Puigdemont emplaza Sánchez a cumplir sus pactos si quiere seguir en la Moncloa

Miriam Nogueras, portavoz de Junts en el Congreso, advierte que "No van de farol" y que Sánchez se atenga a las consecuencias si no se pliega.
Sánchez y Puigdemont.
Sánchez y Puigdemont. /RR SS. / FR.

Dice Catón que sólo los hombres decentes saben reconocer sus errores y no tratar de convertirlos en aciertos y Cicerón concluye que tal responsable es el timonel que hace naufragar su barco, vaya cargado de oro o de paja. Me asaltaron ambas citas al conocer la nueva humillación que el fugado Puigdemont impone no ya a Pedro Sanchez, sino a la dignidad del Estado, al convocarlo por persona interpuesta a una cita en Suiza, bajo la supervisión de un observador internacional, a propósito del cumplimiento de su trato o negocio para contribuir a hacerlo presidente del Gobierno, y ahora aprobarle los presupuestos para que pueda seguir instalado en la Moncloa, aquel que dijera qye cuando un gobernante no puede disponer de ellos, debe presentar su dimisión.

Representantes de PSOE y de Junts se han reunido en Suiza en el marco de las reuniones periódicas que mantienen ambos partidos en base al acuerdo que suscribieron en Bélgica en 2023. En la reunión han participado el secretario general de JxCAT, Jordi Turull, y la portavoz en el Congreso de los Diputados, Miriam Nogueras, la que impunemente insulta a los jueces desde la tribuna del Congreso porque su presidenta se lo permite sin la menor objeción. Esta nueva reunión, en un contexto crítico, luego de que el fugado Puigdemont haya denunciado, a voz en grito, al doctor Pedro Sánchez por incumplimientos de los pactos de investidura que él autorizo para hacerlo presidente, pese al detalle y la concreción de las contraprestaciones, tasa o pago, que el partido que sigue usando las siglas PSOE debía ejecutar. Y la cuestión es que los de Junts se consideran burlados en su buena fe y exigen a Sánchez que dé la cara ante lo que se le reclama. Los analistas que mejor conocer el mercal de los contratantes concluyen que los de Junts no van de farol y que saben que tras el primer aviso de su su voto negativo, en julio, a la senda de estabilidad, paso previo a los presupuestos, le advierten a Sánchez que se abrigue y cumpla. Y como Puigdemont juega su papel ordenó a los de su partido registrar en el Congreso de los Diputados una iniciativa para que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se someta a una cuestión de confianza. La medida, aunque no tiene carácter vinculante, tiene una fuerte carga política, ya que pone en tela de juicio la legitimidad del Ejecutivo actual. Ahí va eso. Es una advertencia porque no se fían del inquilino que contribuyeron a colocar en la Moncloa.

Dice la señora Nogueras que consideran burlada la confianza que otorgaron, así que ya saben a qué atenerse y que no van a ceder. Y dentro del inteligente esquema en orden a ir desmontando al Estado, sin que se note mucho, siguen el programa.  A saber: que se aplique de una vez la amnistía a Puigdemont, todavía encausado por el Tribunal Supremo; que el catalán se convierta en lengua oficial en la Unión Europea como el inglés o el español, la transferencia integral de la gestión de la inmigración a la Generalitat; es decir, una competencia fundamental de un Estado a quien corresponde el control de las fronteras. Pero hay más, que la segunda cadena pública en Cataluña utilice únicamente el catalán. Pero Puigdemont, al igual que ERC- quiere que Sánchez cumpla con los pactos firmados antes de asumir nuevos para la aprobación de las cuentas de 2025. Y pese a que Sánchez diga de sí mismo que es hombre de palabra y principios, pues no se fían. @ mundiario

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