España consolida su crecimiento mientras el FMI alerta sobre riesgos globales
En un momento en que la brecha económica entre Estados Unidos y Europa parece ensancharse, España emerge como un brillante ejemplo de resiliencia y oportunidad. Mientras Donald Trump se prepara para su regreso a la Casa Blanca con una agenda marcada por amenazas de aranceles y promesas de rebajas fiscales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) lanza un mensaje de optimismo para España. Según su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, la economía española crecerá un 2,3% en 2027, consolidándose como una de las de mejor desempeño entre las economías avanzadas.
En contraste con la zona euro, cuya previsión de crecimiento ha sido revisada a la baja hasta el 1% debido a recortes en las expectativas para Alemania, Francia e Italia, España se destaca como la excepción positiva. Este desempeño no es casualidad; responde a años de reformas estructurales, una gestión económica prudente y un compromiso firme con la innovación y la sostenibilidad.
La revisión al alza de las perspectivas de crecimiento para España, que incluye un aumento del 1,8% proyectado para 2026, subraya la capacidad del país para adaptarse a un entorno internacional complejo. A pesar de los vientos en contra que afectan a sus principales socios europeos, España ha logrado consolidar su competitividad y atraer inversión extranjera, posicionándose como un motor de crecimiento en Europa. Este panorama esperanzador también pone de manifiesto el potencial de España para liderar en ámbitos clave como la transición energética, la digitalización y la integración europea. Con una economía diversificada y un mercado laboral que continúa mostrando signos de mejora, el país está bien posicionado para afrontar los desafíos globales y convertirse en un referente de estabilidad y progreso en el continente.
A su vez, el Real Instituto Elcano ha lanzado su documento anual de perspectivas internacionales para 2025, un compendio exhaustivo que reúne las visiones de 40 expertos sobre los retos globales y las oportunidades para la acción exterior de España. Este análisis, estructurado en diez ejes temáticos, sirve como un espejo de las complejidades del panorama mundial, pero también como una llamada a la acción para España, que debe reafirmar su papel en un escenario internacional marcado por la incertidumbre y la transición.
En el nuevo año, el contexto global sigue dominado por factores que exceden las fronteras nacionales: la guerra en Ucrania, las tensiones –atenuadas– en Oriente Medio, el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca y las tensiones entre China y Estados Unidos. Estos elementos desafían la gobernanza multilateral y favorecen un clima de proteccionismo que podría lastrar tanto el crecimiento económico como la acción climática.
En el caso de Europa, la Unión Europea afronta un nuevo ciclo institucional (2024-2029) con retos monumentales. La necesidad de adaptarse a una nueva realidad geopolítica choca con una erosión de la cohesión europeísta y los cambios políticos en Alemania y Francia, que dificultan avances en ampliación y reforma institucional. Este contexto, sin embargo, también brinda una oportunidad única para que España lidere iniciativas estratégicas, especialmente en ámbitos como la transición energética y la competitividad europea.
España llega a este 2025 con una economía robusta que destaca entre las grandes economías avanzadas. Este éxito económico, combinado con una política exterior que busca protagonismo en el Mediterráneo y América Latina, podría cimentar su posición como un actor relevante en el escenario internacional. Sin embargo, esta ambición se ve limitada por la debilidad parlamentaria del Gobierno y la intensa polarización interna.
En el ámbito tecnológico, España tiene la oportunidad de consolidar su posición como un líder en gobernanza global mediante iniciativas como el Pacto Global Digital y la inversión en tecnologías limpias. Estas últimas son esenciales no solo para la transición verde y digital, sino también para fortalecer su competitividad internacional.
El documento también presenta escenarios contrastados sobre el devenir económico y político global, que ofrecen una visión dicotómica de posibles futuros. En el escenario pesimista, un aumento del proteccionismo, la fragmentación económica mundial y el estancamiento de reformas en Europa podrían provocar un debilitamiento generalizado del crecimiento económico, incrementos en el desempleo y tensiones geopolíticas. Por otro lado, en el escenario optimista, una Europa cohesionada y un crecimiento interno dinámico en España podrían sentar las bases para una transformación estructural y un liderazgo renovado a nivel global.
España, con su posición geopolítica y su fortaleza económica, debe ser audaz en este contexto de cambios. La diplomacia activa, la inversión estratégica y un liderazgo europeo firme podrían convertirla en un referente para una gobernanza internacional más inclusiva y efectiva. La oportunidad está ahí; el desafío radica en aprovecharla para construir un futuro más sostenible, justo y próspero para todos. En definitiva, España demuestra que, incluso en un contexto de incertidumbre global, es posible construir un futuro de crecimiento sostenible y equitativo. La clave está en mantener el rumbo, apostar por la cooperación internacional y aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la nueva economía. @mundiario

