Te estuve buscando, pero no te encontré, Rosalía
Zara no ha celebrado su 50 aniversario con un desfile ni con una campaña tradicional. Como ya ha explicado la periodista Mónica Martínez en MUNDIARIO, el buque insignia de Inditex ha levantado una obra de arte viviente: un reloj de sol cinético que respira mar, tiempo y memoria. En el Monte de San Pedro, transformó la Cúpula Atlántica en una instalación sensorial concebida por la artista británica Es Devlin (Londres, 1971), una intervención que no pretende vender ropa, sino raíces.
Desde el cerro alto coruñés –mirando hacia Europa, África y América–, Devlin convierte la cúpula de 28 metros en una experiencia inmersiva. Afuera, una banda LED lanza al viento 50 poemas sobre el océano. Dentro, tres anillos concéntricos con casi 300 asientos giran al ritmo de un sundial sonoro, acelerando con este peculiar reloj solar el pulso del tiempo. El montaje de Devlin está mejor en la forma que en el fondo, pero supongamos que todo está bien.
– ¿Bien, bien?
– A ver, yo te estuve buscando, pero no te encontré, Rosalía.
Hay tantos nombres girando en esa gran cúpula convertida en pantalla que puede ser arriesgado llegar a tal conclusión, pero por si acaso no viene mal dejar constancia de quién fue –y será para siempre– Rosalía. Rosalía Mera, claro, la cofundadora de Zara (Inditex) y la primera mujer de Amancio Ortega, el hombre a quien las nuevas generaciones suelen atribuir todos los méritos de esta gran multinacional de la moda creada en A Coruña y hoy en día planetaria.
"El secreto del éxito de Zara fue la tenacidad, la constancia, el esfuerzo y la inteligencia. Y quizá un poquito de suerte", me dijo en una entrevista para la revista Capital en la primavera de 2006. La cita había sido en un moderno edificio de un polígono comercial de A Coruña, donde apadrinó en su día la creación de empresas. Había invertido en ello más de seis millones de euros. Rosalía –Rosalía Mera Goyenechea (A Coruña, 1944-2013)– venía del centro de la ciudad y a la sede de Mans llegó en taxi. Iba en vaqueros que combinaba con ropa de Custo. Se le veía contenta. Con más de 1.700 millones de euros, era la mujer más rica de España.
Aquella tarde coruñesa se disponía a hablar en exclusiva para Capital y no quería muchas fotos, y eso que se las hacía Xurxo Lobato, sin duda uno de los mejores fotógrafos de España. Esta mujer a la que el periodista económico Julián Rodríguez calificó en Capital como "la empresaria de lo políticamente incorrecto" advertía también de que prefería centrarse en asuntos de su fundación, Paideia Galiza, y de Mans, su vivero de empresas, pero la verdad es que en la conversación fueron saliendo muchas más cosas; incluso su relación con Amancio. Creada en 1986, su fundación, de la que colgaban varias empresas, ya invertía entonces –año 2005– 2,5 millones de euros anualmente y generaba casi un centenar de empleos, en su mayoría ocupados por mujeres y con un alto porcentaje de personas con discapacidad.
La primera mujer de Amancio Ortega –a su vez, el hombre más rico de España– hablaba por primera vez de su relación: "Si no se hubiera roto nuestro matrimonio, yo sería la mujer de...". Se habían conocido en la tienda La Maja, donde ambos trabajaban antes de crear Zara, de la que ella terminaría siendo la segunda mayor accionista a través de Inditex. Su diplomatura en Magisterio fue muy posterior. Tras su separación, Rosalía Mera llegó a convertirse en la mujer más rica de España y en la 66ª del mundo. "Alguien que pudo ser un hilo roto pero acabó siendo un hilo suelto", escribió sobre ella el periodista Xabier R. Blanco en su libro titulado precisamente así: Rosalía Mera, el hilo suelto, una obra que bien puede considerarse la conmovedora historia de una costurera que se hizo millonaria, y de una millonaria que se volvió solidaria y rebelde, casi siempre progresista. "De fuerte carácter, soñaba con volar alto y lo logró: cambió los patrones de la moda y ayudó a tejer un imperio sin precedentes en España", como constata este audaz periodista gallego que triunfó siempre allá donde fue.
Han pasado casi veinte años desde aquella tarde en A Coruña –Rosalía nos dejó con solo 69 años en agosto de 2013–, pero su reflexión sobre la gran multinacional permanece siendo válida: "Inditex es una empresa que trasciende a nuestra generación. Se trata de un proyecto potente y dinámico que ya solo es posible con muchas personas que pasaron, pasan y pasarán". Tal vez por eso mismo hoy quise buscar su nombre en la proyección ideada por Es Devlin y que seguramente alguien supervisó. ¿O no? @J_L_Gomez en @mundiario
