Putin endurece su pulso con Trump y la UE mientras humilla de nuevo al enviado estadounidense
Rusia ha convertido la diplomacia en un escenario deliberado de poder y humillación. Esta vez, Vladimir Putin dejó plantado durante horas al enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, que viajaba a Moscú con un nuevo borrador de plan de paz consensuado entre Washington y Kiev. El Kremlin no solo volvió a despreciar el intento estadounidense, sino que endureció el tono militar y descartó cualquier concesión.
Situación actual: Moscú insiste en que las propuestas de paz occidentales son “inaceptables”. Putin asegura estar listo para una guerra con la UE “desde ya mismo” y ordenó a su alto mando crear una “zona de seguridad” en toda la frontera con Ucrania, lo que implicaría ampliar la ocupación hacia Járkov, Sumi y Chernígov. La lógica: ampliar el territorio para “proteger” el territorio ya ocupado.
La humillación, de nuevo: El encuentro con Witkoff debía comenzar a las 17:00 en Moscú. En lugar de eso, Putin apareció en un foro económico, Rusia llama!, dejándolo de nuevo en la sala de espera diplomática.
• En marzo ya lo había hecho esperar ocho horas.
• Ninguna explicación oficial sobre cuándo lo recibirá esta vez.
El remate: la ausencia del secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, subraya el carácter improvisado y político del viaje. Witkoff —promotor inmobiliario sin experiencia diplomática y amigo personal de Trump— ha sido acusado por Kiev de comprar la narrativa del Kremlin y de asesorar a Moscú sobre cómo ganar el favor del presidente estadounidense. Para Putin, es claramente un interlocutor más manejable que el enviado anterior, Keith Kellogg, vetado por Moscú.
AMENAZAS EN SUBIDA
Putin, al alza
El presidente ruso endureció la retórica ante la reciente oleada de ataques ucranios a petroleros que integran la flota “fantasma” con la que Moscú esquiva sanciones. Amenazó con:
• represalias contra barcos de países que ayudan a Ucrania
• cortar el acceso ucraniano al Mar Negro
Esto implicaría avanzar hacia Odesa, un objetivo estratégico que nunca ha desaparecido del mapa del Kremlin.
CONFIANZA EN BAJA
La diplomacia, en caída libre
Putin reiteró que solo negociará con quien reconozca como ruso todo el territorio ocupado —incluidos Donetsk, Lugansk y Crimea— y ahora añade nuevas zonas “de seguridad” a conquistar. La politóloga Tatiana Stanovaya lo resume así: las exigencias actuales “son solo la punta del iceberg”. La distancia entre las posiciones de Ucrania, EE UU y Rusia no deja margen real para un alto el fuego.
EL DETALLE CLAVE
La escenificación militar
Horas antes del encuentro fallido, el Kremlin difundió un vídeo de Putin vestido de militar, junto al jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, celebrando la supuesta toma de Pokrovsk, en Donetsk. Kiev lo niega y asegura controlar el norte de la ciudad. Moscú insiste: “zona liberada”, bandera rusa incluida.
LA LECTURA ESTRATÉGICA
Putin no está negociando: está ganando tiempo, ampliando exigencias y demostrando fuerza. El Kremlin interpreta el acercamiento diplomático de Trump como una oportunidad para rebajar la implicación occidental y obtener concesiones sin renunciar a sus objetivos militares. Para Washington —y también para Europa— la pregunta es si este interlocutor está realmente dispuesto a pactar algo distinto a la rendición ucrania. @mundiario