Triunfo y caída del megalómano presidente americano
Caramba con el trauma que arrastra Trump. Tan pronto lo adulan, como lo aprovecha para imponer reglas nuevas a la baja. Todo le da lo mismo. Lo verdaderamente incoherente es que, cuando lo alaban, actúe de manera contradictoria. Una cosa o la otra, pero no ambas casi al mismo tiempo. Me refiero a que se nos expone y a la vez recula.
Todo resulta surrealista, como levantar restricciones en las duchas solo para que “vuelvan a ser geniales" y sirvan para cuidar su hermoso y apreciado cabello. Y todo esto con una orden ejecutiva: ordena y se obedece. Este hombre parece transformado. ¿Con qué nos sorprenderá próximamente? Su locura se enciende, y si no arremete contra los demás, no se queda tranquilo. Dondequiera que va, genera rechazo ¿estará alguien pensando en despojarlo de su poder? Pues que se prepare, ya que le arrancará la cabeza.
A Trump hay que confrontarlo de manera directa, donde más le duela. Si sigue irritado, podría caer del pedestal en el que se ha subido. Siempre listos a darle un golpe certero. Que le hace daño ampliar y abrir nuevos mercados, porque le pueden resultar perjudiciales, pues ahí hay que intervenir. Ceder es rendirse a sus pies y el golpe que reciba debe ser contundente.
Parece que el secretario del Tesoro lo ha persuadido para dar tiempo a negociar. Los líderes empresariales tampoco cesan de presionar. Están cumpliendo su rol. Claro que nunca sabremos si esta acción implica arrepentimiento o una estrategia calculada. Algunos ilusos ya han lanzado las campanas al vuelo, pero no es el momento para ello. Por ahora, ha perdido una batalla, la guerra continúa.
Es como un pistolero del Oeste que avanza con odio y panda de forajidos. Cabeza alta, sombrero bien puesto, maldiciendo a quien se atreva aponerse. Ordena que se retiren sus acompañantes y, sin miedo, enfrenta el desafío en solitario. Esta vez, le han herido la mano derecha para que suelte su arma.
No le ha quedado otra opción que hacerlo y retirarse, aunque asegurando que se verán otra vez y entonces no habrá perdón. Será el infierno, como gusta decir este fanfarrón que hasta hoy no ha solucionado nada, solo amenaza y vocifera ¿Volverá de nuevo? Podría, porque vencido no se quedará.
Hasta ahora hemos presenciado su secuencia de declaraciones amenazantes, ultimátums aquí y allá, y advertencias sobre lo que aún nos espera. Estamos cambiando nuestra forma de complar el mundo, porque Trump no quiere ver a Europa, que solo ha realizado una acción: saquear a los Estados Unidos. ¿Quién lo afirma? Únicamente él, que se autoproclama la ley. Otro no hay, de momento.
Ahora bien, ¿qué puede pasar? Nadie se atreverá a hacer un pronóstico y menos las bolsas. Mañana mismo podría tener un mal sueño y levantarse rabioso, firmando nuevos decretos, aún más odiosos. A la bolsa la tenía asfixiada y acaba de respirar, como un volcán en erupción.
Sin embargo, China está amenazando calladamente con una guerra total de la deuda. Esto es lo que no le permitirá dormir al dios Trump. China vendiendo masivamente los bonos que posee, alteraría el valor del dólar, que ya está bastante debilitado, complicaría la financiación del déficit de Estados Unidos y generaría inestabilidad en los mercados globales.
Ha acumulado calladamente 761.000 millones de dólares. La información proviene del Departamento del Tesoro de Estados Unidos Con esto, está insinuando que la confianza en el dólar ya no puede mantenerse. Sería una guerra fría inminente.
Trump, en cambio, no parece inmutarse. Declara que China busca desesperadamente un acuerdo sobre aranceles, pero no sabe “cómo empezar”. Está esperando la llamada de Xi, mas este continúa sin hacerlo. Mientras tanto, Trump la espera cómodamente sentado.
Se está hablando del riesgo de guerra, que produce el temor a perder la hegemonía. Sería irónico que fuera Trump, con su retórica de "América First" y sus políticas proteccionistas quien alteran las reglas del juego y Estados Unidos se convirtiera en una plataforma a la que China quisiera desafiara la primacía de América.
Barack Obama parodió a Trump un año en la tradicional cena de la Casa Blanca. Obama hizo chanzas sobre este, comparándolo con el Rey León de Disney. Sin embargo, después, más serio, dijo: "Que se diga lo que se quiera sobre el señor Trump, pero creo que es un hombre que podría llevar el cambio a la Casa Blanca". A continuación, presentó un video en el que aparece el domicilio del Presidente, decorado al estilo de un excéntrico millonario. Salía un hotel con un buen casino, lleno de chicas en bikini y columnas doradas en la entrada del edificio Qué bien lo caló Obama. Parece que todo era en tono de broma, pero Trump no se lo perdonó.
Ahora la UE quiere comprarle petróleo, a ver si se calma la situación. Me parece una decisión desacertada. Hay que mantenerlo bien agarrado para que no pueda moverse. No hay que fiarse de Trump. @mundiario



