Reacción lógica de España ante EE UU

La ministra de Defensa, Margarita Robles, y la embajadora de EE UU, Julissa Reynoso. / Ministerio de Defensa
La ministra de Defensa, Margarita Robles, y la embajadora de EE UU, Julissa Reynoso. / Ministerio de Defensa
Un conflicto inusual entre dos aliados plantea preguntas sobre la necesidad de acciones tan extremas como la expulsión de diplomáticos, en medio de una relación que, hasta ahora, se consideraba sólida y colaborativa.
Reacción lógica de España ante EE UU

Fruto de una actuación que parece proporcional, España ha tomado la decisión de expulsar discretamente a dos agentes estadounidenses destacados en Madrid, acusados de sobornar a funcionarios del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para obtener información clasificada. Pero hay más mar de fondo, ya que este episodio ha desencadenado tensiones diplomáticas entre Madrid y Washington, en un inusual conflicto entre dos países aliados fruto de su pertenencia a la OTAN y a sus estrechas relaciones bilaterales, especialmente en materia de defensa, ya que EE UU tiene bases en España.

La trama se reveló hace dos meses cuando el CNI descubrió que dos de sus agentes habían accedido a información clasificada sin justificación. Una investigación interna confirmó que al menos uno de los agentes había sido sobornado por espías estadounidenses para facilitar información secreta a cambio de una considerable suma de dinero. Las autoridades españolas, alarmadas por esta traición, tomaron medidas inmediatas.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, convocó a la embajadora estadounidense, Julissa Reynoso, para exigir explicaciones sobre esta acción hostil. Además, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, expresó el malestar del Gobierno español ante esta situación inusual entre aliados. En respuesta, al menos dos agentes estadounidenses fueron discretamente expulsados de España, según fuentes gubernamentales citadas por el diario El País.

La colaboración de España con Estados Unidos en materia de inteligencia ha sido constante, y las ocasiones en que se han negado a compartir información de interés para Washington son mínimas, según los servicios de inteligencia españoles. La pregunta que surge entre ellos es: "¿Por qué los estadounidenses necesitan sobornar si les proporcionamos todo lo que piden?".

La embajadora Reynoso aseguró que no estaba al tanto de los hechos y que los agentes estadounidenses involucrados operaban fuera de su conocimiento. Explicó que este programa había sido iniciado antes de la llegada del presidente Joe Biden y que, por razones desconocidas, se mantuvo en curso. Ofreció disculpas por el incidente y prometió colaborar plenamente con la investigación en curso.

La respuesta del Gobierno español no se hizo esperar. Los ministros de Defensa y Exteriores acordaron la expulsión discreta de al menos dos espías estadounidenses implicados en la captación de agentes del CNI. Simultáneamente, el juzgado de instrucción número 22 de Madrid declaró secretas las diligencias, ordenó la detención de los dos espías denunciados y registró sus domicilios. Uno de ellos fue puesto en libertad con cargos, mientras que el otro, un agente veterano, permanece en prisión.

Este incidente ha conmocionado al CNI, que ya había enfrentado casos de traición en el pasado. La acusación de revelación de secretos contra los dos agentes detenidos podría resultar en penas de seis a 12 años de cárcel, según el artículo 584 del Código Penal español. Este caso representa un conflicto inusual entre aliados y plantea preguntas sobre la necesidad de acciones tan extremas en medio de una relación diplomática que, hasta ahora, se consideraba sólida y colaborativa. @mundiario

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