La UE exige su participación en las negociaciones sobre Ucrania y reafirma su rol clave en la guerra

Ursula von der Leyen y António Costa se han reunido con Keith Kellogg, el enviado especial de EE UU para el conflicto ucraniano, quien ha dejado claro que Europa podría quedar excluida de la mesa de negociaciones.
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea y António Costa, presidente del Consejo Europeo. / Consejo Europeo
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea y António Costa, presidente del Consejo Europeo. / Consejo Europeo

La Unión Europea ha intensificado su presión sobre Estados Unidos para garantizar su presencia en las negociaciones sobre la guerra en Ucrania, luego de ser excluida del diálogo que Washington y Moscú han iniciado en Riad, Arabia Saudí. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dejó clara la posición del bloque comunitario durante una reunión este martes en Bruselas con el enviado de Donald Trump para Ucrania, el general Keith Kellogg.

Von der Leyen subrayó la necesidad de que Europa tenga un papel activo en la búsqueda de una solución diplomática y en la reconstrucción de Ucrania. “Queremos colaborar con Estados Unidos para lograr una paz justa y duradera”, afirmó la líder europea en redes sociales tras su encuentro a puerta cerrada con Kellogg. En la misma línea, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, enfatizó que cualquier acuerdo debe garantizar "una paz integral, justa y duradera en Ucrania, así como seguridad en Europa".

Uno de los principales argumentos de la UE para exigir un asiento en las negociaciones es su compromiso financiero y militar con Ucrania. Von der Leyen recordó que Europa ha aportado 135.000 millones de euros en ayuda a Ucrania, una cifra que supera a la contribución de Estados Unidos (114 mil millones de euros).

La presidenta de la Comisión también destacó los planes europeos para aumentar la producción de armamento y reforzar la capacidad de defensa, tanto en la región como en el propio ejército ucraniano. “Europa ha hecho más que cualquier otro aliado”, enfatizó.

El malestar europeo se reflejó en la fría acogida que tuvo Kellogg en Bruselas. Aunque Von der Leyen lo recibió públicamente, ninguno de los dos hizo declaraciones a la prensa tras la reunión. Por su parte, António Costa ni siquiera posó con el enviado estadounidense, optando por un encuentro completamente a puerta cerrada.

Mientras tanto, en Riad, el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, y el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, iniciaban negociaciones sin presencia europea ni ucraniana. Esta exclusión ha incrementado la tensión diplomática entre Bruselas y Washington, especialmente después de que Kellogg advirtiera en la Conferencia de Seguridad de Múnich que los europeos no tendrían un asiento en la mesa de negociaciones.

La OTAN y Europa buscan un papel en la posguerra

El futuro de Ucrania también ha sido discutido dentro de la OTAN. Durante su visita a Bruselas, Kellogg se reunió con el secretario general de la alianza, Mark Rutte, quien insistió en la necesidad de una solución "justa y estable" para garantizar la seguridad en Europa.

Los líderes europeos, encabezados por el presidente francés Emmanuel Macron, también abordaron el tema en una cumbre en París, donde discutieron la posibilidad de desplegar tropas europeas en Ucrania en la posguerra. Sin embargo, la propuesta generó división entre los países miembros y aún no hay consenso sobre su viabilidad. La Casa Blanca ha distribuido un cuestionario preguntando a los europeos sobre su voluntad de desplegar tal fuerza en Ucrania y sus expectativas por parte de Estados Unidos.

Tras las críticas de Bruselas, Kellogg intentó suavizar su postura asegurando que, si bien los europeos no tendrán un asiento en la mesa, sus opiniones serán "escuchadas y transmitidas" durante las negociaciones.

“Si alguien cree que habrá 33 personas sentadas en la mesa, la respuesta es no. Pero si ‘en la mesa’ significa que sus puntos de vista serán escuchados, entonces la respuesta es absolutamente sí”, declaró al medio europeo Euractiv.

A pesar de esta aclaración, los líderes de la UE no han quedado satisfechos. Bruselas sigue exigiendo un papel más activo en el proceso, argumentando que cualquier resolución del conflicto debe respetar la independencia, soberanía e integridad territorial de Ucrania y contar con garantías de seguridad sólidas para el futuro del país.

"Las garantías de seguridad deben ser sólidas y fiables", dijo el presidente ucraniano Volodímir Zelenski tras hablar con Macron el lunes por la tarde. "Cualquier otra decisión sin tales garantías, como un alto el fuego frágil, solo serviría como otro engaño por parte de Rusia y como un preludio a una nueva guerra rusa contra Ucrania u otras naciones europeas".

La exclusión de Europa de las negociaciones directas entre EE UU y Rusia ha abierto una nueva brecha diplomática entre Bruselas y Washington. La UE considera que su participación es crucial no solo por su contribución financiera y militar, sino también por su proximidad geográfica y los efectos directos que la guerra tiene en su seguridad y economía.

Al respecto, el responsable de la diplomacia estadounidense, quien habló desde Arabia Saudí tras una conversación de cinco horas con su homólogo ruso, indicó que se invitará a la Unión Europea a participar en las negociaciones, pero solo con el objetivo de facilitar un alivio de las sanciones impuestas al Kremlin.

"Hay otras partes que también tienen sanciones; la Unión Europea tendrá que estar en la mesa en algún momento porque también ha impuesto sanciones", afirmó Rubio, subrayando que será necesario hacer concesiones "por ambas partes".

"No se está dejando a nadie de lado aquí", añadió.

La propuesta de Rubio de aliviar las sanciones contrasta con el objetivo declarado de la UE de hacer que Rusia rinda cuentas por su agresión en Ucrania. Recientemente, Bruselas lanzó un innovador préstamo para Kiev utilizando los activos congelados de Rusia como garantía. Si se liberaran esos fondos, como desea el Kremlin, el préstamo se vería comprometido y las capitales quedarían responsables de los reembolsos.

La guerra en Ucrania no solo ha sido un punto de quiebre en las relaciones internacionales, sino que también está poniendo a prueba la unidad de Occidente. Mientras EE UU busca negociar directamente con Rusia, Europa reclama su espacio en un proceso en el que ha invertido miles de millones de euros, recursos militares y es vital para su seguridad.

En este contexto, la pregunta clave es si Washington reconsiderará su postura y permitirá a la UE un papel más activo, o si la brecha entre ambas potencias occidentales seguirá creciendo en uno de los conflictos más determinantes del siglo XXI. @mundiario

Comentarios