malversación. Pero lo importante es que el portavoz del PSOE en el asunto dice que Puigdemont merece confianza. Nos faltaba un apunte curioso. En su nuevo libro donde aparece como autor, "La solución pacífica”, Zapatero, el autor de la "Alianza de Civilizaciones" dedica varias páginas a relaciones de España con Marruecos y la situación del conflicto del Sáhara Occidental. Por sorpresa traza una insólita comparación sobre el plan de autonomía sobre el territorio que formó parte de España y el Estatut de Cataluña, pese a la distancia sideral entre ambos casos. Y dice que lo del Sahara es mejor todavía. @mundiario

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