La liberal Aguirre desatada y lenguaraz

La expresidenta madrileña Esperanza Aguirre ha vuelto al primer plano con un libro que mezcla revisionismo histórico, ultraliberalismo sin matices y un estilo provocador que oscila entre lo autoritario y lo folclórico.
Esperanza Aguirre. / FB
Esperanza Aguirre. / FB

La ignorancia es muy atrevida. Esta "liberal en política" me parece una cómica de los tiempos actuales, que solo busca el micrófono y la pantalla para hacer reír a su público. Lo peor es que resulta trágico. Son malos tiempos para la política.

No recuerdo la fecha exacta en que la vi de cerca por primera vez. Sí, que fue en un despacho del Ministerio de Educación, cuando era ministra del ramo.

Por casualidad, me convocaron a una reunión con otra media docena de colegas para proponer el programa de historia de la filosofía en Selectividad. Estábamos debatiendo con gran interés sobre los temas y autores que incluir, además de los textos que debían leer los estudiantes.

La ministra Aguirre entró por un pasillo mientras hablábamos de Marx y el marxismo. Se detuvo un momento y dijo: “¿Por qué pierden ustedes el tiempo en temas ya pasados y que a nadie interesan? Traten de filósofos liberales, que es lo que defendemos nosotros”. Y se fue.

Los que estábamos allí nos miramos y nos reímos. A continuación, apuntamos el marxismo con mucho interés para la temática de historia de la filosofía.

Es una anécdota mínima, que muestra cómo era ella: directa, dispuesta a entrar a saco en todo y de enseñar a los demás, pobres ignorantes. Enseguida se conocía y era bastante autoritaria. Ha pasado el tiempo, pero sigue igual, no engaña a nadie.

Ahora ha decidido orientar y dirigir a su propio partido. Escribe un libro, muestra su perfil de liberal, pide que se lo presente Ayuso y se dispone a dar entrevistas. Lo que desea es marcar tendencia la Reina de las ranas a sus partidarios. ¿Cómo tienen que actuar? Autoritarismo a más no poder. Hay que decir lo que se piensa, porque la verdad prevalecerá. En el libro ofrece algunas ideas de escaso interés, pero son las que tiene.

Reivindica a Franco y al franquismo sin avergonzarse. El golpe del 36 lo causó el asesinato de Calvo Sotelo. Franco no lo toleró y por eso se rebeló. Tuvo que establecer una dictadura, pero derrotó al comunismo que pretendía invadir España. En los primeros años no le parecía bien, pero “a la larga sí fue mejor y, desde luego,  “mejor que la Segunda República”. Ya sabíamos que pertenecía a la ultraderecha ("Santi no es mala persona"), ha dicho. Sin embargo, Santi parece no darle demasiada importancia.

Tampoco cree en el Estado de bienestar. "El Estado no tiene por qué ocuparse de la sanidad", sobre lo que reflexiona así el profesor Nicolás Sesma. "Quién crea que podrá pagarse un tratamiento de cáncer que cierre la puerta al salir". Lo de la dictadura no merece ni respuesta.

Se observa cómo añora al franquismo y tiene cierta nostalgia por el pasado. Lo peor es que lo dice sin reparo alguno. La transición se hizo mal. Esta mujer miente y tergiversa la historia con el objetivo de blanquear el franquismo ¿Cómo se lo consienten? ¿Está llamando a un golpe de para instaurar la dictadura? Actúa contra la Constitución, quién puede decirse que ya lo intentó, comprando votos para tomar el poder en la Comunidad de Madrid. Además, Franco fue socialista, según se ha pronunciado. Quiere abrir un debate: Franco redivivo.

¿Qué le molesta tanto del Estado de bienestar? Es sencillo: considera que la función del Estado es garantizar la libertad individual y la propiedad privada. Cree que ese sistema genera dependencia y comodidad, impidiendo que los ciudadanos asuman la responsabilidad de construir su propia vida, ya que otros lo hacen por ellos.

Aquí parece que no existen desigualdades sociales. Si alguien se siente discriminado, es por su culpa. Hay que trabajar para vivir mejor. La Memoria histórica no le interesa en absoluto. Justicia y reparación a las víctimas del franquismo, ¿para qué hablar ello? Según su visión, esto ya está hecho. Hay que aprender de la historia vivida para poder construir un futuro mejor.

La dictadura, fundamentalmente, supuso una purga de medio millón de ciudadanos fieles al régimen de progreso, enfrentando a enormes dificultades, con el apasionamiento y  endurecimiento de los partidos de derechas, que no deseaban renunciar a sus grandes privilegios. Miles de exiliados fueron obligados a abandonar el país, sufriendo la incautación de sus bienes por parte de los vencedores. Con ayuda militar y eclesiástica, instituciones que participaron en fusilamientos contra las tapias al amanecer, mientras llevaban el perdón divino y el consuelo por parte de los religiosos.

Puede considerarse este período como uno de los más oscuros y tristes de historia. Implantó el horror y la sangre. La represión franquista fue inmisericorde y cruel. Culpar al PSOE de la guerra civil es el mayor de los disparates, falso y terrible, considerando que es el partido que gobierna ahora. Hay que tener cuidado, ya que podría repetirse.

Respecto al liberalismo, no se puede ser radical ni axiomático. Es conocida la tesis de Adam Smith: “no es la benevolencia del carnicero, cervecero o panadero lo que garantiza nuestra cena”. Todos nos beneficiamos que busquen su propio beneficio particular, la mano invisible del mercado. Cierto,  pero el egoísmo puede beneficiar o perjudicar; existen límites. Por ello, es necesario analizar caso por caso y no rechazar siempre el intervencionismo, para evitar convertir axiomas en prejuicios.

En cuanto a Ayuso, tiene mucha gestión política que explicar, aunque su desparpajo le impedirá siempre reconocerlo. Allá ella, queda en sus manos. @mundiario

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