Israel y Hamás ultiman el intercambio final: cómo será la liberación de los rehenes vivos
Israel y Hamás se preparan para una operación extremadamente delicada: el retorno de los últimos rehenes israelíes con vida y la liberación de unos 2.000 prisioneros palestinos. El acuerdo, alcanzado tras una nueva tregua auspiciada por EE UU y mediada por Egipto, Qatar y Turquía, establece que los rehenes deberán ser entregados antes del mediodía del lunes, 72 horas después de haber firmado el pacto.
Entre los 48 cautivos que aún permanecen en Gaza, se cree que solo 20 siguen con vida. La entrega de estos rehenes será supervisada por el Comité Internacional de la Cruz Roja, que actuará como intermediario neutral antes de transferirlos a las fuerzas israelíes desplegadas en la frontera. No habrá ceremonias públicas en Gaza, ni imágenes consideradas propagandísticas de su llegada a la frontera, en un intento de evitar nuevas tensiones como en las primeras entregas.
Los 20 rehenes forman un grupo diverso. La mayoría son civiles que fueron secuestrados durante el ataque de Hamás al festival de música Nova, donde murieron 378 personas.
Entre los militares destacan: Nimrod Cohen (21 años), un joven cabo del ejército israelí que sobrevivió al ataque a su unidad a los 19 años durante su servicio, conocido por su resiliencia y su afición por el fútbol, según relatos familiares reportados por medios como The Times of Israel; Matan Angrest (22 años), suboficial de la brigada Golani que fue arrastrado a la fuerza de un tanque en llamas durante el asalto al kibutz Nahal Oz, y cuya familia ha sido una de las más vocales en criticar al primer ministro Benjamín Netanyahu por la gestión de las negociaciones de rescate.
Alon Ohel (24 años), un joven de origen serbio-alemán apasionado por la música electrónica que asistió al festival Nova como DJ aficionado, se sabe que ha sido mantenido herido de gravedad en cautiverio y se cree que perdió la visión en un ojo; o los hermanos Ariel (26) y David Cunio (34), de doble nacionalidad israelí-argentina, capturados junto a sus familias en el kibutz Nir Oz, donde Ariel trabajaba como electricista y David como agricultor.
Otros, como Avinatan Or (30 años), un electricista de ascendencia etíope-israelí descrito por sus amigos como un bromista carismático y padre de dos niños, según entrevistas en Ynet; Evyatar David (27 años), un reservista y músico aficionado que tocaba la guitarra en bodas locales, convertido en símbolo por su expresión de terror en los vídeos de secuestro; o Bar Kupershtein (29 años), un paramédico de la Estrella de David Roja, se convirtieron en símbolos de la tragedia por los vídeos de su secuestro difundidos.
El rehén de mayor edad es Omri Miran (48 años), masajista en el kibutz Nahal Oz y ciudadano húngaro con raíces en la comunidad judía de Budapest, que ha aparecido en varios vídeos difundidos por la milicia mostrando un aparente deterioro físico. Algunos de los rehenes, como los gemelos Gali y Ziv Berman (25 años), de nacionalidad alemana e israelí, eran estudiantes de arte en Tel Aviv descritos por sus profesores como creativos y solidarios, con Gali enfocado en la pintura y Ziv en el diseño gráfico.
Un canje condicionado y calculado
Según el pacto, Israel no comenzará a liberar prisioneros palestinos hasta confirmar la llegada de todos los rehenes vivos a su territorio. El intercambio incluirá cerca de 2.000 presos, entre ellos más de 200 condenados a cadena perpetua.
Se prevé que muchos de los liberados sean enviados a Gaza o exiliados a países vecinos, una medida que busca reducir la presión interna sobre el gobierno de Benjamín Netanyahu, criticado tanto por las familias de los rehenes como por sectores de la ultraderecha de su coalición, contrarios a cualquier concesión a Hamás.
El primer ministro ha reiterado que la liberación será “condicional y controlada”, y que Israel mantiene “reservas operativas” en caso de incumplimiento por parte de la milicia.
El acuerdo fue ratificado tras intensas negociaciones en El Cairo, donde delegaciones de ambas partes firmaron la tregua bajo mediación egipcia y con respaldo directo de Washington.
El presidente estadounidense, Donald Trump, tiene previsto llegar a Jerusalén el lunes, coincidiendo con la entrega de los rehenes, y posteriormente viajará a Egipto para participar en una cumbre de reconstrucción de Gaza junto a más de veinte líderes internacionales. Washington espera consolidar una “hoja de ruta” hacia un alto el fuego permanente, aunque fuentes diplomáticas advierten que el terreno político sigue siendo frágil.
Los obstáculos pendientes
Hamás ha advertido de que la recuperación de los cuerpos de los rehenes fallecidos podría prolongarse, ya que algunos habrían quedado sepultados bajo los escombros en la devastada franja de Gaza.
Por ello, un grupo internacional de búsqueda y verificación trabajará bajo la supervisión de la ONU para localizar los restos de entre 26 y 28 cautivos cuyos cuerpos aún no han sido devueltos. La falta de información sobre el paradero del soldado Tamir Nimrodi, de 19 años, y del migrante nepalí Bipin Joshi, de 25 años, mantiene la incertidumbre sobre el balance final del acuerdo.
El ambiente en Israel es de tensa esperanza. Las familias de los rehenes se preparan para una posible liberación anticipada, alentadas por declaraciones del vicepresidente estadounidense J.D. Vance, quien aseguró que los cautivos podrían ser liberados “en cualquier momento”.
Sin embargo, fuentes del Ministerio de Defensa israelí han reiterado que “no hay cambios en la evaluación de inteligencia” y que el canje seguirá el cronograma previsto. El operativo de recepción está listo para ejecutarse en cuanto la Cruz Roja confirme la entrega de los rehenes.
El intercambio que se prevé para el lunes podría marcar el fin de un ciclo de violencia que ha dejado miles de muertos en Gaza y profundas heridas en la sociedad israelí. Pero la tregua, aunque celebrada como un avance humanitario, no garantiza la paz duradera que muchos reclaman. @mundiario


