Rusia niega que la UE tenga voz en las negociaciones con Trump para finalizar la guerra en Ucrania
Después de tres años de comunicación prácticamente rota, representantes de EE UU y Rusia se reunirán este martes en Arabia Saudí en un intento por establecer una hoja de ruta para un posible alto el fuego en Ucrania. La delegación rusa estará encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, mientras que el equipo estadounidense incluirá al secretario de Estado, Marco Rubio, y al asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz. Sin embargo, ni Ucrania ni la Unión Europea han sido invitados a participar en estas negociaciones, lo que ha generado un fuerte rechazo en Kiev y entre los líderes europeos.
El proceso de diálogo ha tomado velocidad en los últimos días, con movimientos diplomáticos acelerados por ambas partes. Delegados de Donald Trump viajaron la noche del domingo a Riad para un primer contacto con los enviados del Kremlin, liderados por Lavrov y el asesor de política exterior del Kremlin, Yuri Ushakov. La meta de esta primera fase es fijar una fecha para un encuentro entre Trump, Vladimir Putin y Volodímir Zelenski, el cual la administración estadounidense espera que tenga lugar antes de marzo.
La exclusión de la Unión Europea de la mesa de negociaciones ha sido cuestionada tanto por Kiev como por líderes europeos. Lavrov justificó la decisión argumentando que “si Europa pretende continuar la guerra en Ucrania, no hay razón para que participe en las conversaciones”. “No sé qué pintan los europeos”, respondió Lavrov con ironía en una comparecencia de prensa conjunta con su homólogo serbio, Marko Duric, en la que avisó de que “no debería haber ni siquiera un atisbo de concesión territorial a Ucrania”, en alusión a la máxima de que el país invadido pueda mantener el control de sus fronteras internacionalmente reconocidas antes del inicio de la guerra.
El ministro de Exteriores ruso reafirmó que el Kremlin mantiene sus exigencias previas al conflicto, es decir, las que puso sobre la mesa en 2021 antes de ordenar la invasión del país vecino: prohibición de entrada a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), neutralidad entre Occidente y el Kremlin, así como la secesión de las provincias separatistas prorrusas del Donbás, Donetsk y Lugansk, que ahora están parcialmente integradas dentro de la Federación Rusa, al igual que Zaporiyia, Jersón y la península de Crimea.
Washington busca un alto el fuego en abril
Zelenski, por su parte, ha expresado su rechazo a cualquier acuerdo que se tome sin la participación de su Gobierno. “No habrá conversaciones de paz sobre Ucrania sin Ucrania”, declaró el mandatario ucraniano, quien aterrizó este domingo en Emiratos Árabes Unidos en el marco de una gira diplomática que incluirá Turquía y Arabia Saudí. Su negativa a participar en un diálogo en el que su país no tiene voz refuerza la postura de que cualquier pacto entre Trump y Putin podría no ser reconocido por Kiev.
Según fuentes estadounidenses citadas por NBC, la administración Trump tiene la intención de lograr un alto el fuego en Ucrania para el 20 de abril. Para ello, EE UU ha diseñado una estrategia de negociaciones separadas con Moscú y Kiev antes de llevar a cabo conversaciones conjuntas. Pero la postura de Zelenski y el descontento europeo podrían obstaculizar este objetivo del Gobierno estadounidense.
El Kremlin, por su parte, ha mostrado señales de apertura para reconducir sus contactos con la Casa Blanca. En un gesto simbólico, Rusia anunció la liberación de un ciudadano estadounidense arrestado en Moscú por posesión de caramelos con cannabis, lo que ha sido interpretado como un intento de generar un ambiente más favorable para las negociaciones. Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, sugirió que este tipo de acciones forman parte del proceso de restablecimiento de relaciones entre Washington y Moscú.
Los europeos buscan su propio plan de acción
Ante la exclusión del proceso liderado por Trump y Putin, los líderes europeos se reúnen este lunes en París en una cumbre de emergencia convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron. En el encuentro participarán figuras clave como el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quienes buscarán definir una postura común y presionar para tener un papel activo en la resolución del conflicto.
El documento mínimo que Rusia plantea negociar mantiene sus exigencias de 2021, antes de la invasión de Ucrania, lo que supone un desafío para Occidente. Moscú no solo aspira a consolidar su control sobre el 20 % del territorio ucraniano actualmente ocupado, sino también a rediseñar la arquitectura de seguridad europea, lo que representa una línea roja para la OTAN y la UE.
En paralelo a las negociaciones políticas, Zelenski ha rechazado un acuerdo propuesto por la administración Trump sobre el control de tierras raras en territorio ucraniano. El documento, presentado por Washington sin previo análisis por parte del Gobierno de Kiev, establecía concesiones mineras a empresas estadounidenses a cambio de continuar recibiendo asistencia militar. Sin embargo, el presidente ucraniano se negó a firmarlo al considerar que no ofrecía garantías de seguridad vinculantes o suficientes.
El proceso de negociación entre EE UU y Rusia avanza rápidamente, pero la exclusión de Ucrania y la UE plantea serias dudas sobre la viabilidad de cualquier acuerdo. La falta de representación de Kiev podría derivar en el rechazo de los términos acordados, mientras que la Unión Europea, principal apoyo económico y militar de Kiev, sigue buscando una estrategia para no quedar al margen de una posible solución al conflicto. @mundiario








