La guerra destruye lo que se ha mantenido en pie durante siglos y luego propone reconstruirlo
La política dice: «Sed listos como las serpientes»; la moral añade (como condición restrictiva): «y sinceros como las palomas» (Kant, La paz perpétua)
El Presidente del Gobierno de España asistió a la Cumbre de la OTAN en La Haya, ya consciente de la orden de Trump de que cada país miembro debía alcanzar el 5% del PIB como contribución a partir de ahora. Allí explicó a Mark Rutte, secretario general de la OTAN, que España no podía asumir ese coste, aunque aseguró que podría cumplir con un 2,1% y que era un miembro fiel dispuesto a hacerlo. No le faltó claridad ni valentía.
Cualquier conocedor del gasto de España en defensa podría haberle explicado esto a Trump, pero parece que no lo hicieron, acaso porque le tienen miedo. Al enterarse, Trump, reaccionó con amenazas, como siempre, asegurando que se encargaría de que pagáramos el doble. Para explicárselo tendría que aceptar, aunque no es su estilo. Firmaría unos pactos bilaterales con España y en paz. Sánchez no se inmutó, consciente de que la política comercial y de competencia es una cuestión de la UE, algo que Trump parece ignorar.
El presidente norteamericano se limita a amenazar, pero ¿qué consecuencias acarrearía esto? Muchas y todas negativas. Actualmente, España destina el 1,3% del PIB a defensa, equivalente a 27.000 millones de euros anuales. Elevarlo al 5% supondría superar los 80.000 millones, una cifra insostenible. ¿Qué país podría soportar esto? Parece que Trump no lo considera, y por eso todos bajan la cabeza y firman para no enfadarlo.
Lo que sorprende es que Europa no se levante y exponga la situación real. Trump ha afirmado que la UE se formó para perjudicar a Estados Unidos, algo que Europa no ha respondido. Es hora de dejar atrás las burlas, ya que cada vez que Trump habla, desprecia a todos y se siente con el poder de imponer su voluntad. En el caso de España, alcanzar el 5% del PIB tendría consecuencias desastrosas.
Supondrían grandes recortes en pensiones de un 40%. Es decir, una pensión media de €1200 se quedaría en unos €720. Los subsidios sociales quedarían eliminados, como las ayudas por desempleo, maternidad y el ingreso mínimo vital. ¿Quién sería tan loco como para cometer esta barbaridad?
El gasto militar duplicaría el presupuesto sanitario nacional. La Seguridad Social sufriría un golpe considerable, si es que aún quedaba algo. El consumo interno se enfriaría drásticamente, afectando al crecimiento económico y al empleo.
El Gobierno subraya que no sacrificará el Estado del bienestar ni impondrá una subida de impuestos a la clase media para cumplir exigencias externas que afectan directamente a la soberanía nacional. Un 5% del PIB sería devastador económicamente e inviable socialmente. España cumplirá con sus compromisos “en tiempo y forma”, sin desmantelar estas líneas sociales y económicas en juego.
Por si fuera poco, las relaciones con Bruselas se resentirían, generando inestabilidad política interna, ya que el rechazo social sería total. Pero esto a Trump no le importaría nada, porque llevaría fuerzas estatales a los diversos estados, resolviendo los problemas entre ellos. Lo solucionaría todo. En cambio, aquí toda la izquierda respondería al ataque frontal, tirándose al de güello.
Además, ahora Europa tiene la oportunidad de desligarse de Estados Unidos, ya que las relaciones están cada vez más deterioradas. Tiene que construir su propia defensa sin dependencias. Lo que no puede hacer es enriquecer aún más a Estados Unidos, que solo aspira a vender su armamento ya preparado y puede que deteriorado.
Él solo se propone cuánto gastar. Europa debería preguntarse cómo gastarlo, porque hay otra forma de hacer las cosas.
Destruir una nación para que los mercenarios de armamento se aprovechen de ello con la venta de armamento de toda clase y luego reconstruirla para ganar nuevamente, me parece un completo absurdo. Y esto sucedería sin contar las numerosas muertes que se producen inevitablemente.
Esto solo impone la ley del más fuerte, despreciando los derechos internacionales. Todo lleva a la muerte, no a la paz, alimentando el odio y la venganza. Es indignante, y solo beneficia a los mercaderes de la muerte, como nos muestra fehacientemente la historia de los siglos precedentes. Esto es objetivamente cierto e indiscutible.
¿Podrá perdonar alguna vez un pueblo al que le han destruido más de la mitad de lo que era suyo y los misiles se lo han destrozado? Creo que no. @mundiario


