¿Retorno del bipartidismo?

En algunos momentos del período transcurrido entre 2015 y 2019 alcanzaron mayores dosis de credibilidad algunas hipótesis nunca contempladas en la política del Estado español: el sorpasso de Podemos al PSOE y el de Ciudadanos al PP.
PSOE y PP, las opciones del bipartidismo en España. / Mundiario
PSOE y PP, las opciones del bipartidismo en España. / Mundiario

Desde el pasado 28 de ,ayo, un fantasma recorre el escenario político del Estado español: el retorno del bipartidismo. ¿Que verosimilitud tiene semejante hipótesis? Y, en su caso, ¿cuál sería la dimensión real de ese eventual cambio?

Obviamente, tendremos respuestas mas concretas y definitivas el próximo 24 de Julio. Sin embargo, se pueden formular algunas consideraciones previas sobre esta cuestión.

Comencemos por la mas evidente. Hasta los años 2014/2015 existía una tendencia dominante en los resultados que proporcionaban las urnas: PSOE y PP alcanzaban siempre la condición de primera fuerza -en algunas ocasiones con mayoría absoluta- y, cuando era necesario, complementaban los apoyos parlamentarios con CiU y PNV. La presencia significativa de fuerzas como IU y BNG no resultaban, habitualmente, determinantes en la conformación de las mayorías requeridas para la investidura de los sucesivos candidatos presidenciales. Durante ese amplio período de tiempo se habló de la presencia de un bipartidismo imperfecto para significar que, a pesar de no existir gobiernos de coalición, socialistas y populares necesitaban -en algunas legislaturas- pactos parlamentarios relevantes, con fuerzas nacionalistas de la periferia, para dirigir la Administración central del Estado.

A partir de los comicios generales de Diciembre del 2015, se registraron importantes cambios en el mapa político estatal. Los dos grandes partidos tradicionales experimentaron una notable reducción en sus apoyos electorales mientras aparecieron dos nuevas formaciones -Podemos y Ciudadanos- que alcanzaron una inédita representación en el Parlamento estatal. Al mismo tiempo, los substantivos cambios operados en el escenario catalán provocaron la desaparición de CiU como fuerza disponible para pactos de legislatura en el Congreso y el surgimiento de una formación independentista -Junts- que gestionó la herencia del pujolismo de una forma muy diferente a la que venía realizando anteriormente y, por tanto, imposibilitó o dificultó seriamente la conformación de mayorías de gobernabilidad a nivel estatal.

En algunos momentos del período transcurrido entre 2015 y 2019 alcanzaron mayores dosis de credibilidad algunas hipótesis nunca contempladas en la política del Estado español: el sorpasso de Podemos al PSOE y el de Ciudadanos al PP. Se han publicado muchos análisis sobre los factores explicativos de semejante fenómeno. En casi todos ellos, figuraban tres denominadores comunes: el desgaste derivado de las graves consecuencias sociales asociadas a la crisis financiera de los años anteriores; la pérdida de prestigio de la élite política dominante debido a los abundantes casos de corrupción y el impacto causado por la dinámica de conflictividad existente en Cataluña a causa de las divergencias respecto a su estatus en el ordenamiento constitucional estatal.

Finalmente, semejantes hipótesis no se confirmaron. El PSOE de Pedro Sánchez aguantó la presión gracias a una línea de actuación mas acorde con las mejores prácticas de la historia de la socialdemocracia y mas respetuosa con las demandas que se formulaban desde los espacios nacionalistas de Cataluña y Euskadi. En el caso de Ciudadanos, la nefasta gestión protagonizada por Albert Rivera arruinó las expectativas generadas alrededor de este partido. Por lo demás, la aparición de Vox complicó los planes del PP para recuperar el terreno perdido después del triunfo de la moción de censura de 2018.

El nacimiento, al inicio de 2020, del gobierno de coalición entre PSOE y UP -con el apoyo de ERC, PNV, Bildu, BNG, Compromís...- certificó el cambio en el modelo de gobernanza que venía caracterizando la vida política en el conjunto del Estado desde 1977. Aquel viejo "bipartidismo imperfecto" fue sustituido por lo que algunos llaman bibloquismo. Esta nueva dinámica es la que va a ser sometida al test de la ciudadanía el próximo 23 de Julio.

Al día de hoy, los sondeos señalan un fortalecimiento del PP (debido, básicamente, a la desaparición de Ciudadanos) y un estancamiento o leve descenso del PSOE. Por lo tanto, no hay datos demoscópicos que permitan afirmar el retorno inmediato del bipartidismo que nos acompañó durante tanto tiempo. Las urnas del 23-J solo ofrecerán dos posibilidades de gobierno: la coalición del PP con Vox (ya acordada en la Comunidad Valenciana, a pesar del previo negacionismo teatral realizado por Feijóo) o un acuerdo entre el abanico de fuerzas que sostuvieron al Ejecutivo de Pedro Sánchez durante los últimos cuatro años. Algunos poderes fácticos desearían, tal vez, una tercera alternativa -acuerdo de gobernabilidad entre PP y PSOE-  que, en la actualidad, resulta inviable.

El eventual retorno al bipartidismo tradicional requeriría, en todo caso, la concurrencia de dos circunstancias: una transferencia de votos notoria desde lo que hoy es Sumar hacia el PSOE y una traslación significativa de votantes de Vox al PP. Que esto suceda va a depender, en una buena medida, de la capacidad de resistencia electoral de los socios de los partidos tradicionales. @mundiario

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