Hegseth defiende las negociaciones de Trump con Rusia y descarta que EE UU haya traicionado a Ucrania

El nuevo secretario de Defensa estadounidense subrayó la importancia de un enfoque realista en el conflicto y reafirmó el compromiso de Washington de alcanzar una paz negociada.
Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE UU. / OTAN - NATO
Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE UU. / OTAN - NATO

El nuevo secretario de Defensa de EE UU, Pete Hegseth, ha desestimado las acusaciones de que la Administración de Donald Trump "traicionó" a Ucrania y a la OTAN al iniciar negociaciones con Vladímir Putin sin consultar inicialmente a Kiev, la Alianza Atlántica o la Unión Europea. En defensa de la estrategia estadounidense, Hegseth describió a Trump como “el mejor negociador del planeta”, afirmando que, si alguien puede lograr la paz en Ucrania, ese es él. Sin embargo, se abstuvo de responder a preguntas sobre el costo de dicha paz.

El mandatario estadounidense mantuvo una conversación telefónica de 90 minutos con el presidente ruso, durante la cual se habrían alcanzado algunos acuerdos preliminares sin consultar previamente a Ucrania. Sin embargo, posteriormente, Trump se comunicó con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para reafirmar su compromiso con la estabilidad de la región.

Durante su intervención en la reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, Hegseth insistió en que buscar la paz con Rusia no equivale a una traición y que la prioridad de EE UU es lograr una solución duradera al conflicto.

Esta postura fue respaldada por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien enfatizó ante el funcionario estadounidense que cualquier proceso de negociación "será con Ucrania" y no a sus espaldas. "Todos queremos la paz en Ucrania lo más pronto posible y en las mejores condiciones para Kiev", afirmó Rutte, tratando de calmar las preocupaciones de los aliados.

El temor a un nuevo "Minsk 3.0"

Rutte y Hegseth coincidieron en que cualquier acuerdo de paz debe ser sólido y evitar repetir los errores de los acuerdos de Minsk firmados previamente entre Rusia y Ucrania, los cuales fracasaron en garantizar una paz estable.

Los acuerdos de Minsk son dos pactos firmados en 2014 y 2015 para poner fin al conflicto en el Donbás. Estos acuerdos establecieron un alto el fuego, la retirada de armas pesadas y la autonomía para ciertas regiones, pero fueron violados por Rusia, que no cumplió con sus compromisos y apoyó a los separatistas.

La advertencia de Hegseth a Ucrania, sugiriendo que debería renunciar a su solicitud de membresía en la OTAN y a su esfuerzo por recuperar todo el territorio ocupado por Rusia, dejó claro para Kiev que la perspectiva de la Administración Trump sobre un posible acuerdo se puede combinar con la visión de Moscú.

Ucrania busca la membresía en la OTAN como una garantía de seguridad frente a las agresiones rusas, ya que considera que la protección colectiva de la Alianza es la mejor forma de disuadir futuros ataques. La membresía obligaría a todos los aliados a defender a Ucrania en caso de un conflicto.

Además, la experiencia de Kiev con el Memorando de Budapest, que prometía la protección de su integridad territorial a cambio de renunciar a su arsenal nuclear, ha llevado a Kiev a concluir que las garantías escritas no son suficientes sin un compromiso firme y tangible, como la presencia de tropas aliadas en su territorio. La invasión rusa de 2014 y la guerra en curso han reforzado la percepción de que la única forma efectiva de asegurar su soberanía es a través de la integración en la Alianza Atlántica.

Críticas a la estrategia de Trump

A pesar del respaldo de algunos líderes, la posición de Trump no ha sido bien recibida por todos. El ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, calificó de "lamentable" que la Administración estadounidense haya hecho concesiones a Rusia, mientras que su homólogo belga, Theo Francken, fue más contundente al afirmar que el plan es "una victoria para Putin".

Por su parte, el secretario de Estado de Defensa del Reino Unido, John Healey, subrayó que los ucranianos deben ser quienes definan los términos y el momento de las negociaciones, pues son ellos quienes están luchando en el terreno.

Estas críticas reflejan la creciente preocupación entre los aliados europeos sobre un posible acuerdo que favorezca los intereses rusos y debilite la posición de Ucrania en el conflicto.

La UE, marginada en las conversaciones de Trump y Putin

Mientras la OTAN ha mantenido cierto grado de participación en la discusión sobre el conflicto en Ucrania, la Unión Europea ha sido prácticamente ignorada en las negociaciones.

La Comisión Europea ha mantenido silencio sobre la conversación entre Trump y Putin, y solo la alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, se pronunció en X (antes Twitter), afirmando que la independencia y la integridad territorial de Ucrania son innegociables.

Junto a Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido, Kallas insistió en que Europa debe desempeñar un papel central en cualquier negociación, aunque hasta el momento no ha recibido ninguna señal de participación directa.

Las negociaciones entre Trump y Putin han generado tanto esperanza como inquietud entre los aliados occidentales. Mientras algunos ven la iniciativa como una posibilidad real de poner fin al conflicto, otros temen que las concesiones a Rusia debiliten la posición de Ucrania y desestabilicen aún más la región. @mundiario

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