No toques nunca a un tigre

Siegfried y Roy. / RR SS.
Siegfried y Roy. / RR SS.
La función que le ha encargado su mediocre domador-el más veterano, como buen gallego, no toca a un tigre ni con un palo de tres metros- es la de debilitar, ya sabe que esta vez es imposible echarle, al tigre Sánchez, todavía joven.

En una reciente entrevista con el New York Times el veterano político americano John Podesta, ex jefe de gabinete de Clinton, enseña al periodista, en su despacho, una foto del Presidente con una mano sobre el lomo, jaula mediante, de uno de los tigres blancos de Siegfried y Roy, la pareja de ilusionistas germano-americanos que durante años fueron los personajes mejor pagados de Las Vegas. Sigfrid era un mago tradicional mientras que Roy se hizo domador de animales.

Comentaba Podesta la foto con el periodista y aseguró que había sido la mayor tontería que Clinton había hecho a lo largo de su carrera.

La foto me recordó mi viaje, a mediados de los 80, a la capital del juego para asistir al congreso de la asociación de los agentes   de viajes americanos ASTA, una de las convenciones más importantes del sector. Entre las actividades figuraba una invitación para ver el espectáculo de Sigfried y Roy que actuaban con dos inmensos tigres blancos que aparecían y desaparecían en el enorme escenario del teatro de uno de los grandes hoteles locales. Impactante.

En el año 2003 el espectáculo tuvo que echar el cierre debido al accidente que tuvo lugar: el 3 de octubre: cuando el tigre Montecore que, reculando, estaba a punto de caer del escenario al patio de butacas, recibió una orden de Roy: "hold”, aguanta, mientras extendió el brazo. Montecore aguantó, pero agarrándose al brazo del ilusionista destrozándolo. Fue una mala interpretación de la orden. Roy exigió que no sacrificaran al tigre que siguió viviendo con los domadores en su finca de las afueras de Los Ángeles varios años más.

En España hay políticos que no hacen caso ni de la advertencia de Podesta ni la experiencia de Roy y se dedican a poner la mano en el lomo del muy veterano tigre Tamames que ya en 1989 demostró, como en otras ocasiones, que era incontrolable cuando chaqueteó innecesariamente- su voto no fue determinante- en una moción de censura local.

La función que le ha encargado su mediocre domador-el más veterano, como buen gallego, no toca a un tigre ni con un palo de tres metros- es la de debilitar, ya sabe que esta vez es imposible echarle, al tigre Sánchez, todavía joven, pero que lleva ya más de 4 años pavoneándose en el escenario y quitando de en medio a todos los tigres menores que luchaban por el mismo espacio.

En cuanto se ha encontrado en el escenario para los ensayos, con las luces ya encendidas, el muy veterano tigre ha empezado a pavonearse el también e incluso ha intentado hacerle algún arrumaco al que tenía que debilitar. Se encuentra tan seguro de si mismo que ha permitido que su actuación completa, que tendrá lugar en unos días se filtre al Diario.es consiguiendo portadas un día más. Ha dejado bien claro no está dispuesto a volver a la jaula sin haber antes disfrutado al máximo de los focos en las que posiblemente sean sus últimas actuaciones públicas de relevancia nacional.

Su interpretación, ya terminados los ensayos, ira precedida de la del domador, que por previsible ha perdido interés, mientras todos esperamos que él sea capaz de obtener de nuevo portadas con las inevitables “morcillas” que intentara mantener ocultas hasta la hora de la verdad.

En unos días veremos lo que ocurre durante el estreno de la función, con público y televisión, cuando el domador le dé el grito de “aguanta”. Puede que aguante mordiendo al otro tigre o puede que, para aguantar, con los focos apuntándole, tenga que agarrarse al brazo del domador con consecuencias imprevistas, pero con portadas garantizadas.

Y para terminar algunos se preguntarán que quería decir Podesta con su críptico mensaje, pero esa es una historia que les contaré otro dia. @mundiario

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