“¡Mamá, chove no comedor!”, es el mensaje que un niño de Sobrado envió a su madre

En un contexto educativo las instalaciones son la base material que hace posible que todo lo demás funcione. La enseñanza no puede desarrollarse plenamente en un ámbito de precariedad material.
Educación. / RR SS.
Educación. / RR SS.

Tomo el título para este comentario del mensaje que un niño envió a su madre denunciando el deterioro del Colegio Virxe do Portal de Sobrado dos Monxes. Otro pequeño portaba el cartel “Por un colexio sen goteiras”, y en la fachada del centro colgaba la pancarta-denuncia “¡Perigo, colexio de Sobrado en ruínas!”.

Sobrado es un concello pequeño del interior de Galicia donde el visitante se encuentra con un paisaje de ensueño y con la cultura que encarna la majestuosa arquitectura del milenario monasterio. Pero ese entorno de belleza natural y de cultura convive con el abandono institucional de su centro escolar que ahora se revela y protesta porque ya agotó su paciencia y capacidad de resistencia. 

Es posible que a algún lector le parezca una frivolidad traer a esta columna un asunto menor cuando en el mundo, España y Galicia preocupan grandes conflictos. Pero los   problemas cercanos, pequeños o grandes, son los que primero inciden en la vida de la gente y más tratándose de la enseñanza, el contexto educativo en el que hay cuatro elementos esenciales: los alumnos, los profesores, la materia que se enseña y las instalaciones que los acogen, que son la base material que hace posible que todo lo demás funcione.

La enseñanza no puede desarrollarse plenamente en un ambiente de precariedad material, no puede convivir con goteras, humedades, ventanales que no aíslan que en este centro constituyen deficiencias que condicionan el aprendizaje, desmoralizan a la comunidad educativa y envían un mensaje desolador a la sociedad. Unas aulas limpias con un mínimo de confort no son un capricho, son un derecho. ¿Cómo se puede condenar a los escolares de Sobrado a estudiar en un centro impropio de un país que se enorgullece de su política de educación?

Los profesores merecen enseñar sin obstáculos añadidos y los alumnos tienen derecho a aprender en un espacio que los haga sentirse seguros, acogidos y valorados. El deterioro de las instalaciones no solo dificulta el trabajo diario, deteriora la confianza en la escuela como institución y deja una huella emocional profunda en quienes perciben que su centro es víctima de un olvido sistemático.

La comunidad escolar de Sobrado alzó la voz, los mensajes son claros y deberían mover la actuación de los que han dado largas como respuesta al problema. Dicen que el delegado de Educación promete reparar las deficiencias, pero de nuevo sin plazos concretos cuando el problema exige una respuesta urgente.

Presiento que no informó al Conselleiro que sabe que el futuro se configura en el cuidado de los escolares y sabe también que, dicho en lenguaje coloquial, los niños de este concello rural “son tan de Dios” como los niños de los centros escolares urbanos. La grandeza del sistema educativo se muestra en su capacidad para cuidar hasta el centro escolar del último rincón de Galicia. @mundiario

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