Zelenski anuncia la primera reunión trilateral entre Ucrania, Rusia y EE UU en un mundo en transición

El presidente ucraniano revela en Davos un inédito encuentro a tres bandas en Emiratos Árabes Unidos mientras critica la parálisis europea, aumenta la presión militar rusa en plena crisis energética y alerta a Europa de que Trump redefine su papel global.
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania en Davos. / Foro Económico Mundial (FEM)
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania en Davos. / Foro Económico Mundial (FEM)

El anuncio de Volodímir Zelenski en el Foro Económico Mundial (FEM) de Davos marca un punto de inflexión diplomático en la guerra de Ucrania: por primera vez desde el inicio de la invasión rusa, representantes de Kiev, Moscú y Washington se sentarán en una misma mesa. La reunión trilateral, prevista para celebrarse en Emiratos Árabes Unidos, llega en un contexto de reacomodo del orden mundial, con EE UU replegándose parcialmente de Europa, una Unión Europea cuestionada por su lentitud estratégica y una Rusia que combina avances militares con maximalismo negociador.

El anuncio de Zelenski no es menor. Desde febrero de 2022, los contactos entre Ucrania y Rusia han sido intermitentes y, casi siempre, bilaterales o indirectos. Las últimas rondas celebradas en Estambul en 2025 permitieron acuerdos humanitarios —intercambios de prisioneros y de cadáveres—, pero fracasaron en el objetivo central, abrir una vía política para el final del conflicto.

La inclusión de EE UU en una reunión formal con ambas partes supone un acelerador en las conversaciones, especialmente bajo la presidencia de Donald Trump, decidido a obtener una “victoria diplomática” y a reducir el coste estadounidense del conflicto.

Sin embargo, el alcance real de esta cita sigue siendo incierto. No está confirmada oficialmente la participación rusa al máximo nivel ni el papel que jugarán los aliados europeos, lo que refuerza la sensación de que el eje de la negociación se está desplazando fuera del continente.

Ucrania negocia desde una posición más débil

El contexto militar y social en el que Zelenski anuncia este encuentro es sensiblemente peor que hace un año. Rusia ha logrado sus mayores avances territoriales desde 2022, mientras Ucrania afronta graves problemas de movilización, deserciones en el ejército y una crisis energética sin precedentes. La destrucción sistemática de infraestructuras ha dejado a millones de civiles sin electricidad, agua ni calefacción en pleno invierno, acelerando el éxodo interno y debilitando la moral del país.

A esta presión se suma el cambio de postura de Washington. EE UU ya no suministra ayuda militar directa, obligando a los socios europeos a comprar armamento estadounidense para Kiev. El resultado es una reducción significativa del apoyo efectivo y un déficit crítico en defensas antiaéreas, reconocido tanto por Zelenski como por el jefe del Ejército ucraniano

En Davos, Zelenski combinó el anuncio diplomático con un duro reproche a la Unión Europea. Agradeció las sanciones y el apoyo financiero, pero acusó a los líderes europeos de exceso de debates y falta de acción, especialmente en materia de defensa, justicia internacional y liderazgo estratégico. “Es cierto, se celebran muchas reuniones, pero Europa todavía no ha llegado al punto de tener una sede para un tribunal con personal y trabajo real dentro. ¿Qué es lo que falta, tiempo o voluntad política? Demasiado a menudo en Europa hay otras cosas más urgentes que la justicia”, dijo el mandatario.

Queridos amigos, no debemos rebajarnos a papeles secundarios, no cuando tenemos la oportunidad de ser una gran potencia juntos. No debemos aceptar que Europa sea solo una ensalada de pequeñas y medianas potencias aderezada con enemigos de Europa cuando, unidos, somos verdaderamente invencibles. Y Europa puede y debe ser una fuerza global”, lanzó el presidente ucraniano.

Críticas a Europa y redefinición de alianzas

El trasfondo es un mundo en transformación, donde la guerra de Ucrania ya no ocupa el centro absoluto de la agenda internacional, eclipsada por otras crisis y por el repliegue estratégico de EE UU. En ese escenario, la reunión trilateral aparece tanto como una oportunidad como un riesgo.

La primera reunión conjunta entre Kiev, Moscú y Washington no garantiza avances sustanciales. Persisten desacuerdos clave sobre los territorios ocupados, las garantías de seguridad y el futuro del este de Ucrania. Las encuestas internas muestran además que la sociedad ucraniana sigue mayoritariamente opuesta a concesiones territoriales, aunque ese rechazo se ha suavizado con el desgaste de la guerra.

Más que el inicio inmediato de la paz, el anuncio de Zelenski simboliza la adaptación de Ucrania a un nuevo equilibrio internacional. En un mundo multipolar y en pleno reajuste, la diplomacia vuelve a ganar espacio, aunque lo haga sobre un terreno marcado por la asimetría, el cansancio y la incertidumbre. La cita en Emiratos Árabes Unidos será, sobre todo, una prueba de hasta qué punto las grandes potencias están dispuestas —o no— a redefinir las reglas del juego. @mundiario

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