Villar Mir, un legado de luces y sombras
El fallecimiento de Juan Miguel Villar Mir, a los 92 años de edad, cierra un capítulo significativo en la historia empresarial y política de España. Su vida y carrera, marcadas por un ascenso vertiginoso y una caída igualmente dramática, dejan una huella imborrable en el tejido económico y social del país.
Villar Mir, nacido en Madrid en 1931, fue un auténtico titán de la industria de la construcción. Fundador de OHL y del Grupo Villar Mir, su influencia en el sector fue vasta y profunda. Conocido por su capacidad de salvar empresas en dificultades, supo convertir a OHL en un símbolo de la internacionalización de la construcción española. Su habilidad para identificar oportunidades y su tenacidad para llevar a cabo proyectos ambiciosos, tanto en España como en el extranjero, le valieron un lugar prominente entre los grandes nombres de la construcción.
Su paso por la política, aunque breve, fue significativo. Fue ministro de Hacienda en el primer Gobierno monárquico tras la muerte de Franco, bajo la presidencia de Carlos Arias Navarro. En este periodo, promovió importantes reformas fiscales y negoció créditos internacionales cruciales para la economía española. Aunque fue reacio a involucrarse profundamente en la política, sintió la obligación de servir a su país en un momento de gran cambio y necesidad.
Sin embargo, los últimos años de Villar Mir estuvieron marcados por dificultades financieras y controversias. La elevada deuda que arrastraba su holding lo llevó a salir del capital de OHL, y su emblemática torre en la Castellana tuvo que ser vendida a un inversor asiático. Proyectos importantes como Mayakobá en México también cambiaron de manos, y su familia perdió la influencia en la gestión de la empresa. La compañía cerró 2018 con pérdidas millonarias, un triste contraste con los días de gloria cuando los dividendos fluían y los accionistas aplaudían. Las estrecheces con la deuda y los pasivos contraídos con el fondo buitre Tyrus forzaron también la progresiva venta de parte de sus acciones en Ferroglobe. Villar Mir llegó a controlar el 55% de la matriz de Ferroatlántica tras su fusión con la estadounidense Globe.
A menudo, la vida de Villar Mir estuvo llena de contrastes. Su ascenso fue meteórico: de funcionario público a magnate de la construcción, de salvador de empresas a presidente de gigantes como Electra de Viesgo. Sin embargo, su caída también fue pronunciada, con su empresa enfrentando enormes deudas y su nombre ligado a casos de corrupción de los que salió sin cargos. Esta dualidad de luces y sombras caracteriza su legado, que dejó una marca indeleble en el paisaje empresarial y político de España.
Más allá de su carrera profesional, Villar Mir fue un hombre de familia, casado con Silvia de Fuentes Bescós desde 1958 y padre de tres hijos. Su pasión por el Real Madrid, aunque nunca culminó en la presidencia del club, muestra otra faceta de su personalidad: un hombre competitivo y ambicioso en todos los aspectos de su vida.
Juan Miguel Villar Mir será recordado como uno de los grandes constructores de España, un hombre que transformó el sector y dejó un legado complejo y multifacético. Su vida es un testimonio de las oportunidades y desafíos que enfrentan los empresarios en un mundo en constante cambio, y su historia ofrece lecciones valiosas sobre el riesgo, la ambición y la resiliencia. En la memoria colectiva, su nombre estará siempre asociado con la grandeza y la caída de un imperio empresarial. @mundiario

