La lectura y la escritura: competencias invisibles para la empleabilidad sostenible
En tiempos de automatización, la estrategia personal se construye más allá de los títulos: se cultiva leyendo, escribiendo y manteniendo viva una mentalidad exploradora e investigadora que fortalece el pensamiento crítico, la empatía y la resiliencia.
En un mercado laboral dominado por la inmediatez, la tecnología y la presión por rendir, la empleabilidad ya no depende solo de las habilidades técnicas. Cada vez más investigaciones y organizaciones coinciden en que la capacidad de reflexionar, comunicar con claridad y mantener la atención plena, se ha convertido en un factor diferencial para el bienestar y la sostenibilidad profesional.
Leer: una práctica de atención plena y pensamiento profundo
Lejos de ser un lujo, la lectura es un entrenamiento cognitivo y emocional. Sumergirse en una historia durante unos minutos diarios puede favorecer la relajación, según investigaciones de la Universidad de Sussex. Esta pausa atencional se traduce en mayor claridad mental y resiliencia en el entorno laboral.
Además, la lectura literaria estimula la empatía cognitiva, es decir, la capacidad de comprender perspectivas ajenas. Un atributo clave para el liderazgo, la comunicación interpersonal y la gestión de equipos diversos. Según un estudio de la Universidad de Toronto, las personas que leen ficción desarrollan mejor su inteligencia emocional y pensamiento crítico, dos competencias centrales del futuro.
Escribir para comprendernos
La escritura no es solo un acto creativo: también es un proceso de regulación emocional y de autoconocimiento. La llamada escritura expresiva, ampliamente investigada por el psicólogo James Pennebaker, ha mostrado efectos consistentes sobre la reducción de ansiedad, depresión y estrés.
Al transformar emociones en palabras, organizamos pensamientos, damos sentido a experiencias difíciles y generamos claridad personal. En contextos profesionales, escribir sobre retos, aprendizajes o logros permite convertir la experiencia en conocimiento y fortalecer la autoconfianza.
Un simple ejercicio de 15 minutos diarios durante una semana puede mejorar el bienestar subjetivo y la claridad emocional, según estudios revisados en Journal of Behavioral Medicine.
Leer, escribir y compartir: una práctica de bienestar colectivo
Las organizaciones que crean espacios para la lectura y la escritura reflexiva entre sus equipos descubren beneficios que trascienden el bienestar individual. Estos hábitos fortalecen el sentido de pertenencia, mejoran la comunicación y estimulan la creatividad colectiva.
En el marco del enfoque EPIIC (Estrategia personal, Poder del Networking, Innovación social, Interacción, Compromiso), surge un modelo práctico denominado LIC (Leer–Escribir–Compartir), que invita a integrar microespacios de reflexión en la vida laboral y educativa.
El modelo LIC propone tres pasos sencillos:
1.Leer textos breves que inspiren reflexión o nuevas perspectivas.
2.Escribir unas líneas sobre lo que despiertan, sin juicios ni corrección formal.
3.Compartir voluntariamente en pequeños grupos, generando resonancia y comunidad.
Estos momentos de introspección colectiva actúan como una pausa consciente en medio de la rutina: reducen el estrés, fortalecen la colaboración y aumentan la motivación intrínseca.
Son prácticas simples pero profundamente transformadoras, que ayudan a sostener una empleabilidad sostenible, entendida como la capacidad de mantenerse empleable sin renunciar al bienestar.
Comunidad, propósito y bienestar compartido
Cultivar la capacidad de mantenernos curiosos, serenos y conectados. Leer y escribir cada día, aunque sea unos minutos, es una forma sencilla y poderosa de nutrir esa coherencia interior que luego se traduce en impacto profesional.
Esta convicción inspira también espacios donde la literatura se convierte en vehículo de bienestar. El próximo 25 de octubre, la Asociación AMCHO por el Bienestar Laboral celebrará en la sede central de MAPFRE el Summit de Bienestar, donde tendré el honor de moderar la mesa “Literatura y Bienestar”, junto a Sonia Pascual Granados y referentes como Andrés Pascual, Lidia Martínez Montoro, José Deconde, Gema Ferrero Ballesteros y María Eugenia Renaldi.
Gracias al equipo fundador, Ramón Sanjurjo Zabala, Pilar Caparrós Gómez de Mercado, Leonor Fernández Berrocal por esta gran iniciativa.
En este sentido, el compartir y colaborar, la lectura y la escritura se revelan como competencias del futuro: no tecnológicas, sino profundamente humanas. A través de ellas aprendemos a escuchar, narrar y resignificar nuestra experiencia, tres destrezas decisivas para afrontar la incertidumbre con propósito.
Porque, como recuerda Andrés Pascual, “La felicidad no es un destino, es un camino que se recorre con propósito y comunidad.”
En ese camino, leer y escribir son gestos cotidianos de empleabilidad sostenible y bienestar colectivo. @mundiario

