LAS COSAS COMO SON

En Alemania hay diputados que juegan con fuego al dañar a Merz

El democristiano Friedrich Merz no logró ser investido canciller en su primer intento, pese al respaldo previsto del SPD. Sin embargo, fue elegido en una segunda votación, adelantada con respecto al calendario inicial para evitar que la incertidumbre política se prolongase.
Friedrich Merz, líder de CDU y próximo canciller. / @CDU.
Friedrich Merz, líder de CDU y próximo canciller. / @CDU.

Alemania acaba de ofrecer una inquietante postal de fragilidad democrática. Friedrich Merz, líder de la CDU y candidato a canciller, fracasó en su primer intento de investidura en el Bundestag. Apenas seis votos le separaron de la mayoría absoluta: obtuvo 310 apoyos, frente a los 316 necesarios. Una bofetada imprevista que dejó en suspenso la agenda política e internacional del país, y encendió las alarmas sobre el rumbo de una gran coalición que ya nace herida. Finalmente, Merz fue investido canciller de Alemania tras sufrir esa sorprendente derrota en la primera votación del Bundestag. El líder democristiano obtuvo 325 votos a favor y 289 en contra.

Pero el traspié de Merz no fue un simple revés parlamentario. Es un síntoma preocupante de que, incluso en momentos de excepcionalidad, hay quienes juegan con fuego en el corazón del poder alemán. Democristianos y socialdemócratas suman juntos 328 escaños: eso significa que al menos 18 diputados de la coalición se negaron a apoyar al candidato que ambos partidos habían pactado. ¿Qué mensaje han querido enviar? Ni siquiera en la segunda votación obtuvo los 328 votos potenciales: faltaron tres.

La escena es grave, no solo por el impacto inmediato –la Bolsa de Fráncfort cayó un 1,1% tras conocerse el primer resultado–, sino por lo que revela: un ambiente enrarecido, lleno de desconfianza, egos y ajustes de cuentas, cuando lo que se necesita es madurez, responsabilidad y visión de Estado. Al final, la Bolsa alemana redujo las pérdidas tras la elección de Merz, pero el índice Dax había llegado a caer más de un 2% tras el fracaso inicial del democristiano en su investidura.

Alemania no se puede permitir estos juegos internos. No ahora. No con una extrema derecha que sigue creciendo y que ya ha conseguido instalar su discurso en sectores cada vez más amplios de la sociedad. En este contexto, el espectáculo de desunión y deslealtad dentro de la coalición mayoritaria no es solo una torpeza: es una irresponsabilidad histórica.

Fuego amigo

Merz, figura controvertida incluso dentro de su propio partido, ha acumulado enemigos. Pero que el fuego amigo venga también desde las filas del SPD, supuestamente comprometido con una alianza de gobierno, solo demuestra lo lejos que están algunos dirigentes de comprender el momento político que vive Alemania.

En tiempos normales, este tipo de escaramuzas podría leerse como parte del pulso interno de los partidos. Pero este no es un tiempo normal. La democracia alemana, aún sólida, está siendo puesta a prueba por la desafección ciudadana, por el malestar económico y por la capacidad de la ultraderecha para capitalizar cada error de los partidos tradicionales. Es verdad que corrigieron en la segunda votación, pero el mal gesto de la primera no se olvida así como así.

O los partidos democráticos se toman en serio su papel, y actúan con sensatez y unidad, o el riesgo de retroceso democrático se hará real. Alemania no está inmune a las tendencias que ya han puesto en jaque a otras democracias europeas. Y hay diputados que aún no parecen haberlo entendido. @mundiario

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