Trump pone fin a la guerra en Gaza y devuelve a EE UU el protagonismo diplomático global

La cumbre de Sharm el-Sheij, con la presencia de una veintena de líderes mundiales, selló un alto el fuego histórico impulsado por Washington, que reafirma la influencia internacional del magnate republicano.
Donald Trump y líderes mundiales en la cumbre de paz de Sharm el-Sheij, Egipto. / @WhiteHouse
Donald Trump y líderes mundiales en la cumbre de paz de Sharm el-Sheij, Egipto. / @WhiteHouse

El aeropuerto de Sharm el-Sheij amaneció repleto de aviones con banderas de todo el mundo. A pleno sol, entre caravanas diplomáticas y medidas de seguridad excepcionales, se respiraba la expectación de un momento histórico: la firma del acuerdo de paz en Gaza promovido por Donald Trump. Tras meses de intensas negociaciones y dos años de conflicto, el líder estadounidense logró reunir a Egipto, Qatar y Turquía como mediadores principales de un pacto que busca poner fin a uno de los enfrentamientos más devastadores del siglo XXI.

La jornada, concebida como una ceremonia diplomática, terminó convertida en un símbolo del regreso de la influencia estadounidense en Oriente Próximo. Trump, que llegó con retraso desde Israel, acaparó los focos y los elogios de los asistentes. “Todo el mundo decía (que la paz en la región) era imposible (pero) va a suceder, y está sucediendo ante sus propios ojos”, proclamó el mandatario ante una treintena de líderes mundiales. Su frase resumió el tono de la jornada: una mezcla de reivindicación personal y reafirmación del poder norteamericano.

La firma coincidió con la liberación de 20 rehenes vivos y la entrega de los primeros cuerpos de otros 28, retenidos por Hamás desde el ataque del 7 de octubre de 2023. Fue el gesto previo al acuerdo, que sellaron los principales mediadores regionales y que contó con la presencia del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. Israel no envió a su primer ministro, Benjamín Netanyahu, pese a su inicial disposición de acudir a la cita, pero sí respaldó el pacto a través de su delegación diplomática.

Entre los líderes europeos, la cumbre dejó claro que la iniciativa estadounidense había desplazado a Europa de la mesa central. Pese a ello, líderes como Emmanuel Macron (Francia), Giorgia Meloni (Italia) y Keir Starmer (Reino Unido) calificaron el acuerdo como “un hito histórico” y ofrecieron apoyo financiero y técnico para su implementación. “Nuestros esfuerzos colectivos se centrarán en asegurar que todas las partes se comprometen de manera constructiva en implementar el plan de paz. La UE hará su parte con todas las herramientas a su disposición”, aseguró el presidente del Consejo Europeo, António Costa, subrayando la voluntad europea de mantenerse implicada en el proceso.

Rubio habla de “transformar Oriente Próximo”

El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, anfitrión del evento, aprovechó la presencia de los líderes internacionales —entre ellos Pedro Sánchez o el presidente turco Recep Tayyip Erdogan— para pedir respaldo a Egipto y Jordania en la formación de las nuevas fuerzas policiales palestinas, un elemento clave para la fase de posguerra y que además podría contar con la tutoría de países europeos, incluida España. “Solo usted podía conseguir esta paz”, dijo además al Sisi dirigiéndose a Trump, en una frase que sintetizó el tono general de reconocimiento hacia el líder estadounidense.

A lo largo del encuentro, Trump reforzó su imagen de mediador global, acompañado por su secretario de Estado, Marco Rubio, y por su yerno Jared Kushner, artífice de los primeros contactos diplomáticos con Qatar y Turquía. Rubio aseguró que el objetivo del acuerdo “no es solo restaurar Gaza, sino transformar la región”, mientras que el enviado especial, Steve Witkoff, adelantó que Washington permanecerá “bastante tiempo” para garantizar el cumplimiento del pacto.

Sin embargo, el acuerdo deja interrogantes abiertos: la verificación del alto el fuego, el desarme efectivo de Hamás, la futura gobernanza palestina y la retirada total del Ejército israelí de la Franja. Egipto y Naciones Unidas asumirán un papel clave en la supervisión del proceso, mientras que una junta internacional —presidida por Trump y en la que se incluye al ex primer ministro británico Tony Blair— será responsable de coordinar la reconstrucción y la transición política en Gaza.

La paz en Gaza

La cumbre también sirvió para escenificar un gesto simbólico: el saludo entre Trump y Sánchez. Pese a los desencuentros recientes —Trump había criticado duramente a España por su gasto en defensa—, ambos mandatarios se dieron la mano en una imagen de normalidad diplomática. “El papel de Estados Unidos ha sido crucial y debe reconocerse”, admitió el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Más allá del acuerdo, el evento de Sharm el-Sheij consolidó una narrativa: la del retorno de Trump como figura dominante en la política internacional. Tras su paso por Israel y Egipto, el presidente estadounidense logró situar a su país en el centro de la diplomacia mundial, proyectando un mensaje claro a sus aliados y rivales: Washington vuelve a marcar el rumbo del orden global.

Aun con la prudencia que impone la incertidumbre del terreno, la paz en Gaza abre un nuevo capítulo en Oriente Próximo. Su sostenibilidad dependerá de la voluntad de las partes, de la efectividad de los mediadores y del compromiso internacional. Pero, por ahora, el día en que se firmó en Egipto será recordado como el momento en que EE UU —y Donald Trump— devolvieron a la diplomacia su protagonismo perdido. @mundiario

Comentarios