Seguridad y bienestar, a debate en España: ¿compatibles o incompatibles?

Pedro Sánchez defiende en el Congreso el aumento del gasto en defensa y dice que "no costará ni un céntimo" del presupuesto social. “El PP no es el escollo para un pacto en defensa en España, el escollo es su Gobierno y es usted”, zanjó Feijóo.
Pedro Sánchez. / TV
Pedro Sánchez. / TV

Pedro Sánchez ha decidido hablar claro: España aumentará su gasto en defensa. Y lo hará, según ha garantizado en sede parlamentaria, sin recortar “ni un céntimo” del presupuesto social. “Vamos a hacer este esfuerzo sin tocar el gasto del Estado del bienestar”, ha afirmado el presidente, anunciando un plan de impulso a la industria y tecnología de seguridad y defensa que se pondrá en marcha “antes del verano”. Una apuesta que Sánchez enmarca en una “situación inédita” para Europa, marcada por el regreso de las “pulsiones imperialistas” –con Rusia en el centro de la diana– y los profundos cambios en la política exterior de Estados Unidos.

El presidente del Gobierno ha defendido que estos “cambios tectónicos” obligan a Europa a dar “pasos valientes” hacia una integración más profunda también en materia militar. Y ha vuelto a poner sobre la mesa una vieja aspiración europea: la creación de un ejército común. En su relato, el refuerzo en seguridad no compite con la protección social, sino que la garantiza.

Pero el contexto político es endiablado. Sánchez comparece con sus socios de gobierno en contra, sin Presupuestos a la vista y con un Parlamento cada vez más escéptico. La oposición, por su parte, tampoco concede tregua. Alberto Núñez Feijóo, del PP, se ha desmarcado de cualquier posible acuerdo, atrapado entre las presiones internas de un PP dividido. Mientras la fundación vinculada al líder popular propone un “consenso de Estado”, las voces más duras del partido advierten que las bases “no comprarán” un pacto con el Gobierno.

El líder del PP ha lanzado duras acusaciones contra Sánchez: de engañar a la UE y la OTAN, de insultar a EE UU, de querer cerrar nucleares para comprar gas ruso, e incluso de invitar a Bildu a La Moncloa “para hablar de comprar armas”. Todo ello aderezado con insinuaciones sobre corrupción y clientelismo: ¿más gasto militar para beneficiar a amigos? ¿para financiar la defensa legal de su entorno?, se preguntó de manera retórica. “El PP no es el escollo para un pacto en defensa en España, el escollo es su Gobierno y es usted”, zanjó Feijóo, al tiempo que reclamaba al presidente que aclare si tendrá Presupuestos y que someta a votación cualquier incremento del gasto militar.

El debate de fondo es relevante

Más allá del barro político, el debate de fondo es relevante. ¿Puede una democracia europea reforzar su seguridad sin erosionar su modelo social? Sánchez sostiene que sí, que el aumento del gasto en defensa se financiará sin tocar las partidas sociales. Pero no ha explicado cómo. ¿Será con deuda? ¿Con una reordenación del gasto? ¿Con impuestos? ¿O con un futuro pacto europeo para mutualizar esfuerzos militares?

Mientras tanto, la Comisión Europea recomienda a los ciudadanos que tengan reservas de agua, comida y medicinas para 72 horas, en previsión de posibles crisis. La creación de un comité europeo de crisis busca hacer frente a guerras, pandemias o emergencias climáticas. El mensaje es claro: el mundo ha cambiado y la seguridad –en todas sus formas– vuelve al centro del tablero.

La pregunta, por tanto, no es si Europa debe invertir más en defensa. La pregunta es si sabrá hacerlo sin traicionar lo que define Europa como sociedad. Porque lo que está en juego, en el fondo, el Estado del bienestar. @mundiario

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