¿Igualdad es sinónimo de una sociedad más justa?
Creo que la sociedad no ofrece oportunidades y si me apura, ni siquiera facilita la tan ansiada igualdad. Todo lo contrario. Nos plantea obligaciones de forma continua.
A menudo establecemos la igualdad a partir de un punto de vista altruista desde el que damos por sentado que toda persona puede conseguir todo lo que se proponga, independientemente de sus características.
Para mí, sigue siendo un misterio como una persona puede dirigir una organización con más de 10.000 individuos de diferentes culturas, idiomas y ubicaciones geográficas que conllevan diferentes husos horarios. Pienso que para hacerlo, “hay que valer” y yo no valgo.
Otra cosa bien distinta es que una sociedad otorgue la igualdad de oportunidad a todas las personas que la componen, pero aquí surgen algunas dudas. Por ejemplo, ¿cuántas oportunidades hay que conceder a una persona? y ¿una oportunidad no aprovechada por una persona representa una pérdida para otro sujeto?
Con respecto a esto, le diré que no creo que sea buena idea confundir “oportunidad” con “derecho”.
Creo que la sociedad no ofrece oportunidades y si me apura, ni siquiera facilita la tan ansiada igualdad. Todo lo contrario. Nos plantea obligaciones de forma continua.
Cada individuo es libre de pensar en “su” tipo de igualdad y por ello, unos se centran en la de género mientras otros se posicionan en el acceso a un empleo. ¿Ve usted como no somos iguales en el pensamiento?
Referirse a la sociedad es un buen camuflaje. Todos nos disfrazamos de aquello que creemos que más nos conviene. Por eso, formamos parte de la sociedad y a la vez la sociedad no forma parte de nosotros. Depende de las circunstancias, pero pienso que las verdaderas oportunidades las damos y las quitamos las personas.
Debe saber que biológicamente no hay 2 personas iguales. Así mismo, si nos referimos al comportamiento emocional, le adelanto que existen más de 36.900 millones de variables para definir a una persona. Además, está la altura, el peso, etc… Usted ya me entiende. Me refiero al físico. Del químico ya hemos hablado en el párrafo anterior.
Debemos tener claro que la discriminación es opuesta a la igualdad y si la igualdad existe, me pregunto por qué existe la discriminación.
LA COINCIDENCIA ENTRE FUNCIÓN Y “CÓMO SOY” NOS DA LA CLAVE DE LA OPORTUNIDAD
Lo cierto es que no hay persona mejor o peor, sino más o menos adecuada para una función.
Piense en ese estudiante que una vez entra en la universidad, al año siguiente se da cuenta de que quería estudiar otras disciplinas o incluso, que no quería estudiar. Bueno… ahí lo tiene, una silla vacía que podría haber sido ocupada por otro estudiante.
En serio… ¿cree que realmente todas las personas tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones? Ya le digo que sobre el papel, sí. Pero también es cierto que mientras a usted le atenaza la idea de que le roben el reloj, otros “iguales” intentarán robárselo.
El ser humano necesita sentirse acompañado para traicionar a los que le acompañan.
Me refiero a eso que solemos expresar como formar parte de un colectivo.
La historia nos ha enseñado que la igualdad carece de sentido dentro de un mismo colectivo. Otra cosa sería que usted y yo tengamos las mismas oportunidades pero viviendo en dos cuevas distintas y a 12.000 kilómetros de distancia el uno del otro. Si convivimos en la misma cueva, ya tenemos el lío montado. Uno querrá mandar y el otro no querrá obedecer. Uno se acomodará y el otro le incomodará.
En fin, ya sabe… Únicamente somos igual de diferentes. @mundiario
