¿Por qué Trump eligió Arabia Saudí como sede para negociar con Rusia sobre Ucrania?

El presidente de EE UU, quien busca una resolución rápida del conflicto, considera a Riad su mejor opción para facilitar el diálogo con Moscú y disminuir la influencia de Europa.
El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman y el presidente de EE UU, Donald Trump. / Casa Blanca
El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman y el presidente de EE UU, Donald Trump. / Casa Blanca

En su intento por poner fin a la guerra en Ucrania, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha recurrido a un aliado clave en Oriente Próximo: el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman. Su papel en la mediación no solo podría consolidar su posición como un actor influyente a nivel internacional, sino que también reforzaría sus estrechos lazos con la Administración Trump.

Arabia Saudí no solo ha ofrecido su territorio como sede de las conversaciones, sino que se espera que el príncipe bin Salman y su equipo diplomático desempeñen un papel activo en la negociación de un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, según fuentes cercanas a la Administración estadounidense citadas por CNN.

Trump, quien busca una resolución rápida del conflicto, considera a Riad su mejor opción para facilitar el diálogo con el Kremlin. Según estos funcionarios estadounidenses, si las conversaciones preliminares del martes entre altos funcionarios de Trump y sus homólogos rusos son exitosas, se organizaría rápidamente una reunión entre Trump y el presidente ruso Vladímir Putin en el país árabe, la cual podría llevarse a cabo en el próximo mes.

"Será pronto, ya veremos qué pasa", declaró Trump el domingo. "Esto debería haberse resuelto hace años, antes de que la guerra comenzara, pero es mejor tarde que nunca".

El historial de las reuniones entre EE UU y Rusia muestra que han tenido lugar en ciudades europeas estratégicas, como Viena, Ginebra o Helsinki. Sin embargo, la elección de Riad como sede marca un cambio significativo en la diplomacia internacional.

Varias naciones, incluidas Serbia y Suiza, se ofrecieron albergar la cumbre entre Trump y Putin. Sin embargo, Rusia consideró que una reunión en Europa podría estar sesgada a favor de Ucrania, dado el firme apoyo europeo a Kiev y su condena a la invasión rusa.

Arabia Saudí, en contraste, ha mantenido una postura neutral, evitando sanciones contra Moscú y sin emitir críticas directas a Putin. Además, el país árabe no es miembro de la Corte Penal Internacional (CPI), lo que significa que Putin podría viajar a Riad sin el riesgo de ser detenido por la orden de arresto emitida en su contra.

Además, Riad ya ha desempeñado un papel mediador en los intercambios de prisioneros entre Rusia y Ucrania, facilitando las conversaciones y negociaciones entre las partes involucradas. Su influencia en la región y sus relaciones con ambas naciones la convierten en un mediador aceptable y efectivo para los acuerdos de liberación.

El papel clave del príncipe bin Salman en la diplomacia global

El príncipe heredero saudí ha cultivado una estrecha relación con Trump, lo que se hizo evidente cuando fue el primer líder mundial en hablar con él tras asumir el cargo nuevamente.

"Nos complace trabajar con usted y con el presidente Trump", dijo bin Salman el lunes en una reunión con el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio. Durante la reunión, en la que también estuvieron presentes el asesor de seguridad nacional Mike Waltz y el enviado especial para Oriente Próximo, Steve Witkoff, se discutió la estrategia para las negociaciones con Rusia.

"Podemos trabajar en cosas positivas para Arabia Saudí, Estados Unidos y muchos otros países del mundo", afirmó el príncipe.

Si Trump viaja a Arabia Saudí para reunirse próximamente con Putin, marcaría un hito en la diplomacia estadounidense, convirtiéndose en el único presidente en la historia en hacer de Riad su primer destino en el extranjero en dos mandatos consecutivos.

En 2017, durante su primer mandato, Trump fue recibido en Riad con pompa y ceremonia, incluyendo una banda militar, aviones de combate sobrevolando su llegada y una gigantesca proyección de su rostro en la fachada del hotel Ritz-Carlton.

Ahora, su decisión de celebrar la cumbre con Putin en Riad en lugar de una capital occidental refuerza su intención de fortalecer la posición global de Arabia Saudí. Al mismo tiempo, la medida podría interpretarse como un intento de minimizar la influencia de los aliados europeos en la negociación del conflicto ucraniano.

Putin y bin Salman: aliados estratégicos en la crisis de Ucrania

El príncipe saudí es uno de los pocos líderes mundiales que ha mantenido una relación cercana con Putin desde la invasión de Ucrania. Ambos líderes comparten rasgos autoritarios, incluyendo la represión de la disidencia.

Bin Salman ya ha demostrado su capacidad de mediación en conflictos internacionales. En 2023, organizó una cumbre de paz en Yeda centrada en la guerra en Ucrania, y ha mantenido reuniones tanto con Putin como con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Además, el príncipe saudí desempeñó un papel crucial en un intercambio de prisioneros entre Estados Unidos y Rusia la semana pasada, reafirmando su función en negociaciones anteriores. Este intercambio incluyó la liberación de 24 detenidos el año pasado, marcando así el mayor canje de prisioneros entre ambas naciones desde la Guerra Fría.

"Tiene una amistad muy fuerte con el presidente Trump y fue clave en las negociaciones tras bambalinas", comentó Steve Witkoff, el enviado de Trump que ayudó a cerrar el acuerdo que resultó en la liberación de Marc Fogel, un maestro estadounidense que había estado detenido en el país desde agosto de 2021 y había sido condenado a 14 años de prisión.

Las implicaciones de una cumbre Trump-Putin en Riad

Si la cumbre en Arabia Saudí se concreta, marcaría la sexta reunión entre Trump y Putin, y la segunda de gran impacto geopolítico después del controvertido encuentro de Helsinki en 2018.

En aquella ocasión, Trump generó críticas globales al respaldar a Putin por encima de la evaluación de la comunidad de inteligencia de EE UU sobre la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses. "El presidente Putin dice que no es Rusia. No veo ninguna razón para que lo sea", respondió.

Para Putin, la reunión representaría la continuación de su relación con su quinto presidente estadounidense, consolidando su influencia en la política exterior de EE UU.

El factor económico: una clave en la relación Trump-bin Salman

Más allá de la diplomacia, los lazos entre Trump y bin Salman también están fuertemente ligados a intereses económicos.

Durante su primer mandato, Trump promovió la venta de armas a Arabia Saudí, destacando un acuerdo de aproximadamente 110 mil millones de dólares que se formalizó en 2017. Este acuerdo no solo fortaleció los lazos económicos entre ambos países, sino que también generó miles de empleos en Estados Unidos, lo que fue un punto clave en la agenda de Trump para impulsar la economía estadounidense.

Además, la relación se ha visto reforzada por las intenciones de inversión de Riad en Estados Unidos. Estas inversiones están alineadas con la visión de diversificación económica de Arabia Saudí, conocida como Visión 2030, que busca reducir la dependencia del petróleo y fomentar el desarrollo de otros sectores. La relación económica entre Trump y bin Salman se ha caracterizado por un enfoque pragmático y transaccional, donde ambos líderes han buscado maximizar los beneficios mutuos.

El mes pasado, Trump sugirió que Arabia Saudí podría convertirse en su primera visita oficial al extranjero si Riad compraba 500.000 millones de dólares en productos estadounidenses. Bin Salman respondió con una oferta aún mayor: 600.000 millones de dólares en inversiones en los próximos cuatro años.

Un día después, Trump aumentó sus expectativas:

"Le pediré al príncipe heredero, que es un tipo fantástico, que lo redondee a un billón de dólares", dijo en el Foro Económico Mundial de Davos, desatando risas entre el público.

Además, la relación entre Trump y bin Salman ha sido influenciada por factores geopolíticos, como la postura de ambos líderes frente a Irán. La percepción de Teherán como una amenaza común ha llevado a una colaboración más estrecha en temas de seguridad y defensa, lo que a su vez ha reforzado los lazos económicos. La venta de armas y la cooperación en materia de seguridad han sido elementos clave en esta dinámica, permitiendo a ambos países beneficiarse de un entorno de mayor estabilidad en la región.

Actualmente, la posible reunión entre Trump y Putin en Arabia Saudí no solo marcaría un hito en la diplomacia, sino que también reconfiguraría las alianzas globales al intentar disminuir la influencia europea y dar pie a la creación de nuevas prioridades para Washington. Mientras Trump busca consolidar su relación con bin Salman y negociar con Putin, los aliados europeos quedan al margen de las conversaciones, a pesar de su interés directo en el conflicto de Ucrania. @mundiario

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