El mayor reto para Europa: la entrega de Ucrania

Europa está en shock. El presidente de EE UU se ha convertido en prosoviético: ahora promueve la rendición de Ucrania y su ocupación por Rusia. Y que el imperio llegue hasta donde quiera.
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania; y Donald Trump, presidente de EE UU. / Mundiario.
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania; y Donald Trump, presidente de EE UU. / Mundiario.

Aunque parezca mentira, esta es la aspiración de los partidos filocomunistas, chavistas y procubanos, desde el comienzo de la invasión rusa en Ucrania. Nada de respuestas sangrientas, nada de escalada armamentística. Los acuerdos son lo más importante, la diplomacia, no derramar una gota de sangre, entregar el territorio que haga falta, pero no guerrear. Y esto es lo que ha venido a hacer, paradójicamente, su odiado presidente estadounidense Donald Trump. 

Es toda una traición a Ucrania, a Europa y a todos los principios democráticos. Nada de autonomía de los pueblos; nada de soberanía nacional.  Una traición al dirigente ucraniano Zelenski, a quien denomina dictador y le quiere imponer unas elecciones (no se me ocurre de qué forma puede imponerlas) y al sufrido pueblo bombardeado.

Europa está en shock. De alguna forma le ha venido bien la irracionalidad de Trump sobre la invasión de Ucrania, ha vuelto a poner la guerra de Ucrania en primer plano de atención. Los informativos apenas ya hablaban de la invasión. Europa tenía que despertar de su sueño, tenía que dejar de depender de Estados Unidos para sentirse seguros ante enemigos externos. 

La Unión Europea tienen que ser más unión e invertir sus propios recursos económicos en defensa; tomar sus propias decisiones y pagarlas. Tienen que ser coherentes con sus sanciones, no como España que le compra ahora mucho más gas a Rusia que antes de la invasión. 

Con una mano le da a Ucrania una limosna para que se defienda, mientras le paga millones y millones Rusia, para que no deje de tener armas, por su gas. Un gas que España dedica a uso propio y a hacer negocio con terceros países. Pero lo importante no son los principios, es el estado de bienestar. Pues, en estos momentos, el estado de bienestar no esta nada bien en su futuro.

O Trump está desquiciado con sus propuestas o es un provocador. Nunca había llegado tan lejos en su primer mandato. Nunca un presidente estadounidense, sobre todo uno calificado de ultraderecha, se había identificado tanto con la izquierda marxista ni había trabajado tanto contra Europa, contra la OTAN y contra la civilización occidental. Solo falta que afiance en Venezuela el régimen dictatorial militar de Maduro, en Nicaragua el de Daniel Ortega y en Cuba el castrismo.

Y todo esto nos lleva a un asunto recurrente: Europa, la Unión, necesita ya esa única voz en política exterior e interior tan esperada y solicitada. Pero estamos en el peor momento de liderazgo, en el peor momento de cabezas dirigentes, en el peor momento para aguantar este golpe de Estados Unidos. @mundiario

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