¿Riesgo nuclear en Ucrania? Zelenski advierte que Rusia prepara una ofensiva energética
La guerra en Ucrania ha entrado en una fase en la que la infraestructura energética se consolida como uno de los principales campos de batalla.
El presidente Volodímir Zelenski ha advertido en los últimos días de que Rusia estaría preparando ataques directos contra las centrales nucleares ucranianas o, de forma indirecta, contra las subestaciones críticas que las mantienen conectadas a la red eléctrica. El objetivo, según Kiev, sería provocar un colapso energético generalizado que doblegue la resistencia del país en uno de los momentos más vulnerables del año.
Desde el inicio del conflicto, Moscú ha golpeado de forma sistemática la infraestructura energética ucraniana. Centrales térmicas, hidroeléctricas, subestaciones y redes de distribución han sido atacadas repetidamente. Sin embargo, el énfasis actual parece ir más allá del daño económico o logístico: se trata de poner en riesgo el corazón del sistema eléctrico ucraniano, que hoy depende en gran medida de la energía nuclear.
Con la mayor parte de las instalaciones térmicas e hidroeléctricas dañadas o fuera de servicio, las centrales nucleares se han convertido en el principal sostén del suministro eléctrico del país. Desconectarlas de la red —aunque no sean atacadas directamente— tendría consecuencias inmediatas: apagones masivos, interrupciones del calefaccionado en temperaturas bajo cero y una presión extrema sobre un sistema ya debilitado.
Riesgo nuclear y límites técnicos
Zelenski y los servicios de inteligencia ucranianos han subrayado un punto clave: las centrales nucleares necesitan electricidad externa para operar de forma segura, especialmente para los sistemas de refrigeración de los reactores. Si una planta queda aislada de la red, depende de generadores diésel de emergencia. Estos sistemas están diseñados como respaldo temporal, no como solución prolongada.
Expertos nucleares advierten de que un fallo simultáneo de la red y de los generadores podría derivar en una situación crítica en cuestión de horas. Aunque no se trate de un ataque directo al reactor, el simple colapso del suministro eléctrico eleva el riesgo de un accidente grave, con implicaciones que trascienden las fronteras de Ucrania.
Las cifras ofrecidas por Kiev apuntan a una intensificación notable de los bombardeos. En una sola semana se habrían registrado más de 1.300 ataques con drones, más de 1.000 bombas aéreas guiadas y decenas de misiles, incluidos proyectiles balísticos. Las regiones de Sumy, Járkov, Dnipró, Zaporiyia, Odesa y Khmelnytskyi figuran entre las más afectadas.
El impacto directo se traduce en cortes de electricidad y gas, miles de hogares sin calefacción y un deterioro constante de las condiciones de vida. Aunque el gobierno asegura que el sistema energético sigue funcionando, reconoce que la situación es “difícil” y que las reparaciones apenas logran seguir el ritmo de los ataques.
Un cálculo estratégico para llevar a la diplomacia al límite
Las advertencias de Zelenski llegan en un momento especialmente sensible, cuando Ucrania vuelve a enfrentarse a unos dilatados contactos diplomáticos con Estados Unidos en busca de avances hacia un posible acuerdo de paz. Desde Kiev se insiste en que los ataques energéticos están reduciendo el margen para el diálogo, al endurecer las posiciones y aumentar la presión interna.
Desde la perspectiva ucraniana, la estrategia rusa buscaría forzar concesiones que Kiev considera inaceptables, utilizando el invierno y la fragilidad energética como palanca. Moscú, por su parte, no reconoce oficialmente planes para desconectar las centrales nucleares, pero su campaña sostenida contra la red eléctrica alimenta las sospechas.
I thank all our people, all repair crews working around the clock to restore the energy sector after Russian strikes. In every city, in every community, you are restoring light, heating, and water supplies in harsh weather conditions. This is extremely hard work, but it is… pic.twitter.com/axGlRQRn6W
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) January 18, 2026
La gravedad de la situación ha llevado al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a anunciar el envío de equipos para evaluar subestaciones críticas vinculadas a la seguridad nuclear. El hecho de que un conflicto convencional pueda derivar en riesgos nucleares refuerza la dimensión internacional del problema.
Más allá del debate político, el escenario plantea una cuestión técnica y estratégica de fondo: hasta qué punto la guerra energética puede escalar sin cruzar umbrales de riesgo incontrolables. Por ahora, Ucrania ha evitado un colapso total de su red eléctrica, pero los ataques continuos acercan ese límite.
La advertencia de Zelenski no es solo un mensaje político, sino una descripción de un punto de inflexión potencial. Si la red energética ucraniana se derrumba y las centrales nucleares quedan aisladas, el impacto sería inmediato y podría ser profundo, tanto para la población como para la estabilidad regional. @mundiario


