EDITORIAL

¿Se trata de pellets o de votos?

En Galicia hay elecciones el 18 de febrero y la disputa partidista amenaza con entorpecer la limpieza de toneladas de pellets en las playas del noroeste de España.

Recogida de pellets en una playa de Galicia. / Xunta de Galicia
Recogida de pellets en una playa de Galicia. / Xunta de Galicia

Las fachadas atlántica y cantábrica de España –léase Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco– están viéndose afectadas por la llegada de pellets, unos gránulos de plástico ante cuyo vertido se recomienda no inhalar y evitar el contacto con la piel, los ojos y la ropa, de ahí la importancia de informar pronto a quienes acuden voluntariamente a retirarlos. La contaminación por microplásticos es uno de los mayores problemas ambientales y su presencia en el mar ha ido en aumento, hasta encontrarse en el organismo de muchos peces.

Los pellets llegados a España proceden del mercante Tocanao, de la naviera Maersk, que perdió parte de su carga en una tormenta frente a la costa portuguesa el 8 de diciembre. El barco transportaba material de la empresa Bedko Europe, con sede en Polonia, dedicada a la producción y distribución de aditivos y polímeros. Si bien no se conocen todas las circunstancias del vertido, según las primeras informaciones, es de unas 25 toneladas.

Ahora lo más urgente es retirar la contaminación de las playas, pero este episodio debería servir para que la Unión Europea revise la normativa sobre la manipulación y transporte de estos microplásticos. Entre tanto, es evidente que hay descoordinación entre el Gobierno de España y la Xunta de Galicia a la hora de hacer frente a esta crisis ambiental cuando se supone que el interés público no es otro que evitar que los microplásticos lleguen a la cadena trófica o cadena alimenticia, que es la que muestra como pasa la materia y energía de un ser vivo a otro.

El trasfondo de todo esto está en que en Galicia habrá elecciones el 18 de febrero. El PP, con mayoría absoluta en todas las encuestas, teme que la crisis de los pellets de plástico movilice a la izquierda en Galicia, lo que podría alterar las previsiones de los sondeos hechos con anterioridad al estallido de la polémica política.

El BNG, segunda fuerza política en Galicia, es el partido que tiene las manos más libres, ya que a lo sumo gobierna algunos municipios con playas afectadas, pero el PP y el PSOE –también Sumar– se juegan más en este episodio, ya que son administraciones gobernadas por estos partidos las que deben resolver el problema ambiental. Hasta ahora estuvieron a la greña, pero si se ponen a colaborar tal vez el debate político se resitúe. No solo el PP corre riesgos, también el PSOE, relegado de entrada a ser la tercera fuerza política el 18-F.

Como observa, con buen criterio, el diario El País, en casos así los técnicos y los científicos deben hacer su trabajo, la sociedad civil –la primera en responder– debe sentirse arropada y los partidos políticos –todos– deben evitar la tentación de convertir este episodio en una trifulca electoral que impida la mejor resolución del vertido. Según recuerda el periódico La Razón, el más grave de estos sucesos se produjo en 2019, cuando millones de estas pequeñas bolas de plástico se vertieron sobre la playa de La Pineda. Procedían del polígono petroquímico y del puerto de Tarragona, donde se fabrican estas sustancias, y se llegaron a derramar 90 millones de pellets, según un estudio que realizó en su momento el proyecto Good Karma. Entonces no hubo tanta alarma política, señal de que el trasfondo electoral en Galicia condiciona la actual situación.

UN FRENTE ES EL AMBIENTAL

El sistema nacional de respuesta ante episodios de contaminación marina, aprobado en 2012, establece que son las comunidades autónomas las que han de determinar la extensión del daño y decidir la fase de alerta que debe aplicarse. Es preciso activar la fase 2 para que el Gobierno central pueda aportar recursos a las tareas de limpieza.

La Xunta de Galicia está siendo acusada por la oposición de haber tardado tres semanas en activar el nivel 2 de alerta por contaminación marina después de que la marea de pellets plásticos alcanzara sus costas. Lo hizo horas después de que el Gobierno de Asturias decretara también ese nivel de alerta. Para la Xunta se trataría de sumar a sus medios los recursos que el Ministerio para la Transición Ecológica pueda aportar, que en buena parte quedarían bajo la coordinación de las autoridades autonómicas, de ahí que cueste entender la controversia.

Por su parte, la Xunta ha culpado al Gobierno de no comunicarle el incidente hasta el jueves 4 de enero, pero de una carta enviada ese mismo día por la Consellería do Mar a los ayuntamientos afectados, se desprende que el 21 de diciembre ya tenía conocimiento de la llegada de los pellets a las playas. Además, desde el 13 ya se habían producido llamadas del servicio de emergencia 112, que depende de la Xunta.

OTRO FRENTE ES EL DE LA TOXICIDAD

El otro gran frente abierto es el de la toxicidad. Para la Fiscalía de Medio Ambiente hay indicios de toxicidad, pero la conselleira de Medio Ambiente no lo ve así. "Cuando he escuchado que los pellets no son peligrosos me he llevado las manos a la cabeza. Supongo que tienen que calmar a la gente. Si no se tocan, para la población seguramente no sea tóxico, pero espero que estén usando guantes para cogerlos. El problema es que en el mar viven otras especies", dice al respecto la bióloga Eva Jiménez-Guri (Barcelona, 1976), investigadora de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, donde se dedica a estudiar el impacto de los pellets de plástico en la vida marina.

Un informe encargado por la Xunta y obtenido por El País alerta, de hecho, sobre los riesgos para las personas que participan en las labores de limpieza. El documento, elaborado por el Centro Tecnológico de Investigación Multisectorial (Cetim), con sede en A Coruña, advierte sobre la inhalación del polvo y el contacto con la piel, ojos y ropa durante la limpieza, así como la importancia de evitar la formación de polvo. También recomienda el uso de gafas de protección y guantes para el manejo y almacenamiento del material.

Se supone que en esta crisis de los pellets terminará imperando el sentido común, pero tal y como funciona la política en España no hay que descartar todo lo contrario. @mundiario

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