¿Quién manda en el Reino Unido?

Rishi Sunak, primer ministro del Reino Unido. / @RishiSunak
Rishi Sunak, primer ministro del Reino Unido. / @RishiSunak
Por primera vez en la historia del Reino Unido ningún hombre blanco anglosajón y protestante ocupa alguno de los 5 cargos más importantes del país.
¿Quién manda en el Reino Unido?

Uno de los argumentos más utilizados por los brexiteers en la campaña del referéndum fue el de recuperar el control sobre la inmigración. Ocho años después varios centenares de miles de europeos han regresado a sus países -polacos especialmente- y las cifras de inmigrantes son las mayores de la historia. Los encargados de gestionar el Brexit son a su vez hijos de la inmigración. Ni el primer ministro del Reino Unido, ni los ministros principales de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, ni el alcalde de Londres son hombres blancos, anglosajones y protestantes. Cuatro de cinco son hijos de inmigrantes de origen asiático. Ninguno de ellos es de religión anglicana.

Rishi Sunak, nacido en Southampton es de origen indio. Tanto el cómo su mujer son hinduistas practicantes. En Escocia el joven ministro principal Humza Yousaf es musulmán de padres procedentes del Punjab en la India. También es musulmán el líder del partido laborista en la oposición Anas Sawar, hijo de pakistaníes. Comparte religión y origen con el alcalde de Londres, Sadiq Khan.

En Gales ha tomado recientemente posesión de su cargo de ministro principal Vaughan Gething, el primer negro -su padre es blanco- que ocupa una jefatura de gobierno en Europa. Nació en Zambia. Está casado con una mujer católica y se define a si mismo como “cristiano" para dejar claro que no pertenece a la Iglesia de Inglaterra.

Por primera vez una mujer, Michelle O’Neill está al frente del gobierno de Irlanda del Norte. También es novedad que ocupe ese puesto una persona católica y militante del Sinn Fein, partido heredero del IRA .

Desde la gloriosa revolución de 1688 el protestantismo ha sido la religión dominante. Todos los monarcas y primeros ministros han profesado esa religión -Disraeli era converso-. El rey es el gobernador supremo de la Iglesia anglicana. Los católicos tienen prohibido el acceso al trono del Reino Unido por una norma de 1701.

Para controlar la inmigración, Johnson puso al frente del Ministerio del Interior a Priti Patel de abuelos indios y Sunak a Suella Braverman -Fernandes de soltera, de familia india procedente de Mauricio-. Ambas fueron obligadas a dimitir por sus posicionamientos radicalmente antiinmigración.

En el Reino Unido un 18% de la población pertenece a etnias distintas de la anglosajona, la mayor proporción de toda Europa. Según la tradición multiculturalista británica, ningún gobierno ha hecho esfuerzos para la integración de los inmigrantes.

Es lógico preguntarse si es una buena política poner a inmigrantes, aunque sean de segunda generación, al frente de la organización que debe controlar la inmigración. La respuesta hay que buscarla en la historia familiar de los personajes que ocupan o han ocupado esos puestos: las familias de Patel y Braverman residían desde hacía varias generaciones en el África Oriental, Kenia y Uganda, al igual que la de Sunak. Eran comerciantes de clase media acomodada que tuvieron que abandonar esos países a finales de los sesenta y comienzos de los setenta del siglo pasado cuando tras la independencia comenzó la persecución de los asiáticos. El destino natural era Gran Bretaña. Tenían pasaportes de la Commonwealth y el inglés era su idioma de expresión habitual. Muchos habían estudiado en Gran Bretaña.

Su ética del trabajo y alto nivel de educación les permitieron encontrar acomodo inmediatamente en las clases medias. Fueron aceptados sin problemas. Para ellos y sus hijos el británico era un aliado y el africano un adversario por cuya culpa habían tenido que abandonar una forma de vida con la que estaban felices.

Los hijos de la clase dirigente británica tenían que pasar por Oxford -y por Eton en el caso de los tories de clase alta-. Allí se tejen las relaciones que abrirán las puertas al poder, especialmente y mucho más importantes que la preparación intelectual. Todos los primeros ministros conservadores desde la Segunda Guerra Mundial, excepto Wiston Churchill y John Major, que no fueron a la universidad, pasaron por Oxford al igual que los laboristas Clement Attle y Harold Wilson. De los que mandan ahora solo Sunak estudió allí.

Oxford está perdiendo influencia como lugar de formación de los futuros primeros ministros, pero ocurra lo que ocurra en las próximas elecciones de allí proceden tanto los dos cargos más importantes del actual gobierno -el ministro de finanzas Jeremy Hunt también estudio allí- como los que previsiblemente tomaran el relevo: Sir Keir Starmer líder del partido laborista y Rachel Reeves la ministra de Hacienda en la sombra.

Hay que felicitar a la sociedad británica por este éxito excepcional de integración que no tiene marcha atrás, aunque allí no le dan importancia a este asunto. Los políticos pueden ser de piel obscura y practicar religiones exóticas, pero, eso sí, deben tener un buen acento. @mundiario

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