EE UU y Rusia hablan en Riad sobre Ucrania y dejan fuera tanto a Kiev como a la UE
EE UU y Rusia han iniciado conversaciones en Riad sobre el conflicto en Ucrania, dejando fuera tanto a Kiev como a la Unión Europea. Esta decisión, lejos de ser un simple paso diplomático, refleja un cambio profundo en la dinámica del poder global y pone en entredicho el papel de Europa en la resolución de un conflicto que le afecta directamente.
Desde la perspectiva estadounidense, la prioridad estratégica ya no es la guerra en Ucrania, sino la competencia con China y la redefinición de su relación con Europa. Donald Trump, impulsor de estas negociaciones, busca un alto el fuego inmediato, pero sugiere que la paz y las condiciones del acuerdo deberán ser gestionadas posteriormente por europeos y ucranianos. Esta postura no solo demuestra una clara intención de desentenderse progresivamente del conflicto, sino que también obliga a la UE a asumir un rol más proactivo en su propia seguridad.
El problema de fondo radica en que la guerra en Ucrania no es solo un conflicto regional, sino una prueba de resistencia para el orden internacional basado en el derecho. Al margen de la visión de la administración Biden y de la propia UE, Trump y su equipo están trazando un camino que recuerda a la política del siglo XIX, donde las grandes potencias tomaban decisiones sin contar con los afectados directos. La exclusión de Kiev y Bruselas de las primeras fases de las conversaciones refuerza esta percepción y relega a Europa a un papel secundario en su propia esfera geopolítica.
Desde Moscú, la postura es aún más clara: Lavrov ha descartado de plano cualquier participación de la UE en las negociaciones, argumentando que su presencia solo serviría para prolongar el conflicto. Esta declaración subraya el deseo del Kremlin de negociar directamente con Washington, sin interferencias europeas, en un intento por consolidar su control sobre la narrativa de la guerra y las condiciones de su resolución.
EE UU y Rusia, ¿una nueva entente?
Sin embargo, desde Washington, Marco Rubio ha señalado que tanto Ucrania como la UE podrán incorporarse a las conversaciones cuando estas sean "serias". La ambigüedad de esta afirmación deja abierta la pregunta clave: ¿quién define cuándo una negociación es lo suficientemente seria como para incluir a los principales afectados? La respuesta parece clara: Estados Unidos y Rusia, dos actores que, aunque en conflicto en muchos frentes, comparten el interés de imponer sus propias condiciones antes de permitir la entrada de otros participantes.
Este escenario es una advertencia para Europa. La supervivencia de la UE como actor geopolítico relevante dependerá de su capacidad de adaptación y liderazgo en un mundo en el que Estados Unidos ya no garantiza su seguridad y en el que Rusia busca dividir y debilitar a sus adversarios. La cumbre informal celebrada en París muestra que existe un esfuerzo por reafirmar el compromiso con Ucrania, pero las divisiones sobre el envío de tropas de paz y la financiación de la defensa dejan en evidencia la fragilidad de la unidad europea.
El tiempo dirá si la UE logra reunir los cuatro elementos esenciales para sobrevivir en este nuevo orden: liderazgo, unidad, voluntad y determinación. Por ahora, la realidad es que las decisiones sobre Ucrania se están tomando sin Kiev y sin Bruselas, una señal alarmante sobre el lugar que Europa ocupa en el tablero global. @mundiario


