Una alerta que llegó demasiado tarde

El aviso de emergencia a los valencianos llegó horas después de que las lluvias torrenciales comenzaran a desbordar barrancos y ríos en la región.
Caos en la Comunidad Valenciana tras un anuncio de emergencia tardío. / X.
Caos en la Comunidad Valenciana tras un anuncio de emergencia tardío. / X.

La gestión de la Generalitat Valenciana frente a las recientes lluvias torrenciales ha generado una fuerte polémica. El aviso de emergencia, que debía alertar a la población sobre el peligro inminente, fue enviado más de ocho horas después de que las lluvias provocaran el desbordamiento de barrancos y caudales en diversas zonas de la provincia de Valencia. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había declarado el nivel rojo de alerta meteorológica el martes por la mañana, indicando un riesgo extremo con fenómenos de intensidad excepcional y potencialmente mortales. Sin embargo, la alarma pública a través del sistema Es-Alert, que avisa a los teléfonos móviles de la ciudadanía, no se activó hasta las 20:03 horas en la ciudad de Valencia y se retrasó aún más en otras localidades fuertemente afectadas.

La Generalitat, a través del gabinete de Presidencia, defendió la cronología de las alertas y la gestión de la catástrofe. Aseguran que las alertas se gestionaron de forma escalonada en función de los datos que se obtenían, coordinándose los esfuerzos desde el mediodía. En ese momento, el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, solicitaba “prudencia” en redes sociales, pero sin especificar el alcance de la catástrofe que se avecinaba. La Universitat de València, por su parte, actuó preventivamente hacia el mediodía, solicitando a su personal que abandonara el campus para evitar problemas de movilidad.

Durante la jornada, la Confederación Hidrográfica del Júcar y el servicio de Emergencias 112 informaron de forma intermitente en redes sociales sobre los desbordamientos de barrancos y ríos como el Magro y el Albaida, advirtiendo a los municipios de la Ribera Alta y otras áreas vulnerables. No fue hasta las 16:00 horas cuando la Generalitat activó el Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) para organizar el operativo de emergencia, a pesar de que las calles, carreteras y edificios de muchas zonas ya sufrían el impacto de las inundaciones.

Las críticas al manejo de la emergencia no se hicieron esperar, especialmente en redes sociales, donde los usuarios denunciaron que se encontraban atrapados y sin información precisa. Algunos comercios, como la factoría Ford en Almussafes, decidieron cancelar turnos nocturnos debido al caos meteorológico. Sin embargo, otros establecimientos, entre ellos varios centros comerciales, no actuaron con la misma precaución, lo que dejó atrapados a decenas de empleados y clientes. Ante estas situaciones, el portavoz del PSPV-PSOE en Les Corts Valencianes, José Muñoz, denunció lo que calificó como “caos en la gestión de la emergencia”, criticando duramente la actuación del presidente Mazón y de su equipo por “una preocupante falta de previsión”.

El contexto se ve agravado por la reciente eliminación de la Unidad Valenciana de Emergencias, una decisión tomada por el Gobierno autonómico actual, que, según sus detractores, ha dejado a la Comunidad Valenciana sin una respuesta ágil y organizada en situaciones de desastre. @mundiario

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