Rusia considerará un “motivo de guerra” que la UE ceda sus activos congelados a Ucrania
Las advertencias del Kremlin sobre el uso de sus fondos confiscados en la UE, las dudas legales y el temor de Bélgica a asumir riesgos financieros y represalias de Moscú limitan el margen de la Comisión Europea.
La guerra se acerca a su cuarto año y Bruselas busca recursos urgentes para sostener a Ucrania. El plan más ambicioso —y controvertido— sobre la mesa consiste en emplear los activos financieros rusos congelados desde 2022 para otorgar un préstamo de hasta 210.000 millones de euros a Kiev. La Comisión Europea lo ve como un movimiento estratégico: financiar la resistencia ucraniana y enviar un mensaje claro al Kremlin.
Pero Moscú ha respondido con una amenaza de alto voltaje. Dmitri Medvédev, expresidente y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, afirmó que transferir esos fondos equivaldría a un “casus belli”: un motivo directo de guerra. La advertencia llega apenas días después de que el mandatario Vladimir Putin insistiera en que Rusia está preparada para un conflicto abierto con Europa.
El principal escollo no está solo en Moscú, sino en Bruselas. Bélgica alberga la mayor parte de los activos rusos —unos 185.000 millones de euros, depositados en la cámara de compensación Euroclear— y rechaza frontalmente asumir el riesgo de una posible reclamación futura del Kremlin.
El Gobierno de Bart De Wever teme que, si las sanciones se levantan o un tribunal internacional falla a favor de Rusia, el país podría enfrentarse a un agujero fiscal descomunal. Tampoco olvida que Bélgica ha sufrido incidentes recientes atribuidos a “actores estatales”, entre ellos drones detectados sobre infraestructuras críticas. Aceptar la iniciativa podría situar al país en la primera línea del choque geopolítico.
Qué propone realmente la Comisión Europea
Bruselas plantea dos opciones:
- Financiar el préstamo a través de deuda común de los Estados miembros.
—Requiere unanimidad.
—Evita riesgos legales, pero es políticamente difícil y más costoso para los presupuestos nacionales. - Usar directamente los activos rusos congelados.
—La opción preferida por Alemania, España y buena parte del núcleo comunitario.
—Permitiría elevar el préstamo a 210.000 millones.
—Ucrania solo devolvería el dinero si Rusia paga reparaciones de guerra en el futuro.
El Ejecutivo europeo intenta blindar el plan con salvaguardias legales: un mecanismo de liquidez financiado por los Estados y, sobre todo, el uso del artículo 122 del Tratado, que permite decisiones por mayoría cualificada, eludiendo vetos individuales como los de Hungría, principal aliado de Moscú en el club comunitario. Es un recurso pensado para crisis económicas, pero Bruselas estudia reinterpretarlo para un contexto bélico sin precedentes.
Moscú endurece el pulso
Rusia acusa a la UE de intentar “robar” sus reservas estatales y anuncia contramedidas. El Ministerio de Exteriores prepara un “paquete de represalias” y alimenta la escalada retórica. Medvédev incluso sugirió que “la devolución de estos fondos podría producirse no a través de procedimientos legales, sino mediante reparaciones reales pagadas en especie por los enemigos de Rusia derrotados”.
La paradoja es que Moscú ha confiscado activos occidentales valorados en 45.000 millones de euros desde 2022, además de aviones y bienes industriales retenidos unilateralmente. Aun así, el Kremlin insiste en que cualquier acción europea sería una violación del derecho internacional.
La UE intenta acelerar esta decisión por dos motivos fundamentales:
- Evitar que Donald Trump y Vladimir Putin negocien un acuerdo de paz a espaldas de Kiev.
Los activos congelados son la principal carta de presión que Europa puede jugar en una negociación eventual. - Garantizar la supervivencia financiera de Ucrania a medio plazo.
Kiev necesitará al menos 120.000 millones de dólares antes de 2027 para sostener el frente y reconstruir infraestructuras devastadas.
Alemania, que respalda plenamente el uso de activos rusos, insiste en repartir colectivamente todos los riesgos. Francia intenta sumar apoyos y ampliar la influencia europea en el proceso de paz. Y la Comisión trabaja para esquivar el bloqueo de países reticentes.
El tiempo corre en contra de Ucrania
La UE afronta una doble urgencia: asegurar el flujo de ayuda militar y económica, y mantener su peso político en un proceso de negociación que se reconfigura rápidamente. Con Washington reduciendo la ayuda y con Moscú empujando el conflicto hacia un desgaste prolongado, Bruselas considera que movilizar los activos congelados podría marcar la diferencia.
La decisión final se debatirá en el próximo Consejo Europeo. El resultado no solo determinará la capacidad financiera de Ucrania, sino también la credibilidad estratégica de la UE ante un Kremlin que ya ha dejado claro que responderá con dureza.
Europa está ante una encrucijada histórica: arriesgarse para sostener a Kiev y reforzar su autonomía estratégica, o retroceder ante la amenaza explícita de Moscú. El coste político, económico y geopolítico de cualquiera de las opciones será profundo y duradero. @mundiario








