Putin ordena la producción en masa del nuevo misil hipersónico que estrenó en Ucrania

El mandatario ruso no solo dio luz verde a su fabricación en serie, sino que también aseguró que las pruebas del arma continúan en "condiciones de combate" para responder a las amenazas a la seguridad nacional.
Vladimir Putin, presidente de Rusia en su investidura. / RR.SS.
Vladimir Putin, presidente de Rusia en su investidura. / RR.SS.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ordenado la producción en serie del misil hipersónico Oréshnik tras su despliegue en un reciente ataque contra un objetivo militar en Ucrania. Esta decisión marca un nuevo capítulo en la escalada del conflicto, mientras Kiev pide refuerzos defensivos y Occidente califica el acto como una peligrosa provocación.

El Kremlin confirmó que el misil Oreshnik, con capacidad nuclear y un alcance de hasta 5.500 km, fue utilizado el jueves para atacar una instalación militar en la región de Dnipró, en el este de Ucrania. Según Moscú, esta acción fue una respuesta a los bombardeos ucranianos realizados con misiles de fabricación occidental.

Putin no solo ordenó la producción masiva de esta arma, sino también su prueba continua en "condiciones de combate", dependiendo de las amenazas a la seguridad nacional. Este desarrollo ha generado alarma en Europa, pues las autoridades rusas se han jactado de que este armamento puede "alcanzar las principales capitales en minutos".

Ante esta nueva amenaza, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, urgió a sus aliados a proporcionar sistemas avanzados de defensa aérea para proteger a su población y ciudades clave. Aunque Ucrania cuenta con sistemas Patriot y Samp/T, su número es insuficiente para cubrir todo el territorio, según las autoridades de Kiev.

Zelenski afirmó que el uso de un arma tan avanzada en un ataque demuestra la intención de Rusia de enviar un mensaje intimidatorio no solo a Ucrania, sino también a sus aliados occidentales.

Mientras tanto, funcionarios estadounidenses minimizaron la capacidad real del Oréshnik, describiéndolo como un arma experimental con producción limitada. Sin embargo, Washington mantiene la autorización al Ejecutivo de Kiev a utilizar armas estadounidenses para atacar territorio ruso, rompiendo una línea roja previamente establecida.

Este cambio de postura, según expertos, responde al creciente apoyo militar de Corea del Norte a Rusia. De acuerdo con el Pentágono, unos 10.000 soldados norcoreanos han sido desplegados en la región rusa de Kursk para apoyar a las tropas del Kremlin.

Putin declaró que el conflicto en Ucrania ha tomado un carácter mundial y lanzó amenazas contra los países que suministran armas a Kiev. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, uno de los aliados más cercanos de Rusia en la Unión Europea, instó a no subestimar las capacidades destructivas del Kremlin, mientras que China hizo un llamado a la moderación.

La OTAN y Ucrania se reunirán este martes en Bruselas para evaluar la situación y tomar medidas concretas. Kiev espera decisiones rápidas y efectivas que fortalezcan su capacidad defensiva ante la escalada rusa.

En el campo de batalla, las fuerzas rusas continúan avanzando lentamente en el este de Ucrania. Fuentes militares ucranianas informaron que las tropas rusas están ganando entre 200 y 300 metros diarios cerca de Kurájove, una localidad estratégica.

En paralelo, la región de Dnipró permanece conmocionada tras el reciente ataque con el misil Oréshnik. Aunque las autoridades no han confirmado el impacto en la planta de producción de misiles PivdenMach, el blanco del Kremlin, la población local vive con un temor renovado ante la posibilidad de futuros ataques.

El lanzamiento del misil hipersónico y la aprobación de nuevas doctrinas militares rusas, que incluyen respuestas nucleares a ataques convencionales, representan una peligrosa escalada en el conflicto. Las potencias occidentales han condenado estas acciones como irresponsables, mientras Ucrania busca reforzar sus alianzas internacionales en su lucha por la supervivencia. @mundiario

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